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HA… CHE RETà PARAGUAY ✓

POLÍTICA: tapa lo urgente e importante

ORGANISMOS INTERNACIONALES EN LA PICOTA

  • Benjamín Fernández Bogado. 

La grave crisis de Honduras terminó por demostrar que la multiplicación de organismos internacionales  a nivel regional lejos de servir como mecanismo eficaz para afrontar situaciones conflictivas, solo ha conseguido incrementar los niveles de crítica sobre su real eficacia. La OEA, Unasur, Mercosur, Aladi, CAN, etc., probaron en la práctica que poco pueden hacer ante un hecho que abierta violación a los preceptos democráticos y que por lo tanto, requieren con urgencia replantear  primero su existencia y segundo la capacidad para hacer frente a circunstancias como estas.

Al final los mismos que criticaban el intervencionismo estadounidense en la región terminaron por implorar una vigorosa respuesta de los EE.UU. al golpe de Micheletti al tiempo de reclamar que las medidas fueran cada vez más duras ya que las que podría aplicar la comunidad subregional no surtirián el impacto deseado. Pidieron a Arias  presidente de Costa Rica fuerte cuestionador del rol político de Venezuela y al que Zelaya muchas veces se encargó de mofarse de su actitud para que mediara en la crisis en una clara incoherencia de quienes todos los días se encargan de debilitar con sus actitudes, medidas y comportamientos a la misma democracia que cuando la pierden lloran y claman para que la restituyan, incluso quienes se convirtieron en  adversarios ideológicos.

Es evidente que lo que ocurrió en Honduras muestra el grado de debilidad de nuestras organizaciones y nos presenta ante el mundo como una subregión que no ha podido aún ganar la mayoría de edad y el comportamiento que eso supone. Seguimos jugando a la democracia, a los desplantes soberbios que no se compadecen con la capacidad real de respuesta. Los mecanismos regionales no sirven para casos de crisis y eso debería ser un tema concreto a debatirse  a futuro. La cláusula democrática de la OEA no alcanza para reprimir circunstancias de este tipo y cae como siempre en contrariedades profundas como las de admitir a Cuba en su seno y no tener la capacidad de cuestionar el régimen autoritario de Castro. Lo mismo con Venezuela, donde los virulentos ataques de Chávez terminen por generar lo que pareciera ser su objetivo: torpedear toda organización regional que pueda hacerle frente.

Si los organismos internacionales continúan mirando la crisis con la misma falsa y débil preocupación que han mostrado, lo único cierto parece ser que el virus fragmentador está instalado y es cuestión de tiempo para que termine operando sus funestas consecuencias. Lo de Honduras ha sido un ejemplo y quizás un inicio de cambios profundos en la realidad latinoamericana y el rol de organizaciones como la OEA absolutamente rebasada y en donde la reelección de Insulza es casi una metáfora como el significado de su apellido.

PARAGUAY: PELIGROSAS COINCIDENCIAS

  • José Antonio Vera

La presencia de expertos estadounidenses en contrainsurgencia y en el combate al narcotráfico, que operan legalmente en unos departamentos del centro noreste del país, no ha motivado ningún debate público en Paraguay, a pesar de constituir un programa de cooperación proyectado a largo tiempo, similar al que opera en Colombia, cuya aplicación actual ha sido declarado inconstitucional por la Corte.

Tampoco esa presencia en Paraguay ha requerido aprobación parlamentaria, presumiblemente porque ambos gobiernos decidieron convalidar discretamente un convenio de cooperación vigente desde octubre de 1961, suscrito por el General Alfredo Strossner y su colega de Estados Unidos Dwight David Eisenhower.

 

La satisfacción expresada estos días ante la prensa por la Embajadora norteamericana Liliana Ayalde, corrobora un triunfo en el gran interés que ha tenido su Gobierno en consolidar la instalación de equipos norteamericanos en Paraguay, fuertemente resistidos por los movimientos sociales y partidos de izquierda.

 

La zona donde están operando es una de las más combativas en la reclamación de una reforma agraria.

 

Paraguay es el país suramericano con más desigualdad en la distribución de la tierra, con 85 por ciento de la mejor en manos del dos por ciento de los hacendados, mayoría sojeros agro-exportadores y extranjeros, que pagan un impuesto humillante, de burla.

 

 

Es de presumir que el método empleado por los funcionarios de ambos gobiernos para relanzar el operativo en el norte paraguayo, imitó al acordado el año pasado entre Washington y la administración de Alvaro Uribe, en virtud de la cual el imperio instaló siete bases de su IV flota de guerra en territorio colombiano.

 

Ese contingente bélico, que se sumó a otras seis apostadas sigilosa y progresivamente en los recientes años, utilizó como respaldo formal un tratado de 1952, aprobado por el Congreso de entonces, igual que ocurrió en Paraguay unos diez años después, en plena guerra fría y con la irrupción de la Revolución Cubana, que intensificó la lucha anticomunista de Estados Unidos.

 

Una legalidad intachable corroboró los dos convenios de cooperación militar USA-Colombia y, una década después USA-Paraguay, en robusta clonación extendida en más de medio siglo.

 

Ese acuerdo nació ilegítimo, porque en nombre del Estado de Colombia lo firmó el general Laureano Gómez, golpista menos recalcitrante que su colega de armas Rojas Pinilla, que lo derrocó para garantizar la aplicación del plan de los servicios estadounidenses, el mismo que en Asunción ejecutaba Strossner.

 

De hecho, en este país esa cooperación entró en su fase más activa e intensa en 1969, con fuertes razzias de persecución y encarcelamiento de militantes de izquierda, registrando su pico más alto con el asesinato de decenas de campesinos pertenecientes a las Ligas Agrarias, un movimiento cristiano organizado en cooperativas de producción, todos comunistas, según la pérfida tiranía y su patrón.

 

La comparación con los terroristas y guerrilleros de hoy es impactante y, aunque no creo en brujas, que las hay, las hay, sin dudas, pero no siempre vuelan montadas en escobas.

 

La represión criminal, con asesoría estadounidense, igual que ocurría en Colombia, llevó a la cárcel, a la tortura y al exilio a numerosos paraguayos, todos acusados de ser agentes de Moscú.

 

Ese manido pretexto, utilizado por Estados Unidos desde el estallido de la Revolución Bolchevique en 1917, le fue muy útil en Paraguay para utilizar este país sureño, triple frontera con Brasil y Argentina, y limitando al norte con Bolivia, para ensayar ciertas prácticas de su ejército de profesionales especializados en la tortura y asesinatos y en la creación de escuadrones de la muerte.

 

Ananías Maidana, con 86 años y en plena militancia política como líder del Partido Comunista, es un testimonio contundente, pues pasó 20 años en las mazmorras de Strossner, junto a cientos de civiles, mayoría campesinos, y algunos universitarios y militares.

 

Entre ellos también estaba su hermano, Antonio Maidana, quien sufrió prisión y vejámenes durante cuarto siglo. Una vez afuera de los barrotes, viajó a Buenos Aires y ahí fue secuestrado y desaparecido definitivamente, es decir, asesinado por la Junta Militar que encabezaba el General Videla.

 

En ese marco, y abarcando varias regiones del subcontinente, desde el norte Caribe hasta Tierra del Fuego, Estados Unidos fue perfeccionando el Operativo Cóndor, con la obediencia debida de las satrapías cívico-militares, junto con las numerosas células mercenarias que instaló hasta mediados de la década del ochenta, con un saldo de más de cien mil muertos, sólo en Guatemala 40 mil y en Argentina 30 mil.

 

Ante la repulsa de grandes sectores de los pueblos, que aunque muy golpeados daban muestras de invencibilidad y de recuperación de las fuerzas democráticas, el propio agotamiento del modelo y el rechazo de algunos gobiernos con influencia en la política internacional, unos pocos europeos y la URSS y China, aconsejó a Washington un repliegue en su barbarie, aunque jamás ha significado renunciamiento.

 

Una nueva concepción de la guerra de baja intensidad concibió el Pentágono y, como táctica, fingió una retirada, condenando en los discursos en Naciones Unidas y en su OEA, a los regímenes más sanguinarios y ladrones, que había sostenido en su totalidad, reciclándose con un maquillaje de apoyo a los gobiernos de transición a la democracia.

 

En ese nuevo esquema, el tirano paraguayo fue de los últimos en caer, en febrero de 1989, sustituido por el General Andrés Rodríguez, hasta meses antes presentado como capo del narcotráfico paraguayo por los servicios secretos de Estados Unidos, que le había prohibido la entrada al país.

 

¡¡Otra coincidencia con Colombia!!. Uribe, según documentos del Pentágono publicado en el 2004, tenía el Nº 84 en una lista de delincuentes vinculados a las drogas, con fecha 1992. La única diferencia, hasta ahora, es que Rodríguez habría muerto en una Clínica en Estados Unidos y Uribe aún anda vivo, pero ambos pueden quedar identificados al limón exprimido. Entregado su jugo, ya no sirve más y se elimina.

 

Observadas de cerca, esas coincidencias tienen algunas diferencias que pueden ser significativas o no. Por ejemplo, en cierto sentido, los plazos varían un poco y ello puede ser importante en la medida que obedecen a coyunturas que así lo exigen.

 

En Colombia, el acuerdo militar, eufemísticamente de cooperación, dado que siempre es unilateral al servicio del más fuerte, fue reflotado en el 2009 con la instalación de la IV Flota de Guerra y, en Paraguay, la firma de 1961, ejercida sanguinariamente entre 1969 y 1986, ahora se ha desempolvado, en la búsqueda de guerrilleros en el norte del país.

 

Expertos del Pentágono, como Frank Mora, uno de los jerarcas para los asuntos que le interesan a Estados Unidos en el subcontinente americano, en una reciente visita de una semana a Paraguay, declaró que es necesario unir las fuerzas de ambos países para combatir al Ejército del Pueblo Paraguayo, desde sus propias bases de apoyo.

 

El tiempo que duró su estancia, con mucha prensa y una copiosa agenda, interesado en conocer la situación del Ministerio de Defensa, tras la remoción de su titular, el General Bareiro Spaini, un nacionalista antimperialista, demuestra la importancia que Washington está dando a esta plaza sureña.

 

Habitualmente los agentes pasan 24 horas o menos, tras dejar sus consejos, como es costumbre en los expertos del Pentágono, que la mayoría de las veces representan órdenes a quienes consideran subditos. En esta ocasión, más medido en sus palabras, concluyó con profunda aseveración que el EPP representa una peligrosa guerrilla.

 

Sin embargo, por métodos y accionar, el EPP es una nebulosa, al que algunos políticos y la gran prensa le dan categoría de guerrilla, a pesar de que nunca se enfrentó ni con la más mínima expresión de un cuerpo represivo del Estado.

 

La acusación más corriente es que habría asesinado a algunas personas en esa zona del país donde están los expertos estadounidenses, y por esa suposición hay unos 30 campesinos presos desde hace meses, sin condena por falta de pruebas.

 

Una pocas personas encarceladas, acusadas de sedición, se han declarado miembros del EPP y están procesados por la Fiscalía General por los secuestros de una hija de un ex Presidente, quien fue encontrada asesinada después de varios meses, en un crimen crapuloso que no puede cometer nadie con ideología revolucionaria, y de dos hacendados, quienes habrían pagado miles de dólares para conservar su vida.

 

En la última década y en unos 30 plagios, la extorsión habría acumulado más de diez millones de dólares, pero en muchos casos han sido descubiertos varios policías y militares entre los autores directos, pertrechados de radio, uniforme y armamento de esos mismos organismos de seguridad. No obstante, el EPP es siempre el acusado.

 

Unos pocos papeles, atribuidos a esa fantasmagórica organización, han circulado con declaraciones de propósitos políticos, la mayoría amenazando al Estado Capitalista.

 

Algunos actos explosivos han acompañado esos escritos y la reacción del Gobierno no se ha hecho esperar, como es lógico, aunque sin unanimidad entre sus componentes, porque una parte habla de bandas criminales que es necesario aniquilar y otra estima que puede ser la expresión de gente con profundo resentimiento político y social, dada la miserable situación que sufre la mayor parte del campo paraguayo.

 

Los órganos de la prensa de derecha, que simpatizan con la Casa Blanca, han levantado al EPP al pedestal del crimen, con una investigación superficial de su accionar y de la composición social de la zona donde se realizan los actos imputados al grupo, que es la más combativa en las reivindicaciones de los labriegos.

 

En esos lugares ejerció de Obispo durante varios años Fernando Lugo, quien acompañaba las luchas de los sin tierras, hasta que se levantó la sotana e inició su vida política que, en unos tres años, lo catapultó a la Presidencia de la República, victorioso en las primeras elecciones limpias en dos siglos, pero que en sus dos años de gobierno ha sido incapaz de combatir las causas de la injusticia social.

 

(especial para ARGENPRESS.info)

PARAGUAY EN SU HORA CLAVE, UN INFORME DE TV PÚBLICA DE ARGENTINA

Difícil situación política atraviesa el presidente Fernando Lugo, tanto en el Congreso como por la investigación sobre su paternidad, señala un informe de TV Pública de Argentina. El informe especial en el que un analista habla de una "antesala de un golpe institucional".

El material habla sobre la relación entre el Gobierno y el Parlamento, menciona el caso Luis Bareiro Spaini e incluye entrevistas a un politólogo y un periodista.

Menciona, además, el relacionamiento de Paraguay con Estados Unidos y el respaldo de este país a la economía nacional. Habla de un plan de militarización y de una "antesala para un golpe institucional" para sacar al presidente Lugo. El informe fue emitido el viernes 27 de agosto pasado.

 

MÁS INTOLERANCIA

 

  • Benjamín Fernández Bogado

Evidentemente, la construcción colectiva de un país es el resultado de un esfuerzo, una conciencia y un decidido compromiso de mover la nación hacia algo diferente. La gran pregunta que estamos obligados a hacernos es: ¿queremos una cosa diferente de la que tenemos?

La respuesta probablemente decepcione a muchos que todos los días hacen esfuerzos extraordinarios para vivir con dignidad y sobrevivir como se pueda. Los ejemplos de "arriba" no son ciertamente estimulantes para los de abajo.

El deseo de las autoridades de vivir con un nivel superior a lo esperado por sus gobernados, lleva a estos últimos a ambicionar el ejercicio de la política como la última oportunidad de darle un manotazo a la vida.

Ganarle por destajo a una realidad compleja que en el caso paraguayo por historia, geografía, clima y gobiernos han hecho cuesta arriba nuestro desarrollo como nación.

A los mandatarios lo que les falta de conciencia histórica les sobra en hedonismo, en demostración vana de vivir por sobre los demás y demostrar su satisfacción de disfrutar una vida muy superior a la que la obligada austeridad ha sometido al grueso de la población.

 

Hemos dejado de preferir y promover los valores del rigor, la excelencia y el recato a los que se han sobrepuesto los de banalidad, incompetencia y descaro.

 

Pareciera que solo se tiene poder si se lo puede exhibir con la ligereza de quien nunca pensó llegar a tener en sus manos el destino de muchos y la riqueza de pocos. Al principio, la crítica sobre los nuevos gustos pueden ser chocantes para el recién llegado al poder, pero luego se acostumbra a ella y comienza a caer en los mismos vicios que hicieron que él o ella llegara al lugar donde se encuentra.

 

Cuando se dieron cuenta ya están envueltos en procesos judiciales para beneplácito de abogados, jueces y fiscales que se encargan de trasquilar algo de lo robado.

 

No todo, pero lo suficiente para "hacer justicia" particular en desmedro de los intereses de todos.

 

Nuestros gobernantes se convierten así en sinvergüenzas en la peor acepción del término.

 

La cachafacería reiterada, el insulto al buen gusto, el lenguaje provocador y la celebración de lo zafio se imponen de manera reiterada, teniendo como coro a los cortesanos del poder que disfrutan de los gestos y actitudes con la abyecta sumisión del cómplice y escudero.

 

No importa el origen del gobernante, ello solo puede matizar lo que en verdad supone una manera de entender la vida y de observar a los demás.

 

Nos debemos, los paraguayos, una respuesta sincera, acerca de qué debemos esperar de nuestros gobernantes y en función de esa respuesta, reclamar una cosa diferente a la que tenemos, que solo sirve para entretener en el comentario de pasillo sin abordar respuestas a la urgente necesidad de construir una patria diferente.

 

Quizás los silencios y tolerancias cómplices han hecho más daño que la ostentación y el cinismo con que nuestras autoridades han respondido a la vergüenza de la gente.

 

Requerimos más inconformismos e intolerancias para cambiar esto que ha sido la tónica de la democracia paraguaya en las dos últimas décadas.

 

Celebramos la boina roja, la comparamos con algún dictador caribeño, pero cuando terminemos de hacer las cuentas sacaremos como conclusión el tiempo perdido, el dinero malgastado y la patria aún más empobrecida.

 

Nos debemos, los paraguayos, más intolerancia hacia quienes creen que el poder es solo una oportunidad para desenmascararse de los verdaderos demonios internos que celebran su éxito en lo chabacano, lo cínico y lo tolerable.

PARAGUAY: DESMEMORIA ENDÉMICA

  • José Antonio Vera

La historia de Paraguay, aunque no sea excepción, es muy injusta con su pasado y con sus mejores hijos, a los que formalmente se les rememora con oportunistas discursos en fechas patrias o designando algún pueblo o calle con su nombre, sin la más mínima explicación sobre su significación.

Una nada inocente enajenación en la politiquería y el comercio, sacrifica el diálogo y la búsqueda de respuestas a ese y otros problemas e impide ver la desaparición física, y generalmente en la miseria, de los últimos héroes nacionales de la absurda Guerra del Chaco desde 1932 al 35, contra Bolivia.

Las revoluciones comuneras, ausentes en los programas de estudio, comenzaron en 1572, renacieron en 1645, cuando instalaron un Obispo al frente del Gobierno, y otro estallido se produjo en 1671, más de un siglo antes de la heroica Comuna de la Nueva Granada, hoy Colombia.

En 1665, los comuneros habían forzado la destitución de un Presidente, “por el delito de negligencia”. Asumió el pueblo en asamblea popular, con autonomía respecto al Cabildo y priorizando “El Común”, por encima de toda otra autoridad.

 

Producto de las rebeliones comuneras, y antes que la Revolución Francesa del Siglo XVIII,  los paraguayos se dieron una Junta Gubernativa con poder popular directo, que derrotó a las tropas del virreinato y, al igual que en el siglo anterior, designó Gobernador a un Obispo. (Fernando Lugo no es el primero).

 

José de Antequera y Castro, nacido en Panamá, Juez en Charcas, fue enviado en 1721 por la Corona Española para mediar entre los alzados nativos, los jesuitas y el representante del Virreinato, que se enfrentaban por las encomiendas, ese abusivo tributo que los delegados españoles se hacían pagar por la población, a la cual tenían por misión cristianizar.

 

Frente a tanta injusticia, Antequera se rebeló, se convirtió en líder comunero y durante dos años condujo combates en las calles y campos. Apresado y llevado prisionero a Charcas, murió en 1723, durante un motín en la cárcel, pero la lucha comunera recién fue vencida 13 años después.

 

Otro ejemplo, indiferente para la historiografía oficial, es la figura de José Félix Bogado, simple lanchero que ayudó a José de San Martín para atravesar el Paraná, después que el General lo intercambiara por presos españoles y lo enrolara como soldado raso en la cruzada libertadora que atravesó los Andes.

 

En la lucha por la Independencia de Chile, Bogado combatió en Maipú y en otras batallas, y en Perú se le vio en las primeras filas en el Callao, Junín, Ayacucho, donde el Libertador Simón Bolívar lo ascendió a Teniente-Coronel.

 

De retorno en 1826, condujo hasta Buenos Aires a los únicos siete sobrevivientes  Granaderos a Caballo. Su figura es reverenciada en Argentina pero en su país está prácticamente borrado de los relatos de historia.

 

Entre los muchos héroes populares ignorados, y no sólo en Paraguay, ocupan un sitio de honor los guaraníes Pedro Antonio Areguatí, Felipe Patiño, Francisco Romero y Luciano Romero, participantes en 1825 en el Desembarco de los 33 Orientales en las playas de la Agraciada, clarinada independentista de Uruguay.

 

Sublime recordación merece Areguatí, quien combatió en la lucha libertadora de Perú, al igual que Bogado, y se negó a cobrar su salario de soldado porque “la causa” patriota necesitaba el dinero, resume Leonardo Haberkorn, tras entrevistar a varios investigadores en historia y antropólogos uruguayos.

 

Areguatí fue prisionero de los portugueses entre 1816 y 1822 y, una vez libre, prosiguió su combate, enrolándose en la  victoriosa cruzada libertadora del pueblo uruguayo, cuyo Gobierno, en 1842, consideró justo pagar una indemnización a todos los participantes del desembarco. El paraguayo no se presentó a cobrar.

 

Los tiempos, los hábitos y las conductas humanas cambian, pero abundan los casos que dejan penosa constancia de retroceso de la civilización.

 

En estos días, el Estado Paraguayo ha sido emplazado por el General Lino César Oviedo, para que le pague 20 millones de dólares como indemnización de múltiples daños que el  militar retirado, con abultada jubilación, considera haber sufrido en los últimos 13 años.

 

Acusado de múltiples delitos, entre ellos un inmenso enriquecimiento ilícito, Oviedo purgó dos años de cárcel, condenado a 10, por encabezar un frustrado Golpe de Estado contra el Presidente Juan Carlos Wasmosy en 1996. También está acusado de magnicidio y autoría moral de asesinatos.

 

El 23 de marzo de 1999, fue ejecutado en el centro de Asunción el Vicepresidente Luis María Argaña y, horas después, siete jóvenes que manifestaban en la Plaza del Congreso a favor de la democracia,  caían víctimas de francotiradores que obedecían órdenes de Oviedo, según numerosas fuentes.

 

Si algo faltaba para coronar la conducta antiética de Oviedo, este reclamo al erario público elimina las dudas. Lo más grave del asunto es que esa y otras desfachateces que impiden el desarrollo del país, se producen porque hay muchas complicidades en todos los estamentos del Estado y una amnesia general en la sociedad.

 

A nivel popular, sectores que activan para reconstruir el país, combatiendo la corrupción, han conformado la Coordinadora “No paguemos la Impunidad”, pero ese sano propósito ha sido contrarrestado de inmediato por el Poder Judicial con medidas de blanqueo de Oviedo, habilitándolo para reclamar esa reparación.

 

Miembros de la Suprema Corte acaban de recomendar a los jueces que permitan a algunos prófugos de la justicia defenderse desde el extranjero, como es el caso del defenestrado Coronel Gustavo Strossner, heredero de la inmensa fortuna que acumuló su padre en sus 35 años de tiranía, con miles de perseguidos y asesinados.

 

Agustín Matiauda, hermano de su madre, afirma que en 1980 el hijo del General Alfredo Strossner ya poseía dos mil millones de dólares en cuentas bancarias y en numerosas propiedades en el extranjero, “fruto de robos consumados por medio de licitaciones y seguros de las binacionales energéticas de Itaipú y Yaciretá”.

 

La perversidad que caracteriza la vida política nacional viene de antes, sin duda, pero se habría consolidado a partir de 1946, cuando el Partido Colorado asaltó el poder y terminó con un año de “primavera democrática”.

 

Desde 1989, con la expulsión a Brasil de Strossner, la maldad se perfeccionó y, operando un hábil maquillaje, abrió las puertas a la libertad política, sindical y de prensa, pero dejando intacta la estructura siniestra del General, hombre importante del criminal Operativo Cóndor.

 

“El único que falta soy yo”, comentó el octogenario militar, al mirar en un diario la foto del grupo de oficiales y civiles golpistas que habían sido sus más incondicionales. Exiliado en Brasil, donde tenía enormes inversiones, Strossner dejó montado un tenebroso entramado entre los tres poderes del Estado.

 

La Constitución Nacional, de 1992, preserva la maquinaria estronista al servicio de los dos partidos tradicionales, el Colorado y el Liberal,  y otorga mayor poder al Parlamento para condicionar al Ejecutivo y provocar ingobernabilidad si amenaza los intereses de la oligarquía, para lo cual necesita un Poder Judicial dañino.

 

Uno de los oficiales que participó en el desplazamiento del tirano fue Oviedo. Coronel entonces, pasó de inmediato a ocupar el papel jerárquico del General Andrés Rodríguez, cabeza del golpe, y nuevo mandatario, sindicado narcotraficante por el Pentágono, desde varios años antes.

 

A diferencia de la moderación de los otros militares que participaron en ese putch,  mayoría recogidos en la intimidad hogareña, Oviedo ignora al grupo y, tras la misteriosa muerte de Rodríguez en Estados Unidos, se autoproclamó jefe y Mesías al frente del Partido UNACE, un conglomerado de grosera demagogia estronista.

 

Producto de la superficialidad, concuspicencia y complicidades, Oviedo ejerce una considerable influencia sobre el Parlamento Nacional, donde sus peones  ocupan la tercera bancada y se abrazan con toda fuerza que sabotee al gobierno de Lugo.

 

Oviedo exhibe una vida principesca, imitando el caso de Rodríguez,  que  tanto sorprendió al Rey Juan Carlos, cuando lo visitó en su  castillo y, viendo los grifos y empuñaduras de las puertas enchapados en oro, quiso saber cómo hace un General en Paraguay, para acumular tanta fortuna.

¡PARAGUAY, GOBIERNO SOCIALISTO ...!

  • Marta Vera Antonelli.

Si bien reconozco los esfuerzos encaminados a combatir el sexismo en el lenguaje, discrepo del uso abusivo del todos y todas, del los y las o peor aún, cuando se intercalan por todas partes las nefastas @ como forma de contribuir a evitar una visión estereotipada de mujeres y hombres.

En este caso sin embargo, considero acertado denominar socialisto al grupo de dirigentes políticos que, equivocadamente se autodenomina socialista,,, les comento por qué: El igualitarismo del socialismo real que conocimos en el pasado no sólo fue una falacia, sino un fracaso.

Hoy, al referirnos al socialismo, apelamos necesariamente a la igualdad desde nuevas perspectivas y fundamentalmente, a la igualdad entre hombres y mujeres.

Así al menos se observa la práctica del socialismo en el mundo moderno: Ségolène Royal en Francia, Pia Locatelli en Italia, Helen Elizabeth Clark en Nueva Zelanda, y Dilma Rousseff en Brasil, son sólo algunos ejemplos destacados de liderazgos de mujeres socialistas en el planeta.

 

Mención especial merece la actual presidenta de Chile, Michelle Bachelet, no sólo la primera jefa de estado mujer en la historia de este país, también, la con mayor popularidad a escasos cinco meses de finalizar su mandato; 74 % de aprobación, porcentaje nunca logrado por sus antecesores, todos hombres.

 

En contraposición, los representantes de la izquierda paraguaya no solo discriminan a la mujer, la ignoran, reproducen el mismo discurso que sus camaradas en el mundo, pero en la práctica excluyen a las mujeres.

 

Aún cuando el 48 % de quienes sufragaron el 20 de abril del 2008 fueron mujeres y que en la sociedad paraguaya sobresalen periodistas, artistas, abogadas, médicas, cientistas políticas, etc, capaces de asumir liderazgos y representación en cualquier área política y/o diplomática, a la hora de los nombramientos casi no se las considera.

 

Sorprendentemente, en el caso del actual gabinete, el ministerio mejor evaluado es el de Salud liderado por Esperanza Martínez, mujer socialista, ni siquiera esta constatación tan cercana alcanza para llamar la atención de los hombres del gobierno y dirigentes de los partidos de izquierda.

 

Para sustentar el carácter socialisto del actual gobierno paraguayo, basta con revisar la nómina de futuros diplomáticos seleccionados para representar en el exterior al gobierno del cambio, no figura ni una sola mujer.

 

Quienes residimos en Chile, país en el que el socialismo tiene rostro de mujer, -reconocido a nivel mundial por su seriedad y éxito en áreas tan sensibles como la reducción de la pobreza o la incorporación plena de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad- esperábamos expectantes desde hace largos nueve meses los nombramientos de nuestros nuevos diplomáticos, por ello grande fue nuestra satisfacción al comprobar que el Ejecutivo había por fin propuesto un nombre para llenar la citada vacante.

 

Se trata del ex senador liberal Armando Espínola, de quien no tenía antecedentes, razón por la cual rápidamente teclee su nombre en Google,,, en breves 57 segundos aparecieron mas de 240,000 páginas relacionadas con la descripción solicitada,,, solo alcancé a revisar las tres primeras, todas referidas al incidente protagonizado por el político a fines del 2007.

 

- El video hot de Armando Espínola.

 

- El senador que tuvo un chat súper hot y lo pescaron.

 

- Erótica sesión de Armando Espínola.

 

Prefiero ahorrar comentarios.

 

Mientras sigo pacientemente esperando el tan ansiado cambio en mi querido país, me permitiré continuar denominando socia-listos a los dirigentes de la izquierda paraguaya el término socialista corresponde a un adjetivo que no tiene distinción de género, es decir, debe ser utilizado en concordancia con el género del sustantivo al que va ligado, muy a mi pesar en este caso, sólo masculino.

 

Abogada paraguaya residente en Chile

http://www.mbvera.blogspot.com

 

©Magíster en Ética Social y Desarrollo Humano.

POR LA PROPIA SUPERVIVENCIA ECONÓMICA DEL PAÍS

EL ESTADO PARAGUAYO DEBE INSTITUCIONALIZARSE DE UN MODO EFICIENTE 

 “El Estado paraguayo se construyó explícitamente como un modelo que debía funcionar a medias y que fue funcional tal vez en un país con un elevado índice de población rural y productores primarios. Hoy tiene la imperiosa necesidad de institucionalizarse de un modo total y eficiente, incluso por una cuestión de supervivencia económica”, advierte el sociólogo Alejandro Vial quien tutorea un equipo de 6 investigadores de la gestión estatal.

La Secretaría de la Función Pública, como parte de uno de sus planes, decidió estimular iniciativas de investigación por parte de funcionarios y al interior del Estado paraguayo a fin de generar un pensamiento crítico conducente a la eficiencia y para el efecto cuenta con el apoyo del PNUD a través de la ong geAm. 

 

Vial expone que “la semi institucionalidad que se percibe en tantos ámbitos estatales fue una manera de gobernar, funcional a un modelo dónde había un cogobierno que pasaba por afuera del Estado, por ejemplo a través de las seccionales”.

 

Eso permitía tener un control político pero el modelo se derrumbó “porque la globalización lo derrumbó”.

 

Metropolización

De qué modo. “La globalización ingresó al país muy fuertemente por el  lado de la soja que desplazó a mucha gente del campo a la ciudad. Aquel modelo funcionaba con una cantidad sustancial de personas en el ámbito rural, en el sector primario de la economía”.

 

Hoy, más gente está en las ciudades y la economía ha pasado de ser mirada hacia adentro, a depender del mercado externo.

 

Ese cambio socioeconómico del escenario exige contar con un Estado institucionalizado “a full” porque en el mercado globalizado es preciso competir en bloque con estados altamente institucionalizados.

 

“De lo contrario nos pasará lo que advierte el presidente Mujica de Uruguay que en vez de que nosotros manejemos la globalización según nuestros intereses y potencialidades, será la globalización las que nos pasará por encima”.

“Estamos entonces en un proceso que intenta cambiar una forma de ser de un  funcionariado público que ya no le sirve al país”.

 

Para la SFP ello implica un funcionariado público con “conciencia ampliada” a través de nuevos conocimientos, capacitación y entrenamiento en nuevas habilidades, en el marco de propuestas globales (sistema de concursos para el ingreso a la función pública, aplicación del Índice de Gestión de Personas, innovación estructural del Poder Ejecutivo, etc.)

 

“En esta nueva etapa lo que garantiza la perspectiva de competir tienen que ver con la capacitación, la eficiencia, la eficacia que son valores que finalmente serán los que van a garantizar la supervivencia económica del país”.

 

Les fue muy bien pero no entienden

Apunta Vial que “hay sectores a los que les fue muy bien en el pasado cuando el país estaba más vuelto hacia adentro pero que no están entendiendo la absoluta necesidad de modernizar el Estado para poder garantizar un proceso exitoso”.

 

“Si bien el Paraguay tiene que estimular su consumo interno para lo que debe dar equidad a la población, dada la pequeñez de su mercado local, también debe estar en condiciones de dar cuenta de todas aquellas normas internacionales vigentes para competir de manera legal. Es imprescindible que el Estado se modernice”.

 

Explica que China puede decir que crecerá solamente en base a su mercado interno y no lo hace sino que mira el mercado externo. Paraguay que es pequeño debe necesariamente mirar el mercado externo.

 

Advierte que sería impresentable para la comunidad internacional un país al que le cuesta cumplir con los estándares internacionales por lo que es fundamental que el Estado se ponga a tono y “para ello debe tener un escalafonamiento riguroso de sus funcionarios, una selección de los más capaces, un sistema de evaluación de la gestión pública y todo de acuerdo con los estándares internacionales”.

 

El ejemplo clave de la carne

Vial cita un ejemplo clave: La Unión Europea viene y certifica a los frigoríficos locales con un altísimo costo. “En el futuro uno imagina que será más práctico que sea el propio Estado paraguayo el que le de garantías a la Unión Europea y otros mercados y demuestre que lo que fiscaliza y certifica un funcionario paraguayo es tan eficiente como si viniera una delegación de certificadores europeos”.

 

En un proceso de interdependencia muy fuerte como el que tenemos -y hacia donde vamos va a ser aún más fuerte-  es fundamental que los demás países que nos están monitoreando puedan confiar en el Estado paraguayo.

 

“Y una de las investigaciones que estamos haciendo justamente tiene que ver con el tipo de fiscalización que hace el Estado a las empresas y hemos percibido una serie de ineficiencias desde la heterogeneidad en los modelos de fiscalización según qué institución realiza la tarea ya sea Hacienda o el Ministerio de Industria y Comercio o las Municipalidades”.

PARAGUAY: AVANZANDO EN CAMPO MINADO


José Antonio Vera
(especial para ARGENPRESS.info)
El proceso político paraguayo, cuando el Gobierno de Fernando Lugo ha ingresado en su tercer año, se desliza lentamente sobre un campo minado, que cada día le exige más astucia a su conductor y a las fuerzas progresistas y democráticas que lo sostienen, dentro y fuera del país.

La voluntad popular, a favor de cambiar las estructuras del poder, juega el papel más influyente para que el proceso continúe, a pesar de su debilidad y la fragmentación que se registra entre actores importantes del equipo gobernante que sobrevive más por el deseo de amplios sectores de no volver a la corrupción e inoperancia de los gobiernos colorados, que por su propia credibilidad.
En forzada negociación con la oposición, Lugo ha pactado y conciliado en temas de suma trascendencia, en particular en la distribución de cargos, otorgando regalías a la oposición colorada pero también, y quizás es lo más peligroso, a sus aliados liberales sin poder conformarlos, con el argumento de que aportaron los votos de la victoria, en deshonesta negación de los 250 mil boletines de la izquierda e independientes.
Medidas sociales paralizadas
Los seis puntos mayores del programa, que Lugo presentó al pueblo para ganar las elecciones el 20 de abril del 2008, no se cumplen, desde la Reforma Agraria hasta la recuperación de la soberanía energética sobre sus dos represas binacionales con Brasil y Argentina, pasando por la aplicación de una política económica con honda sensibilidad social y otras legítimas reivindicaciones del pueblo.
El primero, reclamado por 300 mil familias labriegas y por la misma lógica de la rentabilidad más simple de la productividad rural, es permanentemente saboteado por el Parlamento y casi por todas las cámaras de los gremios de la producción agropecuaria, entre cuyos caciques, que representan el dos por ciento de la población, se reparten el 85 por ciento de las mejores tierras de cultivo.
En el tema de las binacionales, es quizás donde más avanzó en su programa el Gobierno del Cambio, aunque aún los resultados están poco visibles, pero junto con el decreto de salud pública gratuita, son sus dos conquistas mayores.
Fruto de una gran paciencia, tenacidad y voluntad de diálogo, una misión paraguaya, encabezada por el Ingeniero Ricardo Canese, actual candidato único a la intendencia de Asunción por el Frente Guasu para las elecciones municipales de noviembre, logró que, por primera vez, Brasil reconozca que está cometiendo abusos en la explotación de la energía común y que es tiempo de corregir esa injusticia.
En ese sentido, los Presidentes Lugo y Lula firmaron un convenio en julio del año pasado, en ocasión de efectuarse en Asunción la Cumbre del Mercosur, por el cual el socio gigante se comprometió a comenzar a restituir los derechos paraguayos escamoteados desde hace un cuarto de siglo, cuando arrancó el Tratado de Itaipú, firmado por los dictadores Alfredo Strossner y su colega el General Garrastazú Médicis.
El acuerdo especifica que cada parte tiene derecho sobre el 50 por ciento de la producción, pero si existe excedente en algún bando, éste está comprometido a venderle al otro toda la electricidad que no consume, sin ninguna facultad para hacerlo a un tercer o cuarto país. Brasil se lleva el 95 por ciento a un precio irrisorio.
Poca atención a la deuda social
En el tercero de los seis puntos del programa de Lugo, el de la política económica, es donde más se verifica un renunciamiento a lo prometido, porque el país continúa sometido al monetarismo de los organismos transnacionales, inspirados todos en el Consenso de Washington.
En Paraguay rigen la impunidad financiera, en auge la especulación y la destrucción de modelos productivos tradicionales, el descontrol de los grandes capitales privados, negativa empresarial a pagar impuestos, dependencia externa, precariedad laboral, ingresos en la canasta familiar en progresiva disminución, desempleo, credo del libre mercado, centralización de los créditos a empresas del mismo banco prestamista, préstamos al consumo suntuario, y consumismo y mayor pobreza.
El Ministro Dionisio Borda celebra que el país llegará a fin de año con un crecimiento mayor al 9.5 por ciento del PIB, pero nada dice Hacienda que eso es producto de la perversidad del sistema económico, muy rentable para los grandes capitales pero incompatible con la producción alimenticia y de bienes de consumo que garanticen bienestar a las mayorías.
Las reservas en divisas del Banco Central llegan a los tres mil millones de dólares, pero no hay dinero para los proyectos de desarrollo productivo o para abastecer los hospitales de medicamentos y reconstruir las escuelitas del campo que se derrumban como taperas, con las clases bajos los árboles y sin mesas ni asientos, salvo cajones y cabezas de vacunos.
Sin salir del patrón medida de acumulación egoísta y excluyente de capitales, muy difícil será para Lugo y la porción de su equipo que está interesado en profundizar los cambios, generar un viraje hacia la línea progresista prometida.
En consonancia con el pensamiento y las necesidades populares, al país le urge construir alternativas, porque la ruta trillada que utiliza el Gobierno prolonga la ausencia de combate a la deuda social, aplicando una política económica soberana, sin sujeción de ningún tipo a las potencias extranjeras, que refuerce la integración regional, defienda el empleo e impulse el mercado interno y la industrialización de sus materias primas, como soja, maíz y carne.
El antiterrorismo, máscara de la campaña antisocialista que se preconiza en el país, en forma abusiva por los medios patronales de comunicación, debe cambiarse con un modelo alternativo que deje atrás la injusticia social, el atraso cultural, la ineficacia de su administración y la mediocridad mental de la derecha política y empresarial, la cual ha contagiado a ciertos bolsones de la propia izquierda.
¿Quién cree a quién?
Paraguay ha vivido tantos años en el oscurantismo y en la incredulidad, que aún hoy, a 20 años de la caída de la dictadura estronista, es necesario aclarar, en cualquier conversación de cierto esmero, que “mira que te hablo en serio”, nos comentó días atrás el Ingeniero Elvio Segovia, Viceministro del Interior hasta hace 15 días.
La represión del pensamiento fue tal, que tener libros en el hogar, de no importa qué contenido, era suficiente para terminar en la cárcel acusado de comunista, y el grado de abusos y torturas, cuando no la muerte o el exilio, estaban definidos por la cantidad de volúmenes que tuviera la víctima.
En medio de este escenario cultural y político, Lugo ha estado obligado, desde antes de asumir, el 15 de agosto del 2008, a componer con todo el mundo, en lo cual, sin dudas, mucho lo ayudó sus 25 años del ejercicio religioso que finalizó en calidad de Obispo y que lo catapultó a la actual actividad pública.
Primero, en el Gobierno, tuvo que lidiar con la izquierda, su aliado natural, que legítimamente exigía cambios inmediatos, resistidos por una cavernaria derecha de particular ignorancia, amante ciega de los dioses del dinero y del mercado libre que, perdido el Ejecutivo, que siempre manejó, se encaramó en los otros dos poderes.
El Judicial padece de autismo en todo lo relacionado con rectificar su vieja y siniestra conducta, fabricadora de impunidades, y el Legislativo saboteó y continúa haciéndolo, casi todos los proyectos de desarrollo social, presentados por el Ejecutivo.
En la necesaria búsqueda de explicación al fenómeno político paraguayo, es ineludible observar dos o tres elementos simples, pero esclarecedores. El primero es que el desgaste de los dos partidos tradicionales, el Colorado y el Liberal, les impidió desde el 89, cuando Strossner fue sacado de la Presidencia, designar un líder con capacidad de ocupar la jefatura del Estado, entregada en estas dos décadas a improvisados.
No fue por azar, sino por la incapacidad partidaria, que hayan sido un religioso, de trayectoria progresista, y un militar, de tendencia fascista, el General Lino Oviedo, las dos cartas que más han barajado en los últimos cinco años, las diferentes familias políticas nacionales, de izquierda y derecha, para llenar ese vacío.

LOS DILEMAS DE LUGO

  • Diego González

A un año de su asunción, Fernando Lugo debe administrar al mismo tiempo varias crisis. Por un lado, su flamante paternidad que manchó su imagen pública tanto dentro como fuera del Paraguay. Pero al día de hoy ese escándalo no es lo que desvela al presidente paraguayo. Sucede que su estrategia de navegar sin barco propio sobre un conglomerado de fuerzas casi antagónicas está rozando el abismo. Así, los viejos liberales pelean espacio por espacio, tribuna por tribuna con la izquierda, que avanza en un proceso de unidad sectorial.

A su vez, los liberales se desangran en eternas internas, pujando por una sucesión que deje a su línea interna lo mejor parada posible de cara a las presidenciales de 2013. La circunstancia es de tal tensión que hasta el mismísimo vicepresidente ya impulsó el juicio político para el presidente para luego romper la alianza gubernamental, que unía derecha e izquierda. Ahora, desde una posición ambigua, los liberales no terminan de ser gobierno ni oposición. Lo que ahora exigen, en boca del senador Blas Llano, es "cogobernar".

 

El 2 de abril de 2008 la "Alianza Patriótica para el Cambio" encabezada por Lugo sacó 40,83% de los votos que lo catapultaron a la presidencia. El debate ineludible giraba en torno a la conformación del frente gubernamental. Sucede que ya desde que su figura ganaba adeptos en oposición al tradicional Partido Colorado del por entonces presidente Nicanor Duarte Frutos, había un dilema. La izquierda, pequeña y dispersa, por sí sola no acumulaba lo suficiente como para quebrar la hegemonía de 61 años de los colorados. El Partido Liberal Radical Autentico (PLRA), los azules, sólo podían tener expectativas si se colaban detrás del fenómeno del outsider Lugo, quien prometía reforma agraria y renegociación con Brasil por el Tratado de la represa de Itaipú. Así fue como se conformó este nuevo frente, gelatinoso, inestable, en el que conviven derecha e izquierda.

Hoy, los liberales representan el 82% de la Alianza en las cámaras de senadores y de diputados. El 17% restante pertenece a representantes de izquierda. Es por esto que Lugo los necesita para la gestión, para el día a día. Y esto los liberales lo saben. Es por eso que lo utilizan como moneda de cambio negociando apoyos y presiones con su supuesto propio gobierno.

 

Sin ir más lejos, a menos de un año de haber asumido, el vicepresidente Federico Franco, del PLRA, ha impulsado sin éxito el juicio político en contra del presidente, amparado en la crisis por la paternidad del ex obispo. Ya en aquel entonces anunciaba sin eufemismos que estaba "listo para gobernar".

 

La novedad de los últimos días está dada en que el otrora aliado fiel a Lugo, el ahora senador y antes ministro de justicia y trabajo Blas Llano, se plantó y exigió cogobernar mientras anunciaba el retiro del partido de la alianza pero no del gobierno. Como explicó el titular del PLRA, Gustavo Cardozo, su partido no devolverá los tres ministerios que les dio Lugo: "Esos cargos nos pertenecen como mayoría absoluta, por ser nuestros electores los que votaron mayoritariamente por el presidente Lugo en las elecciones de 2008".

 

Los liberales hoy se debaten internamente sobre las medidas a tomar. Tres son las tendencias: una, encabezada por Efraín Alegre, Ministro de Obras Públicas, que por la envergadura del Ministerio que maneja ha ido convirtiéndose en un actor de peso. Su estrategia es acercarse a Lugo y esperar desde allí a las presidenciales del 2013. Otra ala, liderada por el senador Blas Llano, con un pie dentro y otro fuera, busca la mejor correlación de fuerzas posible para su sector, negociando y retaceando apoyos de acuerdo a la estricta coyuntura. Pero también existe una tercera línea, encabezada por el vicepresidente, abiertamente rupturista. Las dos últimas son las principales y antagónicas.

 

Perspectivas

 

Ya antes de asumir, en el fragor de la campaña el ex obispo señaló: "No creo en el estatismo ni en la desregulación total"; "Mbytetépe, poncho yurúicha" (estoy en el centro mismo, como la boca del poncho), o "en el nuevo Paraguay que hay que construir todos tienen algo que aportar, incluso los oviedistas y hasta los stronistas". El mapa tanto nacional como al interior de su frente era complicado, y Lugo debía moverse cual equilibrista. A un año de haber sumido el poder, las cosas siguen parecidas. O incluso peores.

 

"Hay una equivocación de fondo cuando se habla de Lugo. Se lo compara con Correa, Chávez, Evo. Y no, se lo debe comparar con lo que fueron Carlos Mesa en Bolivia, con Rafael Caldera en Venezuela, o en el peor de los casos con Lucio Gutiérrez en Ecuador. Toda gente que transita de un sistema a otro. Pero no crea que este vaya a ser un gobierno de izquierda. No lo fue, no lo es, ni lo será". La afirmación es del politólogo Marcelo Lacchi. Pero no sólo de él, es una sentencia que comparten amplios sectores de la izquierda paraguaya.

 

Al consultar a Sixto Pereira, al actual senador del Tekojoja, movimiento social de base campesina aliado a Lugo, por la tesis de máxima de su organización respecto del actual proceso, respondió: "Este gobierno es una oportunidad. No es revolucionario, ni socialista. Es apenas un gobierno democrático-burgués que aspira a recuperar la institucionalidad. Estos son momentos de acumulación política en los que hay que ir fortaleciendo a las organizaciones populares con miras al 2013".

 

Los partidos de izquierda que siguen apoyando a Lugo son el Partido Comunista Paraguayo, Partido Popular Tekojoja, Partido Convergencia Popular Socialista, Partido del Movimiento Patriótico y Popular y el Partido del Movimiento al socialismo. A modo de balance, podría afirmarse que las herramientas que las diferentes organizaciones pudieron acumular a lo largo de este lapso son relevantes, mucho más si se tiene en cuenta que antes de iniciarse este proceso su capacidad real de influir políticamente en la realidad nacional era lisa y llanamente marginal. Hoy gestionan desde algunos ministerios: Emergencia Nacional y Cancillería el P-MAS, Tekojoja maneja la Entidad Binacional Yacyretá y el Ministerio de Salud, mientras que la Secretaría de Acción Social quedó en manos de Pablino Cáceres, un cura amigo de Lugo y cercano a Tekojoja.

 

La Cancillería resulta estratégica. Sucede que fue en esos pasillos en donde se resolvió el eterno conflicto por la represa binacional de Itaipú, bandera insigne de la campaña luguista y emblema nacional por la larga disputa que implicó con el Brasil. Con un Estado casi famélico, una urgencia que tenía Lugo para concretar sus promesas sociales era recaudar más. Por un lado, planteó una reforma tributaria que fue duramente rechazado por las elites. La otra fuente era la represa compartida con el Brasil. Pero la situación era compleja.

 

Basado en la firma de 1973, Brasil alega que la mecánica debe seguir siendo como siempre fue: la producción total se divide en dos y cada cual consume lo que precise. Luego, de haber un excedente por parte de cualquiera de los dos países, este está obligado a vendérselo al otro a precio de producción. En términos concretos implica que la burguesía paulista, cual aspiradora, se lleva la gran mayoría de la producción total de Itaipú.

 

El nuevo acuerdo firmado el pasado 25 de julio consta de 31 puntos y establece pasar el coeficiente de compensación a pagar por el Brasil al Paraguay de 5,1 a 15,3, lo que implica un incremento del 200%. O sea, aumentar los ingresos para el fisco de US $120 a $360 millones anuales. El Estado brasileño también compensará al paraguayo con toda otra batería de inversiones en infraestructura como puentes, ferrocarriles y líneas transmisoras de alta tensión, lo que sólo en el último de los casos mencionados implica un gasto del orden de los US $450 millones. Todo esto, sin embargo, todavía deberá pasar por ambos parlamentos.

 

Pero lo cierto es que en términos políticos, para la izquierda es todo un capital que haya sido un exponente suyo-el canciller Héctor Lacognata, antes del conservador Patria Querida, hoy del P-MAS-quien haya gestionado el nuevo tratado.

 

En el campo de la oposición quedan los otrora todopoderoso colorados, hoy totalmente fragmentados y en crisis. José María Ibañez, quien fuera ministra de Duarte Frutos, hace un balance: "El Colorado es hoy un partido débil, dividido en porciones y pedazos con liderazgos egoístas y caprichosos que no logran establecer un diálogo que permita reconciliación interna". Sucede, como él mismo afirma, que "el coloradismo era un partido de gobierno", y que, sin él, se encuentran a la deriva. "La autoestima está disminuida, lastimada." El dirigente y afiliado colorado siente el peso de estar fuera del poder porque es castigado socialmente. Entonces cuesta retomar esa autoestima y esa actitud que sostiene que el partido puede ser una herramienta de intermediación entre la sociedad civil y el Estado. Esto es así porque hoy el partido no tiene la fuerza del estado para resolver los problemas concretos". Y lo resume: "Hoy somos la lepra de la sociedad".

 

Así las cosas, la oposición orgánica hoy se encuentra en la Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (UNACE), donde su líder es Lino Oviedo, ejerce un mando duro, vertical y nepotista. Es con esa cohesión interna y con su liderazgo carismático que el coloradísimo UNACE no tiene que aguardar agazapado el momento de avanzar e ir por todo.

 

La reforma agraria

 

Paraguay es hoy el cuarto productor mundial de soja. Entre 1995 y 2006, la extensión sembrada casi se cuadruplicó, pasando de 735.000 a 2.400.000 de hectáreas, equivalentes a casi el 25% de la superficie cultivable. Su producción-equivalente al 10% del PBI y al 40% de las exportaciones paraguayas1-es indisociable de lo que en tierras guaranies se denominan la "invasión brasileña". Según una estimación del investigador Sylvain Souchaud, el número de brasileños y sus descendientes-llamados popularmente "brasiguayos"-en Paraguay se acerca al medio millón. Ante esta realidad, unas de las principales promesas del por entonces candidato presidencial Fernando Lugo era la reforma agraria. A poco de la toma de posesión del ex obispo, los movimientos sociales campesinos iniciaron la toma de tierras de propietarios brasileños sin el aval explícito del gobierno. Fue entonces que Brasil movilizó tropas a las zonas fronterizas.

 

Pero la respuesta no sólo fue externa. Internamente también se vivió un sismo. Así lo demuestra una solicitada firmada por Mario Centurion en la página 13 del diario ABC Color del miércoles 20 de mayo: "Desde hace 7 años somos atacados sin piedad por supuestos campesinos sin tierra en la estancia 'Toro Blanco' (Caazapá), quienes ocupan las mejores tierras y nos impiden trabajar en la agricultura y la ganadería como la ley manda; cada vez que intento entrar en el lugar con los empleados recibo una lluvia de balas de su parte, por lo que no podemos hacer nada allí. (…) Como el gobierno no nos protege, pese a que soy un gran contribuyente sin recibir nada a cambio del maldito estado paraguayo: sólo perjuicio, pero como no voy a rendirme ante forajidos de esta calaña sin importar los millonarios perjuicios recibidos, busco e invito a por lo menos 20 hombres valientes que supongo deben existir aún en este país para trabajar 1000 ha. mecanizadas de nuestra propiedad. (…) Ofrezco compartir los beneficios que resultan. El objetivo es salvar la propiedad (…) Pienso que con 20 hombres corajudos, armados hasta los dientes, podemos repeler a los bandidos y trabajar tranquilos allí. Aclaro que hago esto porque el estado Paraguay administrado ahora por el cura guerrillero Lugo y su equipo de marxistas nos protegen y porque no me voy a rendir".

 

En este contexto, hasta la izquierda luguista comprende la parsimonia gubernamental: En términos políticos, ¿Cuánto puede esperar una reforma agraria?, le preguntó CIP Americas al senador Pereira de Tekojoja.

 

"Lo primero es hacer un catastro, o sea identificar las tierras públicas y recuperar al Estado. Eso va a implicar necesariamente confrontación, porque los latifundistas no se van a quedar de brazos cruzados.Lo cierto es que todavía no hay margen para plantear el tema agrario, cuando la fiscalía y el poder judicial siguen intactos. Esto, sumado a que gran parte del gobierno y junto a la oposición votan en bloque en el congreso contra cualquier intento. En resumen, dada la correlación de fuerzas, dudo que haya una política de Estado al respecto. Es por eso que los movimientos sociales y populares tienen que organizarse movilizándose activamente por el cambio."

 

Lo que se le cuestiona desde ese campo es lo dubitativo de la gestión de Lugo. Así lo ve Lacchi: "Lugo no tiene espina dorsal, cambia de opinión cada soplo de viento y no tiene fuerzas para imponer una visión, que ciertamente no es socialista. Lugo es un liberal-democrático-progresista-moderado, más moderado que progresista."

 

Sin embargo, más allá de los cuestionamientos, todos reconocen que algo ha cambiado en Paraguay con la asunción de Lugo. Y no se refieren sólo a algunas iniciativas progresistas, como las reformas en el campo de la salud que habilitan la atención gratuita en hospitales públicos. Se nota en la calle, dónde hay un resurgir del debate político, donde la filiación e identidad ya no está dada por la tradición y los colores (azules los liberales y colorados los colorados), sino que hay algo que se ha trastocado en el modo de hacer política.

 

Un ejemplo son los sindicatos y movimientos sociales, que a lo largo de los 61 años de coloradismo se han vinculado con el Estado a través de la represión o la prebenda. "En el Paraguay el vínculo entre el Estado y las diferentes organizaciones fue siempre personal, no como contrapartes. El trato era de cuate, de amigo, de correligionario. Ahora lo que está cambiando es la relación con la autoridad, se reconocen como actor político. Se dan cuenta de que ahora llegó el turno de exigir como sector, no de mendigar. Es por eso que el próximo gobierno no va a tener fácil la relación con los sindicatos. Ahora van a tener que negociar las cosas, no encontrarse con el diputado en su casa para charlar", agrega Lacchi. Y este tipo de cambios, más allá de lo que determine la estricta coyuntura y las falencias de gestión, son los que permanecen, perduran.

 

Notas

 

Ver Fin de "Época en Paraguay" de Pablo Stefanoni. Edición Cono Sur de Le Monde Diplomatique, julio 2007.

 

Para mayor información

 

¿Está construyendo Brasil su propio "patio trasero"?

http://www.ircamericas.org/esp/5722

Bañados de Asunción: La potencia de la comunidad

http://www.ircamericas.org/esp/5385

Paraguay: Elecciones, fiebre amarilla y un embajador entrometido

http://www.ircamericas.org/esp/5033

 

* Programa de las Américas

 Periodista independiente en Buenos Aires y analista para el Programa de las Américas - diegon2001@hotmail.com

LA “ROSCA MAFIOSA” VIVE Y COLEA

PARTIDO DE LOS TRABAJADORES (PT) 

Una “llanura” con finas alfombras y caviar

Los partidos y representantes políticos de la derecha tradicional en Paraguay. Odiosos y recalcitrantes sectores que, con diversos métodos, se han enriquecido y siguen engordando a costas de la explotación del pueblo trabajador y de la entrega del país a las empresas de las potencias imperialistas.

Chupando sangre y nervios de las clases populares mantienen sus mansiones, su educación privilegiada, sus autos lujosos, sus viajes de ocio. Están desde las organizaciones legalizadas para delinquir como la ANR, el PLRA y el UNACE hasta el refinado PPQ que intenta presentarse como una opción “honesta” y “transparente”.

Matices e intereses o roces coyunturales aparte, los une la ardiente necesidad de mantener intacto a cualquier costo el sistema capitalista y la estructura latifundista al servicio del agronegocio, ese modelo económico neoliberal que mantiene a nuestra tierra como simple productora de materias primas para el mercado mundial.

Esto es lo estratégico para ellos. La “democracia” o las dictaduras militares son simples formas o medios para preservar los suntuosos privilegios y mantener acallado al pueblo.

La asunción al poder de Lugo generó – y aún genera- tanta expectativa e ilusión porque el pueblo pobre llegó a creer que el ex obispo enfrentaría a aquella “rosca mafiosa” que siempre se sirvió de los humildes y que se ufana de su inmenso poder.

Dos botones de muestra

Pero la derecha y sus personeros gozan de buena salud bajo este gobierno del “cambio que no se detiene”. Dos botones sirven de muestra ¡Y qué botones!

El colorado Óscar González Daher, actual Presidente del Congreso Nacional, es un temido capo mafioso y un todopoderoso en la ciudad de Luque. En las semanas recientes, investigaciones periodísticas bastante documentadas demostraron una escadalosa evasión del impuesto inmobiliario de 65, sí, 65 propiedades de las que se jacta detentar en el referido municipio.

González Daher, sin rubor alguno, afirmó burlescamente que “la evasión no es delito” y menospreció el multimillonario daño patrimonial que sufre la comuna. Humildes casitas pagan hasta 40 veces más de impuesto que una de sus mansiones mediante un sistema monstruoso de evasión que incluye hasta falsificación de documentos en la Municipalidad luqueña. Pero, por supuesto, todo eso “no es delito”.

Otro colorado, Víctor Bogado (devuelva lo robado), actual Presidente de la Cámara de Diputados, fue procesado por un supuesto desvío de 12 mil millones de guaraníes cuando era titular de CONATEL durante el gobierno de González Macchi y también fue investigado por enriquecimiento ilícito. En junio de 2007, además, fue denunciado por sabotaje, coacción y otros hechos punibles por un grupo de diputados por los incidentes en la elección de la mesa directiva de ese año.  Todo quedó en opa reí mediante el amparo en sus fueros parlamentarios.

Lugo: un oasis en la “llanura”

Estos dos nefastos personajes, ambos insignes representantes de la “rosca mafiosa”, ocupan nada menos que la Presidencia de ambas cámaras de ese aguantadero de bandidos que gustan llamar Congreso Nacional.

Pero ¿No deberían estar en la más completa llanura? ¿No deberían estar atravesando el desierto y mordiendo el polvo de la derrota electoral que les asestó el pueblo trabajador el 20 de abril? ¿No se supone que deberían ser ya putrefactos cadáveres políticos sometidos al eterno escarnio público? ¿Cómo es esto posible en un gobierno que proclamó que con la bendita “alternancia” nos libraríamos por fin de la “rosca mafiosa” a la cual el pueblo expresó su legítimo hartazgo?

La respuesta a estas interrogantes impone beber un trago por demás amargo para muchas y muchos compañeros activistas honestos y luchadores.

Es Fernando Lugo y los luguistas quienes, lejos de aplastar a los sectores retardatarios, los han revitalizado y oxigenado al máximo. Ambos partidos tradicionales, hace menos de tres años casi en bancarrota, hoy gozan de renovado dinamismo y se preparan con todo para el 2013. Tal hecho lo demuestran sus internas.

Fue Lugo quien, traicionando la esperanza y la confianza que la mayoría popular le depositó, pactó con el nicanorismo, el oviedismo y con los principales sectores del PLRA para darle “estabilidad” a su gobierno. Se han repartido cargos e influencias. Ahora ya ni Lino Oviedo es “golpista” para Lugo.

Se ha sellado un pacto vergonzoso con los históricos verdugos de la clase trabajadora. Estos son los hechos y quien los calle no puede menos que convertirse en un infame cómplice.

No es casual que, más allá de esporádicos episodios o declaraciones derivadas de la enfermedad de Lugo, nadie hable de un juicio político que hace unos meses no salía de los titulares en la prensa. Los empresarios y ganaderos han expresado su satisfacción con este gobierno, que les “limpió” el camino de sus negocios con meses de sistemática represión al campesinado y al movimiento social.

Esta es la “estabilidad” que pregona el gobierno. Estabilidad para que los ricos hagan jugosos negocios sin ser molestados por las luchas populares. Es lo mismo que la “paz social” que nos vociferaba Nicanor Duarte.

No es casual que los senadores socialdemócratas del Frente Guasu, Carlos Filizzola y Sixto Pereira, quienes en otros tiempos criticaban ciertos hechos de corrupción cometidos por algunos colorados, coincidieron en afirmar que la evasión tributaria municipal es una “cuestión personal” de González Daher y que “no daña la imagen del Congreso”. Asimismo, cuando debieron defender al “patriota” de Bareiro Spaini al ser éste atacado por una derecha que no cesa en su policía de cháke permanente, los parlamentarios oficialistas callaron. Se los entiende. Nada debe enturbiar el pacto sellado. El precio es vivir de rodillas ante la derecha.

La lucha es contra la derecha y contra el gobierno que la oxigena

El Partido de los Trabajadores (PT) reafirma su oposición frontal e intransigente a los partidos burgueses que componen la derecha tradicional en nuestro país. La lucha contra estos sectores, de parte de las organizaciones social y la izquierda, debe ser sin tregua ni cuartel. Y la mejor forma de luchar contra la derecha es desenmascarar y denunciar a quienes les hacen el juego e intentar lavarle la cara frente al pueblo. Nos referimos al gobierno que encabeza Fernando Lugo, al cual la izquierda, lamentablemente, sigue apoyando incondicionalmente.

Sin independencia de clase, en esta pelea vamos muertos. Ahondemos esfuerzos, tiempo, recursos y militancia para fortalecer espacios de unidad y oposición tanto a la derecha tradicional como a este gobierno farsante y ladrón de sueños.

Nuestro norte no ha cambiado. Por un gobierno obrero, campesino y popular.

 

Comité Ejecutivo

Asunción, 30 de agosto de 2010

 

Fundado el 19 de marzo de 1989-

Teléfono: 445 009 - Hernandarias 890 - Asunción, Paraguay

ptparaguay@hotmail.com – info@ptparaguay.org  – www.ptparaguay.org _

CONVERSACIONES EN EL EXILIO

Para quienes vinimos al mundo cuando Stroessner ocupó el sillón de López o después, el político colorado Epifanio Méndez Fleitas era una enigmática leyenda que ostentaba el título de principal y más temido enemigo de Stroessner. Si en el ambiente se sentía mayor control policíaco del habitual era “porque Epifanio andaba por la frontera”.

Ver en persona, en un encuentro de demócratas latinoamericanos realizado en Buenos Aires, al famoso Epifanio fue impactante para muchos, incluida la que escribe. Resultaba difícil sacar los ojos de ese hombre hasta entonces sin rostro, calvo, de bigotes, mirada suave, que se imponía sin mayor dificultad por su gran altura y elegancia.

 

Sumida en recuerdos de infancia, sobre las tantas veces escuchadas versiones sobre Epifanio, sentí sus manos sobre las mías y lo escuché decirme: “Soy un gran admirador de su abuelo Manuel Gondra, fue el más grande estadista que tuvimos”.

 

Epifanio Méndez Fleitas había nacido el 7 de abril de 1917 en San Solano, Compañía de San Pedro del Paraná, Departamento de Itapúa. Inició su exilio, del que ya no volvió en vida el 11 abril de 1956. En 1978 por decreto del gobierno militar fue expulsado de la Argentina y residió un tiempo en los Estados Unidos, esto hizo que el mismo se definiera como un “desterrado jo’a”. En 1982 viajó al Brasil para una reunión y fue también “invitado” a abandonar el país. El gobierno democrático de Raúl Alfonsín deroga el decreto de su expulsión y retorna a Buenos Aires en julio de 1984. El 27 de setiembre de ese año Epifanio Méndez invita a Domingo Laino a “conversar y almorzar”. En su departamento tiene lugar una interesante conversación que rebela el modo de pensar del controvertido político colorado sobre temas variados; y es más interesante aún porque se da poco tiempo antes de su fallecimiento y luego de un exilio sin fin, de 29 años.

 

EPIFANIO MENDEZ FLEITAS Y DOMINGO LAINO

 

“El Doctor Domingo Laino es patrimonio nacional y puede comprender perfectamente porque damos esta solemnidad a su visita”, fueron sus palabras al recibirnos en compañía de su esposa, Doña Fredesvinda Vall.

 

NECESIDAD DE ARMONIA ENTRE PARAGUAYOS

 

EMF: “Cuando tratamos de política nacional estamos todos comprendidos. No interesa el partido en el cual milite un compatriota. El país espera de nosotros una labor constructiva para muchos años y quizás para los siglos venideros. Mucho de los paraguayos consideramos un capital para nuestro tiempo la armonía entre todos los partidos, dentro de los partidos, y en fin, en nuestro país.”

 

DL: “Epifanio Méndez Fleitas con mucho agrado estoy aquí en su departamento a gozar de la gentileza de su esposa y de la suya que valoro mucho. Y me gustaría señalarle que coincido con usted: creo que todos somos paraguayos, de un país chico, donde hasta podríamos decir que somos una familia grande. De modo que en cuestiones políticas, mi caso es su caso y el suyo es mío. Usted tiene 29 años de exilio, quiere la democracia y la libertad para el Paraguay. Yo quiero lo mismo. Así que me atrevo a decirle hasta que estamos en el mismo camino.

 

 

 

SOBRE LOS PARTIDOS POLITICOS

 

DL: “Naturalmente están nuestros partidos, son dos partidos diferentes, tradicionales, hasta en eso se parece, verdad? Creo que usted hizo también un esfuerzo por mejorar la imagen de su partido en sentido de darle aditivos progresistas, cosa que nosotros también estamos haciendo dentro del liberalismo, para que puedan tener respuestas a las actuales nuevas situaciones que nos plantea la sociedad paraguaya.”

 

EMF: “¡Muy Bien! Tengo 29 años de exilio como consecuencia de querer presentar esa imagen mejorada de mi partido y no es que quiera la democracia porque tenga 29 años de exilio sino al revés, tengo 29 años de exilio porque hace mucho tiempo que quiero la democracia para nuestro país!”

 

SOBRE EL IMPERIALISMO

 

EMF: “Hay algo en usted Dr. Laino, ese valor, por supuesto que es valor ese desafiar al poder norteamericano, es un valor ese desafiar públicamente, pero me parece un poco imprudente; porque nosotros necesitamos llevar adelante llevar la lucha contra el régimen, y armándole con un argumento semejante podemos dificultar nuestra política, dificultar el avance hacia nuestro objetivo. Eso es todo lo que yo objetaría a su literatura corriente Dr. Laino, sobre todo por ser usted un factor  tan penetrante en la estima y en la emoción popular”.

 

DL: “Bueno, sobre mi desafío al poder norteamericano no creo haberlo hecho y si estamos en una predica antiimperialista es porque así lo establece el ideario-programa de nuestro partido, que ideológicamente está en contra de todo tipo de imperialismo. Fiel a ese principio yo hago mi predica, que inclusive es correcta porque creo que como latinoamericanos deberíamos ocuparnos de ese problema, señalando desde luego que la postura es con todos los imperialismos, no con uno solo. Ahora, a veces existe uno que nos afecta más, por ejemplo en el caso de la situación de Stroessner. De cualquier modo, Don Epifanio, tomo nota de lo que me ha dicho”.

 

UNIDAD Y NO AGRESION

 

DL: “Nosotros estamos en la No-Violencia Activa. No agredir, tampoco de palabra. La agresión se puede hacer no solamente con armas, sino también con palabras. Yo estoy de acuerdo con tratar de que no solamente dentro de los partidos sino dentro de toda la familia paraguaya, lleguemos a acuerdos. Es difícil a veces coincidir plenamente en líneas políticas e ideológicas, porque es natural que como demócratas aceptemos la discrepancia, pero que eso se lleve a cabo dentro de unas reglas de juego limpio; no se pide la desaparición de las discrepancias, porque entonces estaríamos intentando uniformar las mentes!”

 

EMF: “Creo que en eso coincidimos, yo también pienso lo mismo. En tal caso seríamos stronistas y ni siquiera Stroessner pudo uniformar nuestras mentes! Y en la política muchas veces juega un papel muy significativo la buena voluntad. Hay que encontrar entonces el mejor modo posible, el‘savoir faire’[1] de los franceses para encontrar un camino que nos conduzca a un franqueamiento, a un sinceramiento”.

 

DL: “Yo creo también que los paraguayos deberíamos tener nuestra propia visión sobre la solución de nuestros problemas. La solidaridad es natural entre demócratas pero no podemos cifrar esperanzas en otros; mi partido es eminentemente nacionalista en ese sentido”.

 

EMF: “Además, un pleito entre correligionarios llega a la familia y a los seguidores. Por eso a mi me parece que nuestras diferencias debemos solucionarlas antes de volver al Paraguay. Cuando vayamos debemos ir ya con nuestros cuestionarios limpios para una tarea común y pienso que nosotros siempre vamos a estar en la misma línea aunque sea en campos opuestos!”

 

DL: “Muy cierto, no olvidar que estamos siempre entre paraguayos.”

 

EMF: “Claro que yo voy a procurar que el Partido Colorado gane las próximas elecciones democráticas. Pero si es que no ganamos nosotros, yo prefiero que gane usted, Doctor Laino!”

 

DL: “Muy amable, Don Epifanio”.

 

SOBRE EL PERSONALISMO Y LOS LIDERAZGOS

 

EMF: “Yo no veo en usted ese personalismo del que hablan. Una imputación que durante mucho tiempo me han hecho a mí también. Lo que usted tiene es conciencia del prestigio popular del que goza y no lo oculta: está bien, es una forma objetiva de actuar. Vamos a suponer que no tenga la mayoría partidaria, pero tiene una gruesa masa que lo apoya, extraordinariamente importante para el Partido Liberal Radical Auténtico. Además, nunca podemos escapar del personalismo, todos somos en alguna medida personalistas, un poco narcisistas, nos consideramos a nosotros mismos muy valiosos!”

 

DL: “Esa cuestión, don Epifanio, la plantean quienes no están de acuerdo con nosotros. Yo pregunto: ¿hubiera ganado las elecciones el Partido Radical sin la figura de Raúl Alfonsín?”

 

EMF: “O en los Estados Unidos, el partido Republicano estaría en esta posición si no hubiera aparecido un Reagan, que le ganó nada menos que a Carter!”.

 

DL: “Además, las ideas están en las cabezas de las personas. Si uno las sigue, es por sus ideas, por su conducta, por sus ideales. No es nada denigrante. Líderes tienen todas las sociedades, todos los pueblos. No podemos desprendernos de las personas, porque somos humanos!”

 

EMF: “Y más que eso, desgraciados los pueblos que no tienen lideres! Desde luego es muy difícil poner vallas a la gente que hace elogios de buena fe, en un encomio ardiente digamos! Eso es propio de la masas populares y hay que dejar que siquiera de ese gusto gocen, porque ni siquiera las gracias a veces le damos luego de los mayores sacrificios que hacen!”.

 

DL: “El hecho de que uno pueda captar simpatías es una cuestión del manejo de causales que se relacionan con la formación, con la naturaleza propia de cada persona. Que algunos lo logren con mayor énfasis no es culpa de ellos!”

 

EMF: “Por supuesto. Sobre todo en un país como el nuestro donde la gente se fía de la persona con la que se identifica; son como una garantía, en guaraní se dice: ‘che jeroviaha’ y viene de antiguo, está en la raíz de nuestra cultura. En alguna medida el sufragio universal está fundado en esta capacidad de identificación de la gente con, alguien de su preferencia. Y en nuestro país es muy importante porque, cuánto tiempo hemos estado sin líderes? Y ahora se le llama líder a uno que no vale nada. No merece siquiera el saludo de la gente, que es Stroessner!”.

 

DL: “Esta bien eso! Un líder que tiene que usar un aparato represivo para mantenerse en el poder!”

 

SOBRE LOS MITOS

 

EMF: Usted sabe, Doctor Laino, que las masas tienen la mitología, que es invalorable. Ese mito Laino es una cosa ya hecha, que el PLRA puede explotar. Yo suelo decir a mis correligionarios sobre el mito ese del Epifanismo, que es infinitamente más valioso que Epifanio! Epifanio es un pobre tipo, además ahora, en pleno declive de salud!”

 

DL: “Yo, sin embargo, lo veo muy fuerte!”

 

EMF: “Bueno, de todas maneras la persona es menos importante que el mito, que no tiene fronteras. Es como los extra terrestres, atraviesa paredes, llega a las conciencias, produce efectos increíbles e imprevisibles. Por eso desechar el empleo de ese mito que ellos llaman Laino,sería perjudicial para su partido. Yo suelo decir lo propio a mis correligionarios, es una tontería querer aparecer como anti-Epifanista, una cosa que corre por si misma y que el propio régimen ha contribuido a consolidar!”.

 

DL: “Exacto”.

 

FINAL DE LA ENTREVISTA

 

EMF: “Bueno, Doctor Laino, hemos tenido un encuentro abierto, franco, sincero, afectuoso y fraterno, como el que debemos tener alguna vez todos los paraguayos”.

 

DL: “Don Epifanio, muchas gracias por su invitación”.

 

EMF: “Y ahora, parece que se nos hizo tarde para el almuerzo pero nosotros somos como los antiguos cristianos, no comemos sino como un rito de homenaje a quien debemos el ser!”.

 

Es posible que esta nota genere recuerdos, reviva emociones y tal vez rencores. Eso sucede siempre con los hombres polémicos. El exilio es uno de los peores castigos de la humanidad. Como dijera una vez Carlos Villagra Marsal: “es como arrancar un árbol y tirarlo muy lejos con sus raíces al viento” son suficientes para comprender, aunque a veces no se comparta, el modo de pensar de uno de los pocos paraguayos que pasó a ser mito, aún antes de haber muerto.

 

Su preocupación central sobre la armonía entre correligionarios y paraguayos nos parece especialmente oportuna de mencionar en estos tiempos nada tranquilos que viven los colorados.

 

Epifanio Méndez Fleitas falleció en Buenos Aires, a los 68 años, el viernes 22 de Noviembre de 1985, “Día de la Música” (22 años después del viernes 22 de noviembre en que fuera asesinado John F. Kennedy). Hablaron ante sus restos que descansan, por ahora, en el cementerio de la Chacarita, políticos de todos los partidos: Luis Alfonso Resck, Arnaldo Valdovinos, Domingo Laino y otros.

 

Quines lo acompañaron hasta su penúltima morada, llevaban pañuelos blancos como símbolo de paz y unidad y lo hicieron al son de sus propias creaciones: “Che jazmín”, “Che mbo’e harépe”, “Amangy jave”

 

El Congreso Nacional ha votado la repatriación de sus restos. Pronto regresará a su patria a descansar entre los suyos. Considero que es para mí, como liberal radical auténtica, una emocionante satisfacción haber dado a conocer algo sobre los últimos pensamientos de tan especial político colorado; y espero que cuando retorne, volvamos a acompañar su descanso al son de sus músicas, sin distinciones de ninguna clase.

Rafaela Guanes

Fuente: CONVERSACIONES EN EL EXILIO – Rafaela Guanes – Revista Ñe’êngatu – N 167 – Junio/Julio 2010, pág. 16-18.

LUGO

 

 

 

 

 

 

PARA DESTITUIR A UN PRESIDENTE

  • Atilio A. Boron

Con tal de crear las condiciones para producir un “golpe de Estado institucional” como el que derrocara a Mel Zelaya en Honduras, el Congreso paraguayo parece dispuesto a convertirse en el hazmerreír de América al responsabilizar al ministro de Defensa, Luis Bareiro Spaini, por la desaparición de... ¡tres fusiles en el cuartel del Comando de Estado Mayor del Ejército en Campo Grande! La acusación y el eventual juicio político, que tendrá que ser aprobado por la Cámara de Senadores donde ya fue girado, ignora olímpicamente algo que los señores diputados deberían saber: en Paraguay, el ministro de Defensa no tiene mando de tropa, de modo que no tiene injerencia alguna en los cuarteles o destacamentos militares. Lo que en ellos ocurra es algo que excede sus atribuciones. Pero esta nimiedad no disuadió a los conspiradores, que necesitan valerse de cualquier pretexto para despojar al presidente Fernando Lugo de uno de sus más leales colaboradores y, de ese modo, abrir la puerta para declarar su inhabilitación y, en caso de que el ex obispo católico se resistiera, apelar a las fuerzas armadas para hacer cumplir la resolución del Congreso y rematar su ofensiva destituyente. En otras palabras, reeditar el libreto preparado por Washington y exitosamente aplicado en Tegucigalpa, y dar un paso más en la “normalización” de la situación política en las díscolas comarcas al sur del Río Grande.

 

Pese a las incoherencias y vacilaciones de la gestión del presidente Lugo, su sola presencia –producto de una inédita movilización popular en repudio al sofocante legado del stroessnismo– es un inaceptable estorbo para los designios estadounidenses en la región. Si bien hasta el momento Lugo se ha cuidado de mantener muy cordiales relaciones con la Casa Blanca y consentido el irritante protagonismo de la embajada en los asuntos internos del Paraguay, un amplio espectro del establishment norteamericano lo percibe con mucha aprensión y lo sataniza como el peligroso bienhechor que, a pesar suyo, puede convertirse en el catalizador de procesos políticos mucho más radicales, al estilo de los que existen en la vecina Bolivia o en el más lejano Ecuador. En las afiebradas alucinaciones de los halcones del Pentágono y el Departamento de Estado, Lugo aparece como una suerte de Kerensky tropical que al igual que su predecesor ruso terminará abriendo la puerta a una insurgencia plebeya de incalculables proyecciones y grávida de serias repercusiones en la geopolítica regional. Esto es así porque Paraguay ocupa un lugar privilegiado para cerrar, desde el Sur, el anillo de bases militares que rodea la gran cuenca amazónica, fuente de toda clase de recursos energéticos, biodiversidad, minerales estratégicos y agua, sobre todo agua. Esa es la razón por la que aprovechando la increíble distracción de la Cancillería y el alto mando militar brasileño, dos bases ya se han instalado en ese país, en Pedro Juan Caballero y en Mariscal Estigarribia. Si algo sobra en Paraguay es agua, el “oro azul” cada vez más escaso y que según los expertos será causante de las principales guerras que habrán de librarse en el presente siglo.

 

Y no sólo el agua que fluye por la superficie sino también la que lo hace bajo tierra, en el imponente Acuífero Guaraní. Si a esto se le suman las buenas relaciones que Lugo mantiene con Chávez, Morales y Correa; el papel de algunos proyectos conjuntos de cooperación internacional que irritan de sobremanera al imperio, como por ejemplo el ALBA Cultural, o el intercambio de petróleo por alimentos entre Pdvsa y el Paraguay; su colaboración con otros gobiernos progresistas de la región y su apoyo a la Unasur, se comprende la urgencia de Washington y sus peones narcofascistas paraguayos en desprenderse cuanto antes de su indeseable presencia. El eventual juicio político a Bareiro Spaini será la antesala de la destitución de Lugo. Por eso es necesario unir fuerzas en toda América latina para frustrar los planes golpistas del imperialismo y sus aliados. Si el modelo destituyente instalado en Honduras se reitera una vez más, el futuro de los gobiernos democráticos y populares de la región se verá muy seriamente comprometido. Destituir a Lugo, aun con las argucias leguleyas con que se lo intentará, es un ataque no sólo al pueblo paraguayo que lo eligió como presidente sino a todos los gobiernos de la región, cuya activa solidaridad con el Paraguay es hoy más urgente que nunca.

 

* Politólogo.

TALÓN DE AQUILES DE LA DEMOCRACIA

  • Ilde Silvero

Las democracias de América Latina son calificadas como débiles, incipientes, inestables, de fachada, etc. Distintas concepciones antropológicas, sociológicas y políticas ensayan explicaciones en torno a cuáles son las causas profundas que impiden la consolidación de los procesos democráticos y por ello andamos navegando en experimentos e intentos utópicos que, en un eterno retorno, nos retrotraen al punto de partida.   

Las históricas discusiones entre el capitalismo, el comunismo, el socialismo, la socialdemocracia, el neoliberalismo y las más recientes tendencias del libremercadismo globalizante y el socialismo del siglo XXI no nos llevan a ninguna conclusión porque los debates políticos no solucionan el problema de fondo que subyace en todos nuestros países: la pobreza de importantes sectores de la población.

 

Aunque los sistemas políticos sean diferentes y aunque algunos canten su victoria levantando la mano derecha y otros la mano izquierda, existe una  cruel realidad que desnuda los falsos paraísos ideológicos: en promedio, entre el 40 y el 50% de la población latinoamericana sobreviven en la pobreza: subsisten con menos de dos dólares por día.

 

En los últimos 50 años, la situación de injusticia social en la distribución de los bienes y servicios ha empeorado. Actualmente, Africa es el continente más pobre del mundo, pero América Latina ocupa el primer lugar en la brecha entre los pobres y los ricos. En los países nórdicos de Europa, los ricos tienen tres veces más ingresos que los pobres; en EE.UU. la relación es de 14 a 1 y en Latinoamérica la distancia es de 50 a 1. Según datos del PNUD (2008), los altos niveles de inequidad se demuestran en que el 20% más rico acapara el 60% del ingreso total, mientras que el 20% más pobre solo recibe 3.5%.

 

En nuestro continente, Uruguay, Brasil y Chile son las naciones que más han procurado achicar esta brecha y construir una sociedad más justa e igualitaria. En todos los demás gobiernos, la reducción de la pobreza aparece siempre como una meta prioritaria pero, en la práctica, los avances en tal objetivo han sido bastante modestos.   

 

En nuestro país, la brecha en los montos de ingresos de los habitantes es bastante grande: 40 por ciento de los paraguayos son pobres. El 6 por ciento de la población controla el 50 por ciento de las riquezas. 20 compatriotas de cada 100 no tienen comida diaria asegurada. Cada día mueren 9 niños por enfermedades que pudieron ser prevenidas.   

 

Con frecuencia, gastamos mucho tiempo en discusiones sobre ideologías políticas y en torno a polémicos líderes de izquierda o de derecha cuando en la realidad cotidiana la pobreza azota por igual a los pueblos que viven bajo diferentes banderas.   

 

En Paraguay, hemos pasado de la dictadura a varios gobiernos democráticos y ahora tenemos a un admirador del socialismo del siglo XXI, pero poco a poco los pobres son cada vez más pobres y los ricos cada vez más ricos. En realidad, lentamente, vamos agrandando una estructura social muy injusta e inequitativa y, por tanto, vamos tirando carbón a una fogata que puede transformarse, con el tiempo, en un incendio social.   

 

El auténtico enemigo de la democracia no es la izquierda tilinga ni la derecha fascista, sino la pobreza.  

 

PARAGUAY ENTRE LA ESPERANZA Y EL MIEDO

Lugo cumplió dos años de gobierno

  • Ernesto Tamara. 

 El presidente Fernando Lugo cumplió, el pasado 15 de agosto, dos años de gobierno,  en medio de los rumores sobre un eventual traspaso de poder al serle detectado un cáncer avanzado que lo someterá a tratamiento de quimioterapia por mucho tiempo.

La enfermedad aparece en un momento en que el presidente Lugo había logrado sortear los intentos de juicio político en su contra, negociado con la oposición en el Congreso para poder presentar algunos proyectos de ley de su interés, y después que en la interna del Partido Liberal, aliado en el gobierno, se fortaleciera el sector que lo respalda. En resumen, en el momento en que de alguna manera lograba consolidar su liderazgo.

El ex obispo y presidente de Paraguay no enfrenta una oposición ”piadosa”, sino que por el contrario ha estado siempre buscando como desplazarlo del gobierno mediante argucias legales o juicios políticos, y que ve ahora en su enfermedad otra oportunidad para reducir su mandato que finaliza en agosto de 2012. La oposición tiene mayoría en ambas cámaras legislativas y controla prácticamente toda la prensa del país que, muchas veces, va más allá en los planteos de oposición y críticas que los realizados por los sectores políticos.  El influyente diario ABC Color de Asunción se ha transformado en el hacedor de la agenda política de la oposición, y ya plantea abiertamente que el mandatario es incapaz de gobernar al tener que someterse al tratamiento de quimioterapia, y acusa al presidente de insensible y de despreciar la capacidad médica paraguaya, al haber aceptado realizarse las pruebas, una operación y el inicio del tratamiento en un hospital de Brasil, donde viajó invitado especialmente por el presidente de ese país, Lula Da Silva.

Los titulares y artículos de las últimas dos semanas en ese periódico, están convocando a la sustitución del presidente y ensuciar todos los programas sociales emprendidos por su gobierno, además de vincularlo directamente con el llamado Ejército Popular del Paraguay (EPP), una organización clandestina armada que algunos vinculan a sectores del desaparecido movimiento de izquierda Patria Libre, y que otros sostienen está infiltrado por sectores de la derecha de las propias fuerzas armadas.

Una oposición que además cuenta con la colaboración abierta o encubierta de una parte del PLRA, partido que participó en la coalición que llevó a Lugo a la presidencia en las elecciones de abril de 2008, y que tiene al vicepresidente Federico Franco como el más critico al accionar del presidente.

Fernando Lugo ganó la presidencia como candidato de la Alianza Patriótica para el Cambio, entonces conformada por diversos partidos de centro e izquierda, en especial por importantes partidos de oposición como el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) y el Partido Revolucionario Febrerista, también recibió el apoyo de diversos movimientos políticos, sociales, obreros, sindicales, deportivos y culturales.

Sin embargo, ya mientras se conformaba el gabinete, un sector del PLRA comenzó a manifestar su descontento con las designaciones del presidente, y reclamaba más cuota de poder. El vicepresidente Federico Franco encabezó esos reclamos y poco tiempo después, ya con el gobierno en marcha, el PLRA se retiró de la Alianza Patriótica, disolviendo de hecho la coalición de gobierno. Desde entonces el PLRA ha estado negociando y conspirando para sustituir a Lugo, por ahora, a través de maniobras legales, como juicios políticos. Esa propuesta, presentada con fuerza cuando se realizaron las primeras denuncias sobre la paternidad de Lugo con diversas mujeres –cuando todavía era obispo- no llegaron a tener un trámite parlamentario, y algunos legisladores del PLRA se negaron a dar esa paso.

Lugo ha gobernado estos dos años con un Congreso que no controla. De los 45 senadores, sólo 17 senadores correspondía a la coalición de gobierno, aunque 14 son del PLRA y de estos sólo 3 se mantienen respaldando a Lugo, los otros 3 han conformado la Banca Unificada, y proviene del  movimiento Tekojoja, Partido País Solidario (PPS) y Partido Democrático Progresista (PDP). En diputados la coalición de gobierno arrancó también en minoría. Sólo controlaba 32 bancas de las 80 existentes, pero con la ambigua política del PLRA, que tiene 29 diputados, Lugo sólo puede contar con el respaldo de dos diputados y algunos de estos 29.

Algunos avances sociales

Según un estudio de la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos presentado en el 2009, en Paraguay existían 2.324.556 pobres en 2008 (de un total de 6.831.306), cuando Lugo asumió la presidencia.  Esto representa el 34 por ciento de la población. Según cálculos oficiales, unas 250.000 familias, 1.200.000 personas todavía viven en condiciones de extrema pobreza.

El gobierno ha venido implementando con muchas dificultades los planes de atención social a los más necesitados, con grandes impedimentos financieros, y recientemente el gobierno ha logrado presentar un plan más acabado para combatir la pobreza extrema desde diferentes ángulos: asistencia económica, planes de salud y educación, promoción de empleos y pequeñas empresas, entre otros.

Según el informe al Congreso en ocasión de los dos primeros años del gobierno, presidencia señaló que unas 120.000 familias en condiciones de extrema pobreza, reciben asistencia social del gobierno. Con esta cifra, según el gobierno, en pocos meses se logró que 111.824 niños y niñas entre 0 y 14 años y un grupo de 24.354 adolescentes entre 15 y 18 años, cuyas madres jefas de hogares reciben la ayuda gubernamental, se mantengan en el sistema educativo y dejen de ser mano de obra familiar con la consecuente deserción escolar.

En el plan presentado recientemente, el gobierno invertirá 200 millones de dólares para poner en marcha varios planes sociales para disminuir las desigualdades.  Se seguirá con el aporte directo para la atención sanitaria a miles de personas, el apoyo a la creación de cooperativas y pequeñas empresas que serán contratadas por el Estado para la reparación y manutención de carreteras. La entrega de bonos de alimentos para una dieta balanceada a los sectores más sumergidos, y respaldo económico para asegurar la presencia de los niños en las escuelas. Con éste sistema, según el informe presidencial, 1.500 niños han dejados las calles.

El informe destacó también que durante 2009 hasta mayo de este año, el gobierno ha adquirido las tierras donde están ubicados 689 asentamientos, para regularizar su situación.

Varios proyectos de construcción de viviendas, directamente por el Estado o con préstamos para cooperativas, se vienen desarrollando en varios lugares del país, con la construcción, en estos momentos, de más de 5 mil viviendas.

También se intenta una política similar de asegurar la tierra en el campo, con el agravante que desde 1989 el Estado no posee tierras fiscales, y no hay recursos financieros para la compra o expropiación –pagada- de latifundios.

Además de que la oposición y la gran prensa cuestionan esta política. Por ejemplo, desde hace tiempo el gobierno intenta adquirir los predios de Ulises Texeira para dar cumplimiento el reclamo de campesinos que han ocupado esos terrenos, pero la oposición, y especialmente el diario ACB Color, critican la operación y denuncian sobreprecio y que se trata de una compra amañada para favorecer a amigos brasileños del presidente Lugo.

También, según el informe presidencial del pasado mes de julio al Congreso, se intenta universalizar el acceso a la energía eléctrica y el agua potable, con programas financiados desde el exterior y recursos propios. En ese sentido se creó una tarifa social para la electricidad a los efectos que los sectores de más bajos recursos puedan acceder a su beneficio. En colaboración con las municipalidades se crearon programas para la generación de empleo, y con unos 500 proyectos se generaron más de 100 mil puestos de trabajo, equivalente a un mes de jornada laboral, para población de escasos recursos.

La población indígena, estimada en 100.000 habitantes, también fue objeto de planes específicos, recibiendo todos ellos una canasta básica de alimentos como plan de contingencia. Dentro de un programa que abarca a 21 comunidades, se ha procedido a la compra de tierras para 4 de estas comunidades, con el objetivo de mejorar su economía, su cultura y organización comunitaria.

El gobierno ha buscado también, según el informe, establecer mecanismos de comunicación directa con las comunidades indígenas, reconociendo a sus líderes, quienes pueden realizar gestiones directas ante los organismos del Estado. Al mismo tiempo se mantiene la entrega de paquetes de alimentos a algunas comunidades, así como herramientas básicas para que puedan cosechar vegetales.

El 42 por ciento de la población, aproximadamente, vive en áreas rurales. De allí que el tema de la tenencia de la tierra sigue siendo un problema capital. En este campo, el gobierno ha avanzado poco, atribuyendo este ritmo a la falta de recursos. Según el informe presidencial, se logró la regularización de propiedad a unas 5.000 familias. El gobierno adquirió tierras, en 2009 hasta mayo de este año, por un valor de casi 30 millones de dólares. Al mismo tiempo se logró resolver el acceso al agua potable a unas 25.000 familias. Otras 665 familias recibieron títulos de propiedad de sus tierras.

En el plano internacional, Lugo debe enfrentar los cuestionamientos de la oposición, y otra vez en primer lugar del diario ABC Color, por sus relaciones fraternas con los países del ALBA –aunque no la integra- y con Brasil. Especialmente crítica ha sido la oposición con los acuerdos petroleros con Venezuela, y la actuación conjunta con los países de la UNASUR. Debido al control de la oposición del Congreso, Paraguay no ha aprobado aún el ingreso de Venezuela al Mercosur, y ni siquiera está en la agenda parlamentaria tratar ese tema, y la semana pasada el Congreso pospuso sin fecha, discutir y aprobar la integración de Paraguay a la UNASUR.

PARA DESTITUIR A UN PRESIDENTE

 Por Atilio A. Boron

Con tal de crear las condiciones para producir un “golpe de Estado institucional” como el que derrocara a Mel Zelaya en Honduras, el Congreso paraguayo parece dispuesto a convertirse en el hazmerreír de América al responsabilizar al ministro de Defensa, Luis Bareiro Spaini, por la desaparición de... ¡tres fusiles en el cuartel del Comando de Estado Mayor del Ejército en Campo Grande! La acusación y el eventual juicio político, que tendrá que ser aprobado por la Cámara de Senadores donde ya fue girado, ignora olímpicamente algo que los señores diputados deberían saber: en Paraguay, el ministro de Defensa no tiene mando de tropa, de modo que no tiene injerencia alguna en los cuarteles o destacamentos militares. Lo que en ellos ocurra es algo que excede sus atribuciones. Pero esta nimiedad no disuadió a los conspiradores, que necesitan valerse de cualquier pretexto para despojar al presidente Fernando Lugo de uno de sus más leales colaboradores y, de ese modo, abrir la puerta para declarar su inhabilitación y, en caso de que el ex obispo católico se resistiera, apelar a las fuerzas armadas para hacer cumplir la resolución del Congreso y rematar su ofensiva destituyente. En otras palabras, reeditar el libreto preparado por Washington y exitosamente aplicado en Tegucigalpa, y dar un paso más en la “normalización” de la situación política en las díscolas comarcas al sur del Río Grande.

Pese a las incoherencias y vacilaciones de la gestión del presidente Lugo, su sola presencia –producto de una inédita movilización popular en repudio al sofocante legado del stroessnismo– es un inaceptable estorbo para los designios estadounidenses en la región. Si bien hasta el momento Lugo se ha cuidado de mantener muy cordiales relaciones con la Casa Blanca y consentido el irritante protagonismo de la embajada en los asuntos internos del Paraguay, un amplio espectro del establishment norteamericano lo percibe con mucha aprensión y lo sataniza como el peligroso bienhechor que, a pesar suyo, puede convertirse en el catalizador de procesos políticos mucho más radicales, al estilo de los que existen en la vecina Bolivia o en el más lejano Ecuador. En las afiebradas alucinaciones de los halcones del Pentágono y el Departamento de Estado, Lugo aparece como una suerte de Kerensky tropical que al igual que su predecesor ruso terminará abriendo la puerta a una insurgencia plebeya de incalculables proyecciones y grávida de serias repercusiones en la geopolítica regional. Esto es así porque Paraguay ocupa un lugar privilegiado para cerrar, desde el Sur, el anillo de bases militares que rodea la gran cuenca amazónica, fuente de toda clase de recursos energéticos, biodiversidad, minerales estratégicos y agua, sobre todo agua. Esa es la razón por la que aprovechando la increíble distracción de la Cancillería y el alto mando militar brasileño, dos bases ya se han instalado en ese país, en Pedro Juan Caballero y en Mariscal Estigarribia. Si algo sobra en Paraguay es agua, el “oro azul” cada vez más escaso y que según los expertos será causante de las principales guerras que habrán de librarse en el presente siglo.

Y no sólo el agua que fluye por la superficie sino también la que lo hace bajo tierra, en el imponente Acuífero Guaraní. Si a esto se le suman las buenas relaciones que Lugo mantiene con Chávez, Morales y Correa; el papel de algunos proyectos conjuntos de cooperación internacional que irritan de sobremanera al imperio, como por ejemplo el ALBA Cultural, o el intercambio de petróleo por alimentos entre Pdvsa y el Paraguay; su colaboración con otros gobiernos progresistas de la región y su apoyo a la Unasur, se comprende la urgencia de Washington y sus peones narcofascistas paraguayos en desprenderse cuanto antes de su indeseable presencia. El eventual juicio político a Bareiro Spaini será la antesala de la destitución de Lugo. Por eso es necesario unir fuerzas en toda América latina para frustrar los planes golpistas del imperialismo y sus aliados. Si el modelo destituyente instalado en Honduras se reitera una vez más, el futuro de los gobiernos democráticos y populares de la región se verá muy seriamente comprometido. Destituir a Lugo, aun con las argucias leguleyas con que se lo intentará, es un ataque no sólo al pueblo paraguayo que lo eligió como presidente sino a todos los gobiernos de la región, cuya activa solidaridad con el Paraguay es hoy más urgente que nunca.

* Politólogo.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-151844-2010-08-23.html

LA ENFERMEDAD DE LUGO

  • HERIBERTO OZUNA

Se cuenta que la caída del reino franco de Jerusalén se explica por la lepra padecida por el rey Balduino IV, que derivó en una crisis. El rey Balduino sabía que no iba a vivir mucho, por su enfermedad. Para garantizar el equilibrio de poder en el reino de Jerusalén logró que los miembros de su corte aceptaran y juraran que el valedor o regente del enfermizo niño Balduino V, hijo de Sybilla, iba a ser nombrado por una comisión conjunta del rey inglés, el rey francés y el Papa. Todo apuntaba a que por su experiencia militar, conocimiento político, conocimiento de la lengua árabe, amén de su riqueza, el regente iba a ser el conde Raimundo III de Trípoli. Muerto el rey, codiciosos conjurados engañaron al conde Raimundo, haciéndole ir hacia Tiberiades en lugar de Jerusalén una vez muerto el rey.  El vacío de poder, las intrigas y rivalidades que se sucedieron a continuación determinaron finalmente una grave derrota en la batalla de los Cuernos de Hattin, el 4 de julio de 1187.

Cuando en Paraguay la salud de Stroessner empezó a declinar, también su poder decayó con él. La unidad granítica que había construido en torno a su propia figura empezó a corroerse, y la razón biológica anunciaba a los gritos el fin de un ciclo.

Algo similar parece suceder con el cura Fernando Lugo, quien abruptamente parece haber perdido el favor del poder mediático y de la justicia politizada y servil.

El primer síntoma de que las cosas ya no marchan sobre rieles para Lugo luego del anuncio de su grave enfermedad, es que los mismos medios identificados con el luguismo han empezado a reconocer la abrupta caída de su popularidad, en una muestra de olfato para adecuarse a la coyuntura.

La popularidad del presidente Fernando Lugo ha descendido vertiginosamente en el último año, reconocen. De un 62% inicial, cayó hasta 35%, a días de cumplirse dos años de su mandato.

El reconocimiento, sugestivamente, coincidió con el anuncio de la grave enfermedad de la que se encuentra aquejado, un linfoma maligno muy avanzado que según todos los indicios, ya hizo metástasis.

Otra señal no menos sugestiva provino del Poder Judicial. En lo que podría considerarse un hecho llamativo se ha ordenado un análisis de ADN a Lugo para el 24 de agosto luego de haber dilatado el proceso por evidentes presiones del poder. El poder luguista, paulatinamente, va desapareciendo sin dejar rastros.


"SONRÍA...LE ESTÁN FILMANDO"

 

  • Jorge Rubiani

Al filo de cualquiera de las jornadas comiciales que nos ha regalado la democracia en los últimos tiempos, uno puede saber quien ganó y quien perdió. Sin conteo por "boca de urna" o algo que se le parezca, bastará -sencillamente- cotejar las declaraciones de los contendientes para tener la respuesta. Así, el que se sabe ganador dirá por ejemplo, que tienen datos fidedignos de su propio centro de cómputos, para afirmar "sin temor a equívocos, que el pueblo ha tomado una decisión"... que el acto eleccionario "no se ha ensombrecido con ningún incidente", que la "fiesta cívica ha sido completa" y que "se registró una gran participación", aunque ésta no llegara al 30%. Seguidamente, ya seguro de su triunfo y consagrado por "las mayorías populares" hará un dramático llamamiento para superar los enconos que dejó la campaña y unir al Partido (alrededor de su figura lógicamente) con un discurso pleno de sensatez, el que diferirá notoriamente de las descalificaciones que hasta hacía unas horas, le prodigara a quien se atreviera a contenderle en las urnas.

El que perdió, afirmará que "espera confiado los resultados oficiales"; denunciará "presiones a sus partidarios en distintos locales de votación"; acusará a sus adversarios por "el despliegue de recursos económicos del Estado", o peor: "de dudoso origen". Insistirá en esperar los cómputos definitivos "...porque tiene datos ciertos" y aquí enumera una serie de bastiones propios, en los que su lista ha salido ganadora "por amplio margen...".

Todos estos detalles se han repetido en las recientes elecciones de colorados y liberales, especialmente. Y todas las fórmulas expuestas tuvieron -las mas de las veces- la dolorosa condescendencia de los reporteros como respuesta. Atentos a los guarismos, a las novedades que arrojara "la jornada cívica", ninguno de ellos hizo preguntas comprometedoras. Ninguno ha confrontado la hostilidad de los meses anteriores con la actitud de estudiada tolerancia en el momento de la victoria. Ejemplos: en la última interna liberal, se ha escuchado enaltecer la "asistencia record". Nadie mencionó que también por primera vez, el PLRA votó en situación de poder (de hecho, ganaron los partidarios de Lugo). Y los cargos se cuidan, tanto como se desean los que fueron prometidos...

 

El ya declarado candidato del liberalismo para las elecciones municipales en Asunción, el Ing. Franklin Boccia insistió, durante la campaña y después de la victoria, que ofrecería la dirección de los asuntos sociales a la izquierda "porque ellos saben manejar este tema". Nadie aclaró que la izquierda y el partido liberal (que es un partido de derecha aunque algunos se manifiesten un tanto desorientados a ese respecto), tienen una concepción diametralmente opuesta sobre "este tema". Nadie le recordó al candidato que ya apelaron al mismo criterio cuando "unidos para la victoria" con el Encuentro Nacional, le dieron al sector de Filizzola la Dirección de Asuntos Sociales de la Municipalidad y se la manotearon después, olímpicamente, cuando se percataron que tal dependencia posibilitaba el "contacto con las bases". Nadie dijo hasta ahora que la oferta tiene un fuerte tufo a demagogia pretendiendo -de paso- anular la posición de izquierda frente a una eventual alianza.

El mismo candidato ha declarado también que ellos (los liberales) están capacitados para gobernar. Nadie le ha espetado que ya "gobernaron". Que ellos fueron la Administración Burt, que fueron la de Cabral en Lambaré y la de Ferrás en San Lorenzo, todas de pésimo recuerdo. Que la misma esposa de Boccia fue Directora de Recursos Humanos en la "era Burt" y factor político fundamental en ese gobierno. Tampoco le recordaron que su consorte estuvo en los denunciados mecanismos de provisión de leche a la Gobernación de Central (también bastión liberal).

 

Si todo esto fuera poco -como diría un locutor de calesita- será el cuarto mandato que Augusto Wagner (Nº 1 en la lista) asumirá como Concejal llegando en su momento, a ser presidente de la Junta Municipal con votos colorados. Tampoco le recuerdan que la alternancia es buena para la democracia, como los azules le reclamaban insistentemente a los colorados. Y que durante cinco años el Sr. Wagner fue Director de Obras Municipales de la administración liberal. Precisamente él y su deficiente labor hicieron que el citado Intendente saliera por las trastiendas del edificio municipal con el impresentable mote de "bache Burt". Si de la demagogia e ineficiencia colorada, ya estamos hartos... ¡pavada de cambio se avizora si ganan los liberales...!

 

 

LA INFORMACIÓN REAL

 

  • Alberto Vargas Peña

El gobierno paraguayo plantea dudas en todo lo que hace e informa. No se ha caracterizado ni por la verdad ni por la transparencia. El presidente Lugo tiene una propensión a encubrir sus pensamientos y a actuar en forma diferente siempre. No se puede confiar en lo que dice, como tampoco en lo que hace. Esta característica ha llevado al país al estado en que se encuentra. Ahora, que está enfermo ha decidido decir la verdad, sus seguidores no le obedecen.

El cáncer que sufre fue publicado porque él lo decidió, por ahora, sus verdaderos límites, su gravedad, y sus consecuencias están siendo manejados por su entorno de funcionarios, médicos y periodistas, que trata de impedir que se sepa la verdad. Esperan sacar ventajas del ocultamiento. Si la enfermedad es grave, no les importa la vida sino las consecuencias, y si no lo es no quieren que haya molestias. En ambos casos están equivocados. Si la enfermedad es grave, no tiene remedio yt si no lo es, no pasa nada.

 

EL PUEBLO TIENE DERECHO DE SABE DE QUÉ SE TRATA.

En este caso, de la enfermedad del jefe de estado, no valen los llamados a la prudencia ni a ningún otro factor que impida que la verdad se sepa. No sirve callar ni impedir que se especule abiertamente sobre las consecuencias. Callar no modificará las circunstancias, solamente impedirá prepararse para un destino fijado. Un jefe de estado no tiene vida privada y el pueblo al que gobierna debe conocer la verdad.

Hasta hoy no se sabe que cáncer tiene Lugo, ni cual es su desarrollo. Esto permite especular sobre sus consecuencias y las posibilidades políticas inherentes. Se puede - y debe - hablar de reemplazo y lo que esto desencadenará al cambiar la ideología del `primer mandatario. Esto permitirá prepararse para lo que venga.

La educación que obliga a no mencionar la enfermedad delante del enfermo, no tiene cabida. Como el enfermo es el jefe del estado es obligación analizar lo que vendrá en los distintos casos que puedan sobrevenir. Un enfermo no puede manejar las complejidades de la vida política de un país sin tener toda la energía y capacidad necesarias. Si la quimioterapia lo afecta, no puede gobernar.

Fernando Lugo no ha gobernado bien, y a dos años de su elección el país no ha cambiado. Sigue inseguro y corrupto. Todos los males del pasado se han acentuado. Y si así ha sido durante sus días de plena salud, ¿como será ahora? Si, por ejemplo, sus desacertadas decisiones fueron fruto de la enfermedad latente o en progreso, aunque desconocida ¿que pasará ahora que se la conoce y se trata de curarla? ¿Sus decisiones serán aceptadas? ¿Y si son alocadas? ¿Podrá el Paraguay soportar más de mal gobierno?

El entorno de Lugo, que depende exclusivamente de su voluntad, ha resultado nefasto para el país. Su izquierdismo es rechazado por todos. ¿Como se comportará sabiendo que su líder agoniza? Hoy han comenzado de nuevo las invasiones campesinas a tierras privadas. El entorno de Lugo favorece las invasiones. ¿Como se manejará el tema? ¿Como podrá su eventual sucesor asegurar la vigencia de la Constitución sin saber exactamente que tiene entre manos?

El reemplazo no es urgente, hasta ahora. El sucesor no quiere comprometerse, pero si no adopta una decisión se verá sometido a la voluntad del que se va. ¿Como adoptará una decisión si le impiden analizar el problema en su exacta dimensión? Lugo está enfermo y de una enfermedad grave. No se debe ocultar el hecho desnudo. Si hay que hacer tripas del corazón, el país lo exige. No por un sentimiento humano se puede abandonar al país.

LOS AVATARES DE UNA PROMESA

Alcances y limites del “gobierno del cambio” en Paraguay* 

* Agradezco los aportes y comentarios de Alex López Rolón.

 “Si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie”

 Giuseppe Tomasi, Il Gattopardo

Comprender un proyecto político

Con un enérgico grito “Sí, juro!”, el 15 de agosto de 2008, Fernando Lugo hizo un compromiso de gobierno con la promesa de cambio político. La esperanza de miles de paraguayos se vio reavivada y se respiró un optimismo en medio del cual el nuevo Presidente tomó las riendas de un Estado desangrado por la corrupción y de un país signado por la pobreza, la inseguridad y la emigración masiva de su población activa.

Hoy, a dos años de gobierno de la Alianza Patriótica para el Cambio (APC), se constata la apertura de ciertas oportunidades asi como el esfuerzo de hombres y mujeres por modificar las condiciones que sirvieron al deterioro social del país en los últimos veinticinco años. Pero se constata tambien que persisten muchos vicios en la política gubernamental así como se agudizaron multiples problemas en diferentes esferas de la realidad social. Comprender las dificultades del “gobierno del cambio” para llevar adelante transformaciones en la estructura social –y no solamente su modificación morfológica– debe, por una parte, tomar en cuenta las condiciones que legó la dictadura a los gobiernos sucesivos de la “transición democrática”, así como considerar las contradicciones propias del sistema político actual.

En ese sentido, este escrito tiene como propósito sugerir algunas hipótesis en torno al vínculo entre un proceso que no puede comprenderse solamente por la coyuntura del sistema político, sino también por su historia, que ofrece los principios explicativos de un status quo que se resiste a perecer. El proceso político entre 1989  y 2008 favoreció la convicción cada vez más expandida entre los paraguayos de que la democracia es sinónimo de incertidumbre y que las relaciones sociales propias de la era dictatorial, siguen vigentes en diferentes esferas de la sociedad.

Las huellas del clientelismo agrario

Las bases sociales del régimen stronista se mantuvieron aún después de la caída del dictador. El sistema político después de 1989, fue cautelado por los mismos agentes políticos y económicos que se beneficiaron del régimen autoritario precedente y continuó sosteniendo un modo de dominación fundado en la extrema desigualdad social. La transición cautelada se configuró sobre la base de una minoritaria clase dirigente que goza de extraordinarios privilegios económicos y de una población enfrentada a la carencia generalizada. Las categorías sociales intermedias o “clases medias”, cada vez más reducidas, afrontan por su parte, la presión de la lucha contra el desclasamiento, lo que los enfrenta económicamente contra los grupos sociales desfavorecidos.

Esta estructura social, grosso modo, es resultado del modelo del estado autoritario que se consolidó con Alfredo Stroessner entre 1954 y 1989 y cuyas condiciones ya fueron inauguradas por el Partido Liberal en un periodo anterior hasta 1940. Ambas agrupaciones políticas administraron un modelo económico según el cual los herederos de la enajenación de tierras públicas del siglo XIX, pudieron acaparar y conservar monopolios económicos, privilegios comerciales y poder político. A sus principales dirigentes históricos, latifundistas y comerciantes “padres del anti-industrialismo” paraguayo, se unieron durante la segunda mitad del siglo XX propietarios de origen espurio procedentes de las políticas agrarias de la dictadura stronista.

Durante los sucesivos gobiernos de Stroessner, el “sistema algodonero” se sustentó sobre la fertilidad de las tierras procedentes del proceso que se conoció en los años ’50 como la expansión de las fronteras agrícolas. Las poblaciones campesinas beneficiadas producían grandes volúmenes de algodón, producto que al ser cosechado “a mano” aseguraba la calidad del producto. El sistema sobreexplotaba toda la unidad familiar a cambio de la retribución de solamente el jefe de hogar, lo que sumado a las fuertes ganancias a los comerciantes acopiadores por la sobrefacturación de los productos manufacturados de los que se surtían los campesinos, a la finca campesina le quedaba solo una parte del ingreso total. El mecanismo de extracción de excedentes por parte de los comerciantes del algodón y de los almaceneros locales servía también para controlar a los campesinos, desaventajados en el mercado y fragmentados políticamente. Cuando éstos ensayaron modelos alternativos de desarrollo agrícola, fundados en el trabajo colectivo y la comercialización conjunta, fueron duramente reprimidos y desarticulados[1].

La politica stronista de explotación campesina ya preexistía con el “anticipo” y el “acopio usurario”, mecanismos comerciales ya vigentes durante la era liberal (1904-1940) pero que el régimen de Stroessner los consagró con la institucionalización del asistencialismo seccionalero. Este se basaba en comisiones locales o seccionales de la Asociación Nacional Republicana (ANR o Partido Colorado), que además de sus funciones de organización política, controlaba socialmente a la población al otorgar asistencia social para ganarse la lealtad de los grupos sociales más vulnerables.

Este sistema de control político consistía en retornar a los campesinos sus ganancias, previamente extraídas por acopio e intermediación y transfiguradas como “regalo del Partido”. El esquema era tanto más perverso que ante la necesidad constante en que vivía la población rural, el mismo se mostraba como “solución” a los problemas. De este modo, Stroessner convierte a comerciantes e intermediarios en los presidentes de seccionales del Partido, verdaderos caudillos locales que distribuían de forma populista, dinero ajeno. Los pagos de servicios de salud, de apoyo en caso de deceso, de transporte o de alimentos, eran todas prebendas monopolizadas por el Partido Colorado.

Este sistema se fue debilitando. Se debilitaron las tierras algodoneras y aumentaron los costos de producción del algodón. Por otra parte, los latifundios de grupos facinerosos se incrementaron en detrimento de la pequeña propiedad minifundista al mismo tiempo que paulatinamente se incrementó la superficie del sistema sojero, manejado por colonos extranjeros, que no se prestó a la intermediación. Éstos últimos, favorecidos por la dictadura, fueron ganando mayor peso y autonomía hasta tal punto que comenzaron a prescindir de protección política. Su avance, lento y subrepticio, fue con el desgaste del sistema algodonero, la causa del ocaso del clientelismo agrario de la ANR[2].

Con el crecimiento demográfico de los últimos veinte años, con la marcada urbanización del país y con la persistencia de un sistema económico que concentra su actividad en sectores de baja productividad económica, el proceso social se encaminó hacia una suerte de bomba de tiempo, en donde las incontables insatisfacciones de los grupos sociales menos dotados de recursos, recurren a la delincuencia (lo que incrementó la situación de inseguridad pública), se inclinan por la indiferencia con respecto al sistema político, o en última instancia, dejan todo y se van.

La burocracia autoritaria

Para que funcionara el modelo oligárquico, fundado en el clientelismo y el populismo agrario, se requerió un estado burocrático autoritario, organización del poder político que garantiza un modelo de acumulación capitalista propio de economías de grandes asimetrías[3]. El reclutamiento prebendario de la burocracia era la otra cara del clientelismo colorado, que sostenía las bases sociales del modelo. Con este aspecto, la dictadura constituía un sistema cuasi perfecto en que por un lado aseguraba ingresos a las arcas del Estado por agroexportación y por el otro mantenía a la población campesina en una condición de necesidad al límite, de modo a sustentarse gracias al clientelismo como un régimen que aparece como “popular y democrático”.

Después de la caída de la dictadura, ya en tiempos de “democratización”, la burocracia creció en la capital y en las grandes ciudades. Su ineficiente distribución desatendió las necesidades de personal en sectores claves como la salud pública en lugares alejados y recónditos. Ni hablar del problema de la profesionalización de la administración pública, que hacen del empleo estatal más bien una prestación asistencial mensual. El estado stronista, totalmente contrario al principio meritocrático de acceso y desempeño en la función pública, alimentó la burocracia estatal cooptando a la población. El empleo en la función pública, monopolizado antes por la ANR, abrió sus puertas durante la “transición democrática” al principal partido de “oposición”, el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA o Partido Liberal) y luego a otros partidos, los que sucesivamente fueron incrementando su cuota de burocracia por la vía electoral o por las componendas legislativas[4].

La razón del estado oligárquico, gozando de una nueva legitimidad “democrática y pluripartidista”, constió a preservar un modelo de organización social basado en la desigualdad. Ninguna reforma del estado se ha hecho para extender derechos y generar oportunidades. El Partido Colorado, ciego ante la transformación económica del país, apuntaló después de la caída de Stroessner el mismo modelo que ya estaba cerca de su ocaso. Los partidos de oposición, a su vez, jugaron el mismo juego y respetaron las mismas reglas.

Con el “gobierno del cambio” hoy en día se presenta el desafío de una profunda reforma del estado. Si bien ésta no consiste en la concepción neoliberal de privatizar entidades públicas, sí requiere la transformación radical y racional de la estructura que sirve de base a la organización oligárquica de la sociedad. La reforma del estado que Fernando Lugo intenta llevar adelante tiene por el momento como principal objetivo la modernización de la burocracia que implica su reconversión y su profesionalización; sin embargo, el incremento de su eficiencia y su redistribución territorial, particularmente en esferas como la de la salud pública, están aún en suspenso. Por otra parte, la reforma del estado implica también la reforma fiscal que haga posible un mecanismo de estricta y eficaz tasación a las grandes fortunas, a las grandes propiedades así como la sanción a la evasión impositiva. Finalmente, la reestructuración del patrimonio estatal es un proyecto pendiente, lo que en algunos casos puede implicar su reestructuración administrativa mientras que en otros casos –con excepción de sectores estratégicos como la energía y el servicio sanitario–, la cotización de sus acciones.

Deterioro social y diversificación política

El sisema político paraguayo en el año 2008 tenía a un Partido Colorado dividido en fracciones enfrentadas sin posibilidades de acuerdos que aseguraran su otrora “unidad granítica”. Los enfrentamientos políticos dentro del coloradismo son concomitantes también con la división y el debilitamiento de la oligarquía agrupada en torno al Partido Liberal. En ambos casos, las pugnas intestinas son tan irreconciliables como irreconciliables se volvieron los intereses de la clase dominante paraguaya. Las bases electorales de los partidos se vieron afectadas por el deterioro social producto de la retracción del mercado económico en concomitancia con el incremento demográfico, y que tiene a la población económicamente activa como su flanco más sensible.

La constelación de intereses entre los sectores de la ANR durante los años de transición y concentrados en la oligarquía terrateniente, la burocracia estatal y el empresariado de obras públicas se ha quebrado. La contradicción de intereses entre esos sectores cobró su paroxismo en los acontecimientos conocidos como el “Marzo paraguayo”, en que fracciones de la vieja oligarquía y los sectores ligados al sector financiero intentaban capturar el Estado cual botín que les favorecería en la conservación de sus privilegios económicos. La última gran división, en que el sector de Duarte Frutos, representante de la oligarquía terrateniente así como de la burocracia estatal y el sector de Castiglioni, exponente de la oligarquía agroempresarial y financiera, le valió la pérdida de su hegemonía electoral al sumar otro desangramiento que se iniciara con la escisión del acaudalado ex-general Lino Oviedo y su entonces movimiento colorado UNACE (Unión Nacional de Colorados Éticos) a mediados de los años 2000.

En las elecciones de 2008 solo quedaban, para asegurar la continuidad de la ANR, la oligarquía terrateniente y una parte de su burocracia estatal. La oligarquía terrateniente, núcleo duro de dicha asociación partidaria, se halló impotente de resolver su crisis económica y su legitimidad en un contexto sitiado por invasiones de tierras de parte de campesinos indigentes así como la presión de productores sojeros brasileños que ganan espacios físicos y económicos a fuerza de alta productividad económica. La burocracia estatal, que históricamente fue lo que podría denominarse su “voto cautivo”, se dividió entre la ANR, el partido UNACE (actualmente Unión Nacional de Ciudadanos Éticos) y la APC. Por su parte, la base electoral rural del Partido Colorado ya no fue, como antes, “acarreada” como ganado para sufragar ya que una considerable proporción de la misma se inclinó por el partido de Oviedo o por la coalición liderada por Lugo.

El PLRA (Partido Liberal) se debate en su interior en un proyecto democrático o la defensa del orden social oligárquico. Dicha agrupación, de fuerte composición latifundista, agroexportadora y comercial, no pudo distanciarse durante toda la “transición democrática” del Partido Colorado e impugnarlo, y ya hoy en el gobierno, se vuelve paradójicamente el principal obstáculo (en la Vicepresidencia de la República y en el Congreso Nacional) en los proyectos de la coalición política de la que forma parte. Su subordinación al estado oligárquico se revela en la defensa de los intereses económicos de sus dirigentes que apuestan sin regañadientes a la defensa del status quo. En julio de 2010, surgieron de elecciones internas, nuevas autoridades partidarias que constituyen los sectores leales del Partido Liberal a la Alianza Patriótica para el Cambio y que en la correlación de fuerzas actual sostienen al presidente Lugo. Queda esperar el resultado de las acciones de dichas autoridades en el proceso de fortalecer el proyecto de cambio político que se inauguró en abril de 2008.

Por su parte, el partido Patria Querida representa a una pequeña fraccion de la población enriquecida con especular con empréstitos financieros en detrimento de una población empobrecida por causa de la extrema desigualdad social. El mensaje de Patria Querida, articulado con elocuencia por su fundador, Pedro Fadul, es recibido con entusiasmo por un segmento muy limitado de la población y con desconfianza por la gran mayoría. Lejos de que ésta ignore la “mejor opción” que supuestamente constituye dicho partido, es éste partido el que ignora las condiciones de vida de la gente. Sus representantes pregonan el simplista e insensible discurso moral de las clases privilegiadas paraguayas, en el que se subestima el impacto de la desigualdad y de la injusticia social en la fábrica de la delincuencia, de la corrupcion y de la fragmentación familiar, todos vicios calificados por Fadul y sus seguidores como resultado de una “inmoralidad extendida”. Ya es clásica la sentencia: “En nuestra sociedad se perdieron los valores”. Ahora bien, fuera de las reducidas fracciones que votan por Patria Querida, gran parte del electorado no perdió sus valores sino que perdió las condiciones económicas y sociales para ejercerlos. Resistir a la delincuencia, mantenerse impasible ante la corrupción y sostener la “unidad familiar”, son privilegios de pocas familias favorecidas que no ven a sus miembros dispersarse y emigrar para sobrevivir dignamente[5].

El partido UNACE, con el ex general Lino Oviedo a la cabeza, sin el mismo arrastre que en otra época e incapaz de favorecerse del viejo populismo agrario stronista, pretende convencer con un vano discurso a una población atravesada por necesidades extremas. En este sentido, Oviedo y su agrupación política también oponen al deterioro social una moral tradicionalista de carácter conservador, cobrando centralidad la familia, el nacionalismo y la religión cristiana, aspectos que carecen de entroncamiento concreto. Como Patria Querida, el moralismo abstracto de las propuestas políticas de UNACE, evade las causas principales de la fragmentación familiar, de la dilución del “sentimiento nacional” y de la secularización de la experiencia social, las cuales se hallan en la desigualdad social y en el rezago económico.

En el otro ángulo del mapa político, la fuerza social con mayor peso para impugnar el orden existente la constituyen los campesinos paraguayos quienes, a través de su movimiento social, impulsaron durante los veinte años de “transición democrática” cuestionamientos significativos al estado oligárquico a pesar de sus contradicciones. Actualmente, la emergencia de la izquierda política se basa en esta experiencia e inicia a articularse con los sectores provenientes de la población rural que migró a los centros urbanos, para proponer una equitativa repartición de la riqueza nacional. El crecimiento de la izquierda política es sin lugar a dudas resultado de la diversificación electoral que va dejando a su paso el deterioro social.

La izquierda política, no exenta de contradicciones, en última instancia es la que promueve aquello en que la clase dominante no tiene interés ni para lo cual no tiene vocación: el fomento de la industrialización nacional, el desarrollo de un mercado nacional interno y políticas redistributivas. El deterioro social, sin embargo, toca tambien a la izquierda y la mete también en una encrucijada. Ésta se debate entre la oportunidad de fortalecerse a través de un demostrado ejemplo ético y el compromiso social con los grupos sociales más desfavorecidos, así como con sus movimientos sociales, o por el contrario, de compensar su debilidad económica pugnando espacios en la burocracia estatal.

La primera de ellas es la única salida posible a su fortalecimiento progresivo. Sin acciones concretas y sin una etica diafana, la izquierda política no logrará llevar a la mayoría de las clases desfavorecidas a darle sustento para llevar adelante su proyecto político. Este punto es tanto más cierto que los grupos sociales atrapados por la pobreza y la precariedad son vacilantes ante proyectos políticos inciertos pues están más preocupados por el ajuste práctico entre sus necesidades y las oportunidades disponibles.

La relación de fuerza en que los partidos de la oligarquía tienen una abrumadora ventaja sobre los demás, incide desfavorablemente en la posibilidad de que el gobierno de Fernando Lugo y la APC lleven adelante un proyecto de transformación de la estructura social y del Estado. La presencia mayoritaria de los sectores conservadores en el Congreso Nacional, constituye una fuerte traba para los proyectos de reforma del gobierno. El Parlamento paraguayo ha sido durante toda la “transición” el espacio de arreglos de diferendos de la oligarquía paraguaya, en que la distribución de los privilegios de una sociedad desigual mantenga un equilibrio pactado entre los que le sacan beneficio. En última instancia, las bases sociales de la organización oligárquica de la sociedad se mantienen.

El gobierno de la APC no ha logrado en dos años ampliar su margen de maniobra que le permita cumplir con las propuestas de su campana electoral de 2008. “El debate acerca de las condiciones de posibilidad de que el gobierno de Lugo avance reformas estructurales se enfoca en dos puntos centrales: la viabilidad política de sus proyectos de reforma ante una oligarquía que continuará empotrada en el parlamento, y donde se avizora que el (…) presidente no tendrá mayoría absoluta. Además está la cuestión de la capacidad que podrá tener Lugo de administrar la ‘maraña de intereses’ que constituye su propia coalición política. En efecto, mucho más que su retórica episcopal, deberá echar a andar una pragmática política eficaz, que le asegure realizar pactos basados en puntos concretos, que favorezcan a los más diversos intereses que representan los grupos de la Alianza opositora, pero por sobre todo, a los sectores más carentes de la población paraguaya”[6].

Los proyectos del gobierno de Lugo para impulsar el desarrollo económico, tales como la Reforma agraria, la Reforma fiscal (la implementación del Impuesto a la Renta personal), el desarrollo del sistema de Protección social (v.gr. las pensiones de adultos mayores de bajos recursos), entre otros, fueron obstaculizados por el Congreso Nacional. Supuestos representantes genuinos del pueblo, la mayoría de los parlamentarios paraguayos detentan grandes fortunas y son, directa o indirectamente, beneficiarios de un proceso histórico que los llevó a alzarse con enormes privilegios económicos, asi que su tenaz oposicion a las reformas en cuestion se da por sentada.

Nuevas autoridades legislativas en ambas cámaras del Congreso, elegidas en julio pasado, no cambiaron el tablero. Por el contrario, ellas son resultado de un acuerdo con los partidarios del Presidente Lugo, con la promesa de que los proyectos de éste sean aprobados con agilidad. Sin embargo, la ingenuidad del mandatario llevó a que controvertidos dirigentes del Partido Colorado, sus más hostiles adversarios, hayan sido electos para presidir el nuevo Parlamento, y que deja al Poder Ejecutivo aún en mayor desventaja. El poco margen de maniobra que tenía el gobierno para llevar adelante sus promesas electorales queda ahora atado al absoluto arbitrio de la ANR y de los demás grupos que buscan el fracaso de Lugo.

La amalgama política que hizo posible la “jugada” en cuestion, fue facilitada por la constatada vocación oligárquica del Partido Liberal, que formando parte del gobierno, se niega al proyecto de reformas que ratificó durante la campaña electoral de 2008. Pero la responsabilidad tambien la tienen las luchas intestinas dentro de la coalicion socialdemócrata de la APC. En suma, la Alianza Patriótica para el Cambio muestra todos los signos de haber nacido viciada de las componendas típicas de la política paraguaya. Los grupos sociales y los sectores politicos que la constituyen no partieron de un acuerdo sobre puntos de consenso, ni discutieron los problemas previsibles del “choque de intereses” que los esperaba, sino derivaron en Lugo, una vez instalado en el Palacio de López, el arbitraje de las diferencias que los enfrenta.

Lugo, el inefable

La reforma del estado y la reducción de las desigualdades, dos verdaderos ejes de la democratización de la sociedad paraguaya, no puede realizarse sino bajo cierta representación social de “consenso”. Fernando Lugo, hombre que no se identificaba con ningún partido ni agrupación política, condensó las expectativas en ese sentido. La posibilidad de cambiar de barco despues de más de sesenta años de gobiernos colorados, conllevaba el temor generalizado a la incertidumbre de la alternancia política, notablemente en un país cuya historia está signada por la venganza y el revanchismo. Allí radicó la importancia de su figura como ex prelado pues apostaría, quizás en demasía, a la conciliación.

Careciendo de referencias similares en el nutrido catálogo de gobernantes civiles y militares que han gobernado el país, los paraguayos aún no saben que esperar despues de dos años de gobierno del ex-obispo. La conducta del jefe de Estado en este sentido, dubitativa y timorata, no hace más que contribuir a la incógnita. Presa de confusión e impaciencia, la población parece estar llegando a la conclusión de que las principales promesas de Fernando Lugo no serán cumplidas.

Por un lado, el otrora “obispo de los pobres” parece ser un Hamlet criollo, quién envuelto en escandalosas revelaciones sobre su vida privada, se debate tímidamente entre ser o no el puntal de “ejemplo ético” que muchos paraguayos también esperaban de un nuevo gobernante. Por el otro lado, juzgando por la conformación de su gabinete y por varios emprendimientos desde los ministerios de su administracion, la brújula de una reforma democrática del Estado, apuntando al norte, sigue en pie. Esto es especialmente cierto al apuntalar claramente una ley de Reforma agraria contra la que se levantó “en armas” la oligarquía emplazada en el Parlamento así como al promover decididamente la implantación del Impuesto a la Renta personal, también duramente resistida.

Finalmente, a pesar de su visible actitud temerosa, Lugo es el primer Presidente paraguayo en señalar al Brasil la inequidad del Tratado de Itaipu, firmado por dos dictaduras militares en los años ’70 y que dejó en extrema desventaja a Paraguay. En efecto, Fernando Lugo y la APC fundaron su campaña en la reivindicación de los derechos del pueblo paraguayo sobre sus recursos energéticos, en particular la soberania sobre la energía producida por las centrales hidroeléctricas de Itaipú y Yacyretâ y que le corresponde en igual proporción a Paraguay con sus vecinos Brasil y Argentina respectivamente.

El jefe de Estado logró conseguir un proceso de renegociacion del Tratado de Itaipu con Brasil para la cual se conformó una comisión binacional. Después de un compromiso firmado el 25 de julio con el presidente de Brasil, Lula Da Silva, seis puntos fueron formalmente renegociados a favor de los intereses paraguayos[7]. Sin embargo, hasta la fecha ni uno solo ha sido refrendado por el Congreso brasileño, constituido en su mayoría por partidarios del presidente Lula Da Silva y reticente a ceder a las reivindicaciones paraguayas. El gobierno de Lugo, a su vez, con una postura en extremo complaciente, claudica en ampararse en el Derecho Internacional y recurrir a la Corte de Justicia de La Haya para zanjar esta disputa, propuesta que de hecho constituyó una de las bases de su campaña electoral en caso de una negativa brasileña y que hoy es el caso en la práctica. La posición de Lugo y de la referida comisión de renegociación parece ser ahora la de evitar a toda costa antagonizar con la otra parte, a pesar de que el discurso de un (conveniente) adversario externo en este tema rozó la demagogia durante la campaña electoral de 2008. Quedan aún tres años para contrastar la hipótesis de si la reivindicación de los derechos paraguayos en Itaipú, tal cual lo anunció el jefe de estado, fue solamente parte de una estrategia electoral fundada en la lógica de la demagogia o si, por el contrario, irá hasta las últimas consecuencias, muy por encima de los magros resultados concretos de la renegociación que culminó en julio de 2009.

Tal vez por haber oficiado gran parte de su trayectoria como clérigo, la actitud de Lugo no ha sido la de un furibundo caudillo, sino ha mostrado una inclinación, en ocasiones excesiva, por minimizar su figura y economizar sus comentarios. Es difícil especular al respecto. Eso sí, ante la exasperación de un pueblo desesperado que reclama soluciones rápidas, el Presidente sigue manteniendo numerosas interrogantes, entre ellas, la manera en que enfrentará la negociación de una reforma agraria, de una reforma impositiva asi como las bases para una industrialización agroalimentaria, que hagan frente con efectividad y eficiencia a la ruina social y económica en la que se halla el país[8].

La rentabilidad política del maniqueísmo: la oligarquía y sus estrategias de conservacion social.

No hay manera más astuta por parte de los beneficiarios de la desigualdad social que denunciarla como “lucha de clases” y en mostrarse como víctimas. Es lo que la aristocracia terrateniente y los grandes comerciantes hacen valiéndose de su representación parlamentaria y de la fuerza de su monopolio de los grandes medios de comunicación. Lo permiten las enormes desproporciones de fuerza entre éstos y los grupos campesinos e indígenas arrinconados geográficamente y desfavorecidos socialmente[9].

La lucha de clases no es una consigna, como el diario ABC Color y otros quieren intentan hacer entender[10]. Tampoco es un proyecto político. El conflicto de clases es una relacion de fuerzas que se expresa empiricamente en la confrontación de intereses sociales. La confrontación adquiere la manifestacion de un conflicto abierto cuando el Estado favorece los intereses de una de las clases sociales. El “fomento de la lucha de clases” es por lo tanto la estrategia simbólica de las clases dominantes para justificar una tenaz violencia contra los sectores sociales mas carenciados y desfavorecidos.

Los movimientos sociales paraguayos, en particular el movimiento campesino, no hacen sino visibilizar el conflicto social disimulado por la estrategia referida. Mientras los partidos tradicionales y los nuevos partidos de cuño oportunista son los encargados de institucionalizar la violencia oligárquica contra los grupos más desfavorecidos, la izquierda política pretende institucionalizarla dentro de la contienda democrática y hacer reconocer la respuesta legítima de las clases populares a la vejación en su contra.

En suma la condena de la lucha de clases por parte de la oligarquía paraguaya es rentable. Promover la conservación social y el etnocentrismo de clase, valiéndose de todos los medios a su alcance, lleva a la mayoría de los ciudadanos desheredados de la República a ver su suerte depender de la mendicidad, de la delincuencia o de la emigración. Colocándose del lado de los “buenos” y en connivencia con los medios de informacion, la oligarquía borra la preexistencia de un conflicto de clases que ella misma construyó y contribuye a reproducir. Rasgarse las vestiduras ante dicha situacion es una manera de disimular su responsabilidad en su origen y deslindarla a sus principales víctimas: los grupos sociales que claman por justicia social. Con ello, la oligarquia también obliga a criminalizar la protesta social.

En este marco, los medios de información dominantes tales como ABC Color, ejercen una función política capital que consiste en interpretar la realidad. Una realidad que debe ser leída de un modo arbitrario. Esta función se hace posible a través de dos tipos de estrategias mediáticas. Una que consiste en distorsionar la relacion entre los datos de la realidad y la interpretacion de la realidad para mostrarla de manera sesgada. Esta estrategia es tanto más impugnada cuando las fuerzas críticas ofrecen diversas interpretaciones posibles. La otra, más imperceptible, consiste en amalgamar el sentido común compartido por diferentes sectores de la poblacion con la opinion particular de los propietarios de los medios, de modo a traducirlos eufemísticamente como opinion compartida, o lo que es lo mismo como “opinión pública”. Los periodistas, verdadero cuerpo sacerdotal encargado de profesar y “comunicar” la línea editorial de los medios, travisten así el pensamiento de sus patrones “en verdad objetiva”, que pasa a operar como una especie de comunión religiosa frente a la cual todo disenso y contestación queda a la merced de la censura periodística, verdadera inquisición simbólica que halla en los medios dominantes sus más implacables tribunales[11].

La ideología de la desigualdad democrática, según la cual el incremento de las distancias sociales es inocuo frente al regimen político, se vuelve el fundamento cultural de la dominación social en Paraguay. Preguntarse sobre el papel del sistema educativo y sobre el acceso a la información es capital para avizorar alternativas a la construcción de la realidad que los medios de información dominantes realizan.

Hacer de necesidad virtud

Como es de comprender, muchos paraguayos ven el deterioro por el que atraviesa la sociedad paraguaya hace más de veinte años, como la consecuencia de una clase dirigente obsecuente y de un sistema político ineficaz. Como si el presente no se explicara por el pasado, muchos evocan los “tiempos en que vivíamos mejor” con nostalgia. Los nostálgicos los hay de toda clase. Están los que se beneficiaron de la dictadura sin mover un dedo y que aparecen hoy como paladines de la democracia. Están, por otro lado, los que siendo de las clases desfavorecidas, comparan con base en un sentido práctico, su bienestar entre una época pasada “con Stroessner” y una época actual “con la democracia”. Comparación que, a pesar de soslayar la explicación histórica de los problemas de la sociedad actual, se basa en una lógica práctica en que la incertidumbre y la necesidad en el seno de dichas clases sociales cobran un peso central.

El gobierno de la Alianza Patriótica para el Cambio recibió un fardo de la historia sin las condiciones adecuadas ni la preparacion suficiente para cargarlo. Fernando Lugo, sin ser el responsable, carga con una enorme responsabilidad que legó el proceso histórico. Ante un optimismo en declive despues de dos años de mandato, la población paraguaya en su mayoria se halla a la merced de las fuerzas conservadoras que oponen toda su resistencia al cambio del status quo. Evaluar los alcances y comprender los límites del “gobierno del cambio” no puede desatender esta realidad y sus múltiples claroscuros.

Mientras estas líneas llegan a su fin, el presidente Lugo se halla en proceso de recibir un delicado tratamiento terapéutico por causa de un padecimiento grave de salud. El riesgo de que deje sus funciones antes de concluir el periodo constitucional, es una de las hipótesis en medio de las múltiples dificultades de su gobierno. Sus adversarios más insensibles esperan que la difícil prueba del mandatario sea el comienzo de su fin. Por su parte, sus colaboradores más leales recurrirían hasta a prácticas religiosas de piedad con tal de ver al Presidente de pie hasta la conclusión de su mandato.

En medio de la tempestad politica y personal por la que el Presidente Lugo atraviesa, le queda todavia la posibilidad de hacer de necesidad virtud: conducir, en los tres años que le quedan, a revertir la crisis que devasta al país. Hoy cobra más sentido que nunca el refrán de que “se puede vivir sin intentar pero es mejor morir en el intento”. Pero el desafío no es solo para él sino también para el grupo de hombres y mujeres que lo secundan: la decidida voluntad de superar el enfrentamiento al interior de la coalicion gubernamental, podría dar inicio a la elaboración de un proyecto de país distinto y nuevo, que en la actualidad gane terreno y que en el porvenir convenza mayorías. Recomenzar el proyecto de cambio político debe por lo tanto invitar a las autoridades actuales y a las fuerzas sociales democráticas, a ganarse la adhesión de la población para avizorar la continuidad en el gobierno, a preparar la conquista democrática del Parlamento, necesaria para la legitimidad de las reformas y, a sentar las bases para construir un nuevo Estado. En una suerte de escatología política, es el signo de los tiempos que esperan los sectores más desfavorecidos de la sociedad.

No cambiar nada conlleva de todos modos un cambio, un deterioro social que las fuerzas conservadoras oligárquicas pretenden que siga su curso de modo que, parafraseando a Giuseppe Tomasi, “al mismo tiempo que todo cambia, todo permanezca como está”.

 Paris, 15 de agosto de 2010.

 


 

 [1] Las Ligas Agrarias Cristianas (LAC) es un movimiento campesino que se conformó con apoyo de la Iglesia Católica en el año 1963. Su finalidad fue la organización de las poblaciones campesinas en torno a un proyecto económico-social que hiciera posible la articulación beneficiosa de los sistemas de producción minifundistas con el capitalismo que se estaba expandiendo en el campo, así como la mayor autonomía con respecto a los hacendados y agentes políticos en el proceso de desarrollo económico. El movimiento se desenvolvió en varios departamentos del país hasta que a mediados de la década del ’70, el régimen autoritario de Alfredo Stroessner, lo desmanteló a través de una sistemática persecución y represión violenta.

[2] El proyecto de Stroessner de evitar la industrialización paraguaya se demostró cuando grandes sumas de dinero provenientes de la construcción de la represa hidroeléctrica de Itaipú en los años ‘70, no fueron canalizadas e invertidas en una política de desarrollo industrial nacional. Y era el momento histórico de hacerlo. A su vez, dicha política tenía el objetivo de evitar el surgimiento de un sector obrero que otorgue a las clases populares la posibilidad de tomar distancia de su adhesión clientelista al régimen.

[3] O’Donnell, Guillermo, El Estado Burocrático Autoritario, Buenos Aires, Editorial de Belgrano, 1982.

[4] Al respecto basta recordar el célebre “Pacto de Gobernabilidad” en el año 1993, promovido por Domingo Laíno, entonces presidente del Partido Liberal Radical Auténtico. Actualmente, diferentes partidos minoritarios, que van desde el partido País Solidario, el Partido Progresista Democrático hasta el Partido del Movimiento Popular Tekojoja o el Partido del Movimiento al Socialismo, pretenden incrementar su “cuota de estado” y pugnan por conformar la burocracia, como ha sido la constante en la apertura del empleo público a partidos de la oposición durante toda la “transición democrática”.

[5] Otra objeción, no solo al Partido Patria Querida, sino a la mayoría de los partidos políticos conducidos por poderosos empresarios, consiste en que éstos ponen en tela de juicio la transformación del status quo, ya que éste les ha sido funcional al crear las condiciones del origen y mantenimiento de sus fortunas. En otras palabras, los grandes privilegiados de una estructura social que permite una repartición injusta de la riqueza, no tomarán partido por cambiarla. Basada en esta objeción, la pugna entre estos agentes consiste más en una competencia por espacios de poder que en una divergencia de proyectos de sociedad.

[6] Ortiz, Luis; “El ocaso del estado stronista. Elecciones políticas y cambio social”, Rebelión, Abril de 2008:http://www.rebelion.org/noticia.php?id=66276 .

[7] Estos seis puntos son: 1. la posibilidad de que Paraguay, a través de su empresa eléctrica estatal, comercialice directamente en el mercado brasileño la energía que le corresponde en Itaipu; 2. el incremento de la compensacion actual, por parte de Brasil, del uso del excedente paraguayo no utilizado; 3. la administracion conjunta de todas las esferas de la entidad binacional Itaipu; 4. la construccion de una linea de transmision de la energia desde la central hidroelectrica hasta los umbrales de la region occidental paraguaya; 5. la “libre disponibilidad” de la energia que le corresponde a Paraguay a partir del año 2023 (uno de los puntos más controvertidos de la “renegociación” pues no es un logro de ésta sino que es un punto que estaba previsto en el mismo Tratado por ser el año en que éste fenece), y 6. la conclusión de las obras de drenaje para hacer viable la navegacion del rio Paraná.

[8] Con una población cada vez más enardecida frente a las circunstancias económicas agobiantes y con dirigentes políticos así como potentados económicos insensibles al sufrimiento de la población, las múltiples respuestas al malestar empiezan a hacerse sentir como violencia delictiva, como sucede con las afrentas contra la seguridad pública, como violencia anti-institucional como ocurre con la ocupación de propiedades rurales por parte de campesinos hambrientos, o como una combinación de ambas, que es el caso de la emergencia de grupúsculos armados como el “Ejército del Pueblo Paraguayo” (EPP).

[9] Estas enormes diferencias son las mismas que permiten a los agentes responsables del rezago económico imputar a los agentes desfavorecidos la amenaza a la “unidad de la familia paraguaya” o el avance del “peligro comunista”. No existe dificultad, al detentar el monopolio de la violencia física y  simbólica, en golpear día y noche contra los que no cuentan ni siquiera con la instruccion escolar básica.

[10] Ver: http://www.abc.com.py/abc/nota/19294-El-Gobierno-fomenta-la-lucha-de-clases-marxista-con-el-dinero-del-pueblo/http://www.abc.com.py/abc/nota/39184-Lugo-olvida-pacto-social-e-incita-a-lucha-de-clases/

[11] Este fue el caso de la campaña “ABC miente”, que ciudadanos y organizaciones de la sociedad civil, cansados de la tendenciosa campaña mediática del diario ABC Color, dirigieron para sugerir dejar de consumir dicho medio. La adhesión de la población, contra todo pronóstico fue alta hasta el punto que se hizo “noticia”. El medio de información en cuestión increpó al mismo Presidente de la República, Fernando Lugo, de dar explicaciones sobre la campaña. Como si la iniciativa de contestación que atrajo la adhesión de ciudadanos libres fuera obra del jefe del Poder Ejecutivo.