El Presidente Horacio Cartes reunió a los principales funcionarios de la Dirección Nacional de Aduanas para decirles que dejen de robar, no mas aduanas paralelas, no mas robar para la corona, les dijo que no necesita que nadie les traiga los maletines cargados de dinero de los puestos aduaneros fronterizos, como era costumbre en épocas anteriores.

Es increíble como a días de esta reconvención las recaudaciones como por arte de magia subió de manera sustancial certifica que en esta institución se roba de manera inescrupulosa y este solo hecho debe servir para sancionar a los responsables de estos ilícitos, la destitución es lo mínimo que se puede esperar ante esta situación y en los casos  alevosos la administración de justicia debe intervenir con fuerzas para sancionar penalmente a los delincuentes.

Es tan obvio el hecho que los aduaneros se quedan con gran parte de las recaudaciones mediante las aduanas paralelas y que estas son el coto de caza de los políticos de turno que toman a esta institución como un botín de guerra, la ubre generosa de la lechera, que hay que exprimir para provecho propio en contra de los intereses nacionales. Finalmente las maletas cargadas de dinero son para estos padrinos poderosos que palanquean para que sus “amigos”, ocupen cargos importantes, con el compromiso de honrar el aporte mensual.

Esta practica es el rostro mas miserable de la corrupción que causa tremendo  perjuicio al país, por culpa de ella, se forman las grandes fortunas de pocas familias integrados por  encumbrados y arribistas en perjuicio de la nación, ahí encuentra su justificación la falta de medicamentos y equipos en los hospitales, las escuelas pobres, sin pupitres y en algunos casos sin aulas adecuadas y con maestras mal pagadas y en ocasiones hasta sin rubros, los caminos  abandonados y los puentes rotos o precarios en los pueblos del interior.

En estas practicas el elemento fundamental es la venalidad del funcionario publico, pero también la decisiva participación del sector privado, la corrupción es como el tango, se baila de a dos, el comerciante, o el exportador es el que propone la evasión impositiva pagando una coima o la subfacturación, abonando un valor inferior al que corresponde.

Está bien el tirón de orejas del Presidente Cartes a estas mafias enquistadas en la aduana al amparo de los padrinos de turno, por eso siempre se dice que “el ojo del patrón engorda el ganado”, lo que opinamos es que esto debe ser permanente, aparte que los organismos contralores del estado deben  actuar  de tal forma que no haga falta que el propio presidente tenga que apostrofar a los funcionarios deshonestos, sino que la institucionalidad de la republica funcione  controlando los ingresos y egresos económicos asegurando el usos correcto de los mismos.


Andrés Granje

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