Blogia
HA… CHE RETà PARAGUAY ✓

POLÍTICA: tapa lo urgente e importante

¿SOLO QUEDAN EN ESTO…?

Ejército del Pueblo Paraguayo. La marca ya está instalada. La guerrilla en Paraguay se llama EPP. Los costos de la campaña propagandística han sido mínimos. Bastó una acción armada minúscula como la destrucción del famélico destacamento militar de Tacuatí para lograr una magnífica difusión. Pavada de golpe de efecto. Porque, no se engañe, esa era la meta buscada. Como objetivo militar no tenía importancia: solo se llevaron dos fusiles. Pero su repercusión mediática causaría envidia a cualquier gerente de marketing.

El producto -la guerrilla- se presentó bien, pero se vende mal. A excepción de limitadas zonas del país signadas por la ausencia del Estado, la miseria y la exclusión, goza de poco apoyo popular.

Para quienes desprecian los caminos electorales y las normas de convivencia democrática eso nunca fue un problema. Su mesianismo los hace considerarse “el pueblo”. Ellos, los revolucionarios, encarnan el monopolio del sentir popular. Quien no lo entienda, puede ser ajusticiado o secuestrado…”

Alfredo Boccia

HABLANDO DE MENTIROSOS…

En un mundo perfecto a los políticos cuando mienten les crecería la nariz. Canción sobre las promesas de los políticos para ganar votos.

Aznar dice que hay armas de destrucción masiva en Irak.

Richard Nixon durante las entrevistas con el periodista británico Frost en 1977 fue tan revelador como un proceso de impeachment. En el minuto 1:27 del siguiente vídeo se muestra el poder de un gesto.

Quizás, la próxima vez que escuchemos a un político afirmar que “yo sólo dije la verdad”debamos atender a estas pistas. O a las hemerotecas, que nunca fallan –quizás por ello, el régimen del Gran Hermano de Orwell tenía tanto interés en corregir las noticias para que nunca se mostraran los errores. Y así finalmente, no saber qué era cierto y que no.


MINTIÓ

Hoy se cumplen dos años de un hecho importante en el proceso de consolidación de la democracia paraguaya: el día que el pueblo castigó con su voto la corrupción y la pobreza en que sesenta y un años de gobiernos colorados arrogantes sumieron a este castigado país. Se produjo entonces un hecho pocas veces registrado en nuestra historia: los ciudadanos, por una vía pacífica, generaron la alternancia en el ejercicio del poder.   

En ese eufórico momento, todos creímos que ese día sería el comienzo del fin de nuestros males. El punto de inflexión a partir del cual, de una vez por todas, se diera nacimiento a un nuevo país y a un estado de cosas que sepultara definitivamente la pesada herencia de corrupción que dejaba tras de sí la nefasta era de hegemonía política colorada. La esperanza, la necesidad de creer, de confiar en alguien que liderara un proceso de reconstrucción moral de la Nación, llevó a los ciudadanos a depositar en las manos del candidato de la Alianza Patriótica para el Cambio (APC), Fernando Lugo, la administración general de los asuntos del Estado. Este se presentaba a sí mismo como el portaestandarte del “cambio”, y la mayoría del pueblo paraguayo así lo creyó.     Lamentablemente, de forma paulatina pero sistemática, los paraguayos han sido defraudados en su confianza. Ello fue atribuido inicialmente a la escasa experiencia en la administración del Estado del nuevo gobernante y de sus principales colaboradores. Se consideró entonces que era oportuno y conveniente ampliar el margen de tiempo que de forma general se concede a las nuevas autoridades para que puedan emprender su tarea con relativo suceso, máxime considerando el legado funesto con el que debían lidiar.   

Pero el tiempo fue pasando y las muestras de un verdadero compromiso con el cambio prometido por el nuevo gobierno nunca se materializaron. Las malas artes de la vieja sucia política fueron surgiendo una tras otra. Las promesas efectuadas durante la campaña política se quedaron en el olvido.   

El combate a la corrupción que se había prometido no superó la categoría de mero enunciado vacuo. En el nuevo gobierno, en el del “cambio”, comenzaron a asomar graves hechos de venalidad similares a los cometidos por los gobiernos anteriores, que se están repitiendo en distintas instancias. El nepotismo se mantuvo intacto. Hoy mismo, a exactos dos años del triunfo de Fernando Lugo, dos destacados referentes del gobierno, el titular de la Secretaría de Emergencia Nacional, Camilo Soares, y el presidente de Petropar, Alberto González Meyer, ofrecen a la ciudadanía el triste espectáculo de ser objeto de imputación por parte del Ministerio Público para investigar su eventual responsabilidad en graves actos de venalidad dentro de sus instituciones.

Tampoco se registraron avances en el sensible tema de la reforma agraria, una de las promesas pilares del programa de gobierno aliancista. Los campesinos aún marchan hasta la capital para exigir no solamente la posesión de tierras, sino para reclamar escuelas, caminos, recursos financieros y conocimientos básicos para hacer productivos los campos que, de hecho, ya muchos tienen en su poder.

El contrabando continúa rampante y nadie es capaz de ponerle freno. Las aduanas son coladores por donde se filtra todo tipo de mercaderías y productos, originales y falsificados, armas, drogas, de todo entra y sale del país con toda tranquilidad. No se avizora ninguna solución.

El pueblo paraguayo ha sido engañado, se le ha mentido burdamente. La confianza que ha depositado en el actual mandatario, que pudo cosechar un gran número de adhesiones políticas gracias a su antigua condición de religioso, ha sido abiertamente defraudada. Hoy por hoy, tenemos un Presidente que aún no puede sacudirse los reiterados escándalos en que su propia vida privada lo ha envuelto.

La sensación de frustración no podía ser mayor. Fernando Lugo desperdició un precioso caudal político durante los primeros dos años de su gestión, precisamente aquellos en los que debía adoptar las decisiones más cruciales para producir un verdadero cambio en el país. El, sin embargo, ha privilegiado y dedicado sus esfuerzos a tratar de imponer una ideología perimida cuyo fracaso ha sido estrepitoso en aquellos países en que se instauró a sangre y fuego, con un costo de millones de vidas y el empobrecimiento de la gente.   

Si algún logro se obtuvo, fue parcial. La supuesta “gratuidad de la salud”, por ejemplo, lo único que pudo ofrecer es atención médica universal, pero sin médicos, enfermeras y medicamentos suficientes. La otra gran “conquista”, el incremento por parte del Brasil del pago en concepto de cesión de energía no consumida de Itaipú, es apenas una mera declaración de intenciones, ya que a casi un año de la firma del acuerdo no existe ninguna garantía de que el Congreso del vecino país apruebe lo dispuesto. Además de ser una migaja a cambio de la cual el Gobierno se avino a renunciar a su promesa electoral de reivindicación de soberanía energética, exigiendo la renegociación del Tratado de Itaipú y la libre disponibilidad de energía.   

Ante este decepcionante estado de cosas, la ciudadanía paraguaya tiene hoy poco para celebrar. La mentira nunca podrá ser objeto de festejo alguno, y este gobierno ha mentido a su pueblo. En realidad, esta debiera ser una jornada de reflexión para Fernando Lugo: debe decidir qué lugar pretende ocupar en la historia, el del gobernante que cumplió con su palabra y preparó a su país para enfrentar días mejores, o el del presidente que no tuvo la capacidad ni el coraje suficientes para encarar eficazmente la tarea de renovación moral del país que sus compatriotas le encomendaron.

 


19 de Abril de 2010

CONSTRUIR UN CAMBIO VERDADERO

CONSTRUIR UN CAMBIO VERDADERO




  • Héctor Farina Ojeda (*)

El gran cambio político que se dio el año pasado con la caída del Partido Colorado y la asunción de Fernando Lugo no termina de consolidarse como aquel cambio esperado por millones de paraguayos que vieron en la alternancia la posibilidad de superar males endémicos. La falta de solución de problemas centrales, como la inseguridad y el desempleo, hace que la esperanza se vaya desdibujando y el tan ansiado cambio se vuelva nuevamente algo lejano en el tiempo y el espacio.

Y es que más allá de las dificultades, de la crisis económica mundial y del escaso tiempo transcurrido desde la asunción del gobierno de Lugo, no se ha logrado establecer un rumbo claro para hacer crecer la economía, para mejorar la educación y para convertir al país en un lugar de oportunidades para el desarrollo de la ciudadanía.

Que el
Gobierno actual se jacte de no ser corrupto como los anteriores no alcanza para
marcar la diferencia que el país requiere. Y menos si consideramos que el
fantasma de la ineptitud ronda el manejo de los temas importantes y se aparece
en muchas de las decisiones. Lo que deberíamos cuestionarle a Lugo y a las
demás autoridades es qué están construyendo para hacer que Paraguay no siga
siendo el país pobre y atrasado que los colorados dejaron tras seis décadas en
el poder. ¿Cuál es el camino que piensan seguir para tener un país con menos
pobreza y más empleo, con justicia y seguridad? Si no hay un rumbo claro, que
permita la construcción constante del país que queremos, el cambio tan mentado
no deja de ser una quimera disimulada bajo el espejismo de pequeñas
modificaciones coyunturales.

Más que el
cambio de gobierno, necesitamos un cambio de actitud y de horizontes. Son ya
demasiados los años que venimos escuchando el discurso de que hace falta un
“cambio de mentalidad”, pero no terminamos de asumir que eso no será posible
mientras no construyamos las bases necesarias para dejar atrás los pensamientos
retrógrados y los modelos conformistas. Deberíamos asumir de una vez por todas
que no podremos ser mejores si no mejoramos nuestra educación: si no somos
personas capaces, competentes y preparadas para comprender los tiempos en que
vivimos, de ninguna manera podremos orientar nuestra visión y nuestro trabajo
hacia mejores destinos. Eso lo saben los países ricos y por eso progresan,
porque invierten en su gente y hacen que la verdadera riqueza de sus sociedades
sea el conocimiento. En contrapartida, en los países atrasados se limitan los
recursos para la educación y se vive la cruel ilusión de una mejoría que
sencillamente no llegará porque no se trabaja para merecerla

Para que
Paraguay inicie un cambio verdadero necesitamos un gobierno que invierta mucho
más en la gente, que comprenda la necesidad de formar personas educadas que
puedan producir más y mejor para el país. La construcción de una sociedad mejor
no pasa por repartir subsidios para calmar las protestas, sino por destinar los
recursos a la capacitación de las personas, para que puedan desarrollarse y
generar oportunidades sin la necesidad de vivir a la sombra de las dádivas de
los gobernantes de turno. Invertir en la gente es darle los elementos
necesarios para que pueda generar su propia riqueza. En ese sentido, el
compromiso con los pobres debería consistir en darles la oportunidad para dejar
la pobreza y no en darles falsos apoyos para mantenerlos tranquilos mientras
siguen en la miseria.

Para un
cambio verdadero, el Gobierno debe duplicar –como mínimo- la actual inversión
en educación para el próximo año, en tanto debe ir incrementando la cantidad y
la calidad de lo que se invierte en materia educativa. El mísero presupuesto
que ronda el 3% del Producto Interno Bruto (PIB) no alcanza más que para seguir
en la misma mediocridad y en el mismo atraso: si queremos ser mejores tenemos
que hacer una apuesta fuerte por nuestra capacitación, así como lo hizo
Singapur, que destinó el 20% de su PIB a la educación y hoy es un país rico,
desarrollado y seguro.

Para
construir el cambio anhelado necesitamos tener más escuelas en el interior del
país, universidades más competitivas, maestros más preparados y mejores
posibilidades de acceso para los estudiantes. Hace falta una fuerte inversión
en el desarrollo de la ciencia y de la tecnología, para que podamos generar
nuestra propia riqueza. Si el Gobierno no construye desde ahora un camino para
tener una sociedad más y mejor preparada, el cambio no pasará de ser un cuento
que nos vendan cada vez que alguien quiera votos.

(*)
Periodista. Master en Ciencias Sociales

LAS BRAGUETAS ABIERTAS DE AMÉRICA LATINA

  • Ricardo Valenzuela

Hace unos días el gorila rojo, Hugo Chavez, nuevamente acaparaba las primeras páginas de la media mundial cuando, haciendo gala de su fina diplomacia, como burro sin mecate invadiera la mesa de Obama para entregarle el libro de Eduardo Galeano: “Las Venas Abiertas de América Latina.” Esa misma semana se develaba el secreto de uno de sus pandilleros, Fernando Lugo presidente de Paraguay, para enterarnos que, siendo aun Obispo católico en funciones, había generado una constelación de hijos ilegítimos lo cual, sumado a las aventuras de Ortega de Nicaragua, violador de su hijastra, y demás pecadillos de la gavilla, han inspirado la nueva publicación: “Las Braguetas Abiertas de América Latina.”

Pero ¿Por qué tanta algarabía frente a la generosa actitud de Chavez y su conocida intelectualidad?


La ancestral actitud en América Latina de culpar a los EU de todas sus desgracias, fue especialmente enriquecida durante los años 60 y 70 por dos miembros de nuestro zoológico: Raúl Prebisch quien, frente a la CEPAL, siempre promovió la idea de que la pobreza del tercer mundo era consecuencia de un sistema económico en el cual los países avanzados explotan a los subdesarrollados monopolizando la producción de bienes industriales, utilizando materias primas de los no avanzados. ¿Solución? Gigantescas tarifas, barreras a las importaciones y la fatídica sustitución de importaciones.

 

En la pradera intelectual aparecía el uruguayo, Eduardo Galeano quien, con la publicación de su libro; “Las Venas Abiertas de América Latina,” se convertirá en el gran acusador del capitalismo mundial y defensor de los pueblos oprimidos de nuestro continente: “Somos pobres porque ustedes son ricos.” Pero Galeano se convertía también en la sublime inspiración de la mayoría de los movimientos guerrilleros marxistas surgidos en la región y, hasta hoy día, mantiene una estrecha amistad con ese payaso mexicano conocido como el Sub Comandante Marcos y su guerrilla zapatista.

 

Ningún mito se ha develado más letal para la fracasada América Latina que aquel iniciado por el buen salvaje, la antigua ficción inventada por Europa que Galeano, con su manipuladora mente, acertó a disfrazarlo con ropaje de emancipador como lo afirma el autor español, Jose Garcia Dominguez: “Oh, la literatura. Puede convertirse en el más eficaz de todos los venenos cuando consigue levantar un muro poético entre lo que una sociedad es, y la eufórica imagen de lo que pretende formar de sí misma.” He ahí la más invisible, sutilísima forma del poder; suprema alquimia que los liberales nunca entendieron.

 

Oh, la pureza idílica del paraíso perdido. Cuando los indios, dulces criaturas inmaculadas, compartían con la naturaleza en armonía los dones de la tierra. La nostalgia germinal del buen salvaje. Colón sería luego el primer publicista de su leyenda en sus comunicaciones a los reyes. "Certifico a sus Altezas que no existe mejor tierra ni mejor gente: aman a su prójimo como a ellos mismos y hablan la lengua más suave del mundo". Después habría de llegar la encendida imaginación del dominico Las Casas.

 

Tras él, el delirante concurso de fantasías antropológicas, Rousseau, Marx, Engel para seculizar el cuento impregnado de ciencia y darle vida al Adán del comunismo. Carlos Rangel lo descubrió antes que nadie; desde aquella piadosa mentira, la del buen salvaje, hasta al autoengaño del buen revolucionario. Después las plagas, la estúpida ceguera. Fidel, el Che, Perón, las miles de guerrillas emergiendo estériles de sus cenizas. El sueño fracasado del APRA, la demencia de Sendero Luminoso, Chavez. El auto flagelante, doloroso, eterno viaje de América Latina a ninguna parte.

 

Sin embargo, después de interminables décadas transitando por el camino teñido en sangre vana, gratuita, estúpidamente derramada ante el altar de Galeano, surgió el primer antídoto contra esa pestilente plaga. Durante la década de los años 80 los escritores, Carlos Alberto Montaner, Álvaro Vargas Llosa y Plino Apuyelo, publicaban la obra que derrumbaba el palacio de Galeano: “El Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano.” Con el poder de su contenido, los autores no solo destruían el manicomio marxista de América Latina, le dedicaba un capitulo a refutar las falacias históricas e ideológicas contenidas en la obra de Galeano cuando la bautizaban como: “La Biblia del Idiota.”

 

Ante la conmoción causado por el gorila rojo y, en especial, el temor de muchos liberales de que el libro encuentre—dados los antecedentes—campo fértil en la mente de Obama para el nacimiento de un nuevo espécimen en los EU; Uno de sus autores, Álvaro Vargas Llosa, ha publicado un excelente ensayo para recordar a los países de América Latina, lo provocado por las falacias, las mentiras, los engaños que se esparcieron por la región y, desgraciadamente, aun habitan en el arsenal de nuestros líderes causa todavía de nuestro estancamiento.

 

Son tantos y tan contundentes los nuevos argumentos que esgrime Vargas Llosa, que dedicaremos otro escrito exclusivamente para exponerlos. Pero a manera de adelanto cito la gran afirmación incrustada de conocimiento y sabiduría expresada por esa musa literaria llamada Hugo Chavez: “Cuanta más libertad se otorga a la gente y a los negocios, se hace necesario construir más cárceles para quienes padecen los negocios. “

 

Lo que el Dr. Chavez ignora, es que la mayor libertad (insuficiente todavía) concedida a los negocios producto de la era globalizada, ha provocado prosperidad en las naciones pobres que han sabido aprovecharlas. En esta década, el ritmo de crecimiento económico por persona ha sido cuatro veces superior en las naciones subdesarrolladas que en las ricas.

 

Galeano sostiene que las relaciones entre América Latina y los países ricos han sido tan perniciosas que “todo se ha trasmutado siempre en capital norteamericano”. En verdad, durante años esa relación ha transmutado en exactamente lo opuesto: capital latinoamericano. En los últimos siete años, América Latina se ha beneficiado con 300 mil millones de dólares en transferencias netas de capital. Ingresó mucho más capital del que salió.

 

Los países ricos están tan molestos con el hecho de que los países pobres les exportan tanto que están pidiéndoles a sus gobiernos que los “protejan” de ellos… ¡en nombre del comercio justo! La cláusula “compre americano” en el paquete de estímulo fiscal aprobado por el Congreso norteamericano hace algunas semanas es un claro ejemplo. Estados Unidos tuvo un déficit comercial de más de $600 mil millones el año pasado. Los pobres, si se me permite remedar al hemofílico Galeano, ¡están chupándoles la sangre a los ricos!

 

Entonces, camaradas latino americanos. Aunque pretendan mantener las Venas Abiertas ¿Por qué no se cierran las braguetas y controlamos el crecimiento de la población, la hambruna, el calentamiento del planeta, la inmigración a los EU? Ah, y en especial ¿Por qué no le cierran la boca a tanto idiota?


*Hermosillo, Sonora, México

FERNANDO LUGO. UN PRESIDENTE MÁS REPRODUCTIVO QUE PRODUCTIVO.

Esquiva el análisis de ADN por si acaso

  • Chester Swann


Siguen apareciendo, como conejos de la galera de Nizugan, mujeres que atribuyen la paternidad de sus hijos al actual presidente,  La cosa no pasaría a mayores en un país machista y patriarcal como éste, si no fuera por la anterior y actual investidura del un ungido y consagrado pastor, que según parece volcaba sus afanes a ovejitas negras.  Pero un partido punzó que conoció la llanura a causa del arriba mencionado no desperdicia ocasión de ponerlo en la picota, pese a que su fundador fue, entre 1872 a 1904 el Primer Semental de la nación.  Caballero tuvo más de 77 hijos reconocidos y no se sabe cuántos extras más por ahí.

Claro que éste no era obispo, sino avispado y no hizo votos de celibato perpetuo como el que nos ocupa.  De todos modos, el cotilleo está alcanzando fama internacional y los inocentes niños también están en la mira de periodistas y abogados de toda laya, como mercadería escabrosa del vulgo.  Y esto sí, es reprobable.  Por otra parte, las tareas gubernativas, ahora —tras largos periplos equivalentes a cinco veces la vuelta al mundo— se reducen a hurtar el trasero a las jeringas judiciales en demandas por paternidad.

Sería aceptable que el Vaticano libere a sus tonsurados del celibato obligatorio, contrario a las leyes naturales e incluso a las divinas de: “creced y multiplicáos”.  Y esto debería aplicarse también a las religiosas para que puedan tener familia a tiempo parcial y todos contentos.  Incluso deberían haber sacerdotisas y obispas sin discriminación, que la moral no pasa por las partes húmedas, según dice el señor Perogrullo.

Ya es hora de derogar anacrónicas tradiciones que no han llevado precisamente a moralizar a una iglesia de dos milenios y con más pecadores que santos en su nutrido panteón.  El reciente escándalo se debe más al quebrado celibato (¡Es que la carne, Señor, es débil!) que a otra cosa y muchas voces interesadas insisten en seguir llamándolo “monseñor”, pese a su renuncia.

Eso sí, los detractores de la primera hora deben estar bailando en una pata (¿Viste? ¡Te dije luego…!), como Livieres plano, Luli Andrada y Antonini, que de seguro seguirán echando leña al fuego y haciéndose la señal de la cruz.  Pero  también ellos, en su momento callaron las aventuras de muchos tonsurados conocidos que también tuvieron sus cosillas y, justamente los que ahora alegan no tener techos de vidrio desaprovecharon su oportunidad de lapidar en su momento.  Ahora sólo quieren hacer el ¡ecce homo! a un hombre, equivocado quizá, pero no culpable de corrupción como sus antecesores.


Carta ciudadana desde el Paraguay     (154)

Luque, 21 de abril de 2009

*   Ex periodista, cantautor, escritor y diseñador gráfico paraguayo… entre otras cosillas.

EL NUEVO REALISMO MAGICO LATINOAMERICANO ESTA ENTRE NOSOTROS

CRISTINA Y EL MOVIMIENTO DE LUGO 

Hace un año, cuando la Presidenta pronunció la definición que se destaca a continuación, nadie sabía que el de Fernando Armindo Lugo Méndez era, también, un movimiento sexy.



  •  Edi Zunino

“El movimiento de Fernando Lugo es realmente un movimiento de características sociales, además de políticas.” Cristina Kirchner (Quito, Ecuador, 21/04/08)

Hace un año, cuando nuestra Presidenta pronunció la definición que se destaca allí arriba, nadie sabía que el de Fernando Armindo Lugo Méndez era, también, un movimiento sexy.

Los hijos naturales del ex obispo y actual mandatario paraguayo con distintas mujeres permanecían anónimos y sin padre, tutor o encargado a la vista.

Y la vida privada de quien ahora ejerce la presidencia pro témpore del Mercosur era de suponer virtuosa, sosegada, casi santa, porque el hombre había hecho de toda su campaña electoral un verdadero desparramo de propuestas éticas y morales de máxima pureza.

En enero último, durante una disertación en la Universidad de La Habana, Cristina celebró la ola regional de “gobernantes que se parecen a sus gobernados”, incluyéndose en la lista junto al boliviano Evo Morales, el venezolano Hugo Chávez, el brasileño Lula, el ecuatoriano Rafael Correa, el uruguayo Tabaré Vázquez y el religioso Lugo.

¿Cuánto se parece Lugo a sus gobernados?

Dicen que los guaraníes, quienes componen la mayoría étnica paraguaya, son polígamos. Sólo que Lugo no es un indígena y se formó filosóficamente desde muy joven en el Noviciado de los Misioneros del Verbo Divino.

Dicen que siete de cada 10 mujeres del país vecino anotan a sus hijos con sus apellidos, porque los varones no los reconocen. Sólo que Lugo no vendría a ser un tipo cualquiera del montón: más allá de su derecho humano a combatir como pudiera la soledad del celibato, juró ejercerlo. Luego, ya electo presidente, juró resolver los agudos problemas sociales que aquejan a sus compatriotas. La mayoría de las madres solteras paraguayas son pobres.

¿Cuánto valor tiene ser tan parecido a los gobernados?

¿Cuánto pudo influir la autoridad sacerdotal de Lugo para que “sus” mujeres le dieran el sí?

El jueves pasado, en un tramo de la conferencia de prensa que ofreció junto a Lula en la Casa Rosada, Cristina se incomodó ante una pregunta:

—En los últimos días, hubo varias denuncias respecto de la vida personal del presidente de Paraguay, Fernando Lugo. Como Paraguay es compañero de Brasil y Argentina en el Mercosur, me gustaría saber si una crisis política allá es una preocupación para ustedes.

—Me parece impropio que una presidenta opine sobre la vida privada de otro presidente. Son cosas que por ahí ponen color en los medios de comunicación, pero lo importante es dedicarnos a aquellos temas que esperan respuestas en nuestras sociedades. Lo demás puede pasar para una lectura o un relato de color –esquivó CFK, siempre tan obsesionada por demostrar que a los periodistas nos encanta el amarillo.

Pero el color de este asunto, llegado el caso, sería más bien negro. La situación de las madres abandonadas paraguayas ha sido un tema de tal importancia en el programa político del movimiento social de Lugo que éste, una vez proclamado presidente, le otorgó calidad estratégica a los Ministerios de la Mujer y de la Niñez y la Adolescencia, conducidos por Gloria Rubín y Liz Torres, quienes terminaron declarándose “consternadas” y actuando para que su propio jefe político se pusiera las pilas.

Es cierto que no está nada bien andar metiéndose en los asuntos internos de otros países, mucho menos si éstos son vecinos y amigos. Sin embargo, siendo Cristina una mujer muy preocupada por los “problemas de género”, tal vez le hubiera convenido salir del paso con alguna definición menos frívola.

Cristina se ha manifestado varias veces admiradora del mariscal Francisco Solano López Carrillo, caudillo de su país, héroe de la que ella llama la “Guerra de la Triple Traición” y segundo presidente constitucional del Paraguay. En sus pocos difundidos elogios al valeroso guerrero y conductor, jamás se le escuchó decir nada sobre dos aspectos polémicos del personaje. Uno de “color”: tenía cinco hijos legales y por lo menos tres más concebidos con chicas menores de edad en las tiendas de campaña. El otro, acaso envidiable para la lógica K: Solano López llegó a la presidencia como heredero de su padre, Carlos Antonio, quien al morir dejó en marcha una nación bastante próspera.

Eran otros tiempos. Se vivía en guerra y se viajaba a caballo. Todo estaba por hacerse y casi todas esas cosas se iban haciendo muy lejos de casa. Valía mucho más la espada que la palabra. Ahora, con doscientos años de historia en las espaldas, con Internet, con aviones y sin guerras, acaso resultaría provechoso preguntarse por qué alguien que pudo dejar libradas a su suerte a personas tan íntimas hará hasta lo imposible por quitar del abandono a millones que ni siquiera conoce.

Tal es el fondo de la crisis política que afronta Don Fernando. La distancia entre sus dichos públicos y sus hechos íntimos. De ahí que el viernes pasado, horas después de que nuestra Presidenta aprovechara una vez más para bardear a la prensa canalla, Lugo tomara la cadena nacional para decir con vergüenza lo que no había dicho a tiempo:

—Soy una persona imperfecta. El Evangelio dice que si uno comete una falta, debe pedir perdón. Es el primer paso. Reconozco que he fallado a la Iglesia, al país, a los ciudadanos que confiaron en mí.

Así, golpeado en el bajo vientre, Lugo volverá a encontrarse con Cristina mañana. Evo Morales será de la partida. Habrá fotos oficiales, discursos “históricos” y un solo ganador: el realismo mágico latinoamericano, que ya puede ir dejando tranquilos en el pasado a aquellos dictadorzuelos de pacotilla

¿QUÉ DECIR DE LO QUE PASO CON LUGO?

  • Por: Francisco Lucas sscc



Creo que el Sr. Presidente, en condiciones normales, ojo!,debería dimitir ya!

Si quiere seguir teniendo una mínima dignidad, tras ofender al país entero.

Aunque no haya sido su intención. (El pueblo acuñó: “de buenas intenciones está lleno el infierno”)

Pero si por “razón de Estado”, la dimisión fuese más perjudicial al país

     Al menos, debe pedir perdón clara y públicamente, por este orden:

1º  A todas las mujeres  con las que tuvo relaciones sexuales, seducidas o seductoras!.

2º  A los hijos/as que haya tenido y negó su cariño paterno al que tienen derecho.

3º  A la Iglesia Católica -1ª Institución ofendida-  basureada una y otra vez.

4º  A su hermosa Congregación del Verbo Divino.

5º Al país entero al que ocultó por acción u omisión, sus fechorías, durante la campaña electoral.

6º  Al Congreso de Diputados y Senadores elegidos por el pueblo, al que representan, sean, o no, algunos también corruptos o incluso más.

7º  Al Señor Vice-Presidente por el maltrato y manoseo vergonzoso, público y reiterado.

7º  A los ministros destituidos, por la forma irrespetuosa y de mala educación.

Y no vale que sus enemigos, estén montando una perversa campaña  para hundirlo, olvidando su propia corrupción, y “del árbol caído quieran hacer leña”. La presunta perversidad de ellos no justifica las culpas suyas. Más aun con esta posible confesión sincera se elevaría mucho sobre ellos.

En cambio, no siendo mi especialidad la política, pero pese a ello, dudo de que sea lo mejor hacerle “juicio político”, porque en esta situación lo prioritario es el pueblo paraguayo que necesita gobierno y programas ya, inmediatos; y no enzarzarse en divisiones, nuevos cabildeos, demoras irrecuperables etc.

Así mismo en lo personal, lo que le va  a ser muy difícil, urge dar cariño y respaldo a los hijos que fue dejando en su tortuoso camino pastoral.

Aún podría esperarse que como compensación a semejante deuda  con la Iglesia, la nación y la sociedad entera, se entregara con alma y vida; con total dedicación a gobernar con justicia y practique un “nunca más” a la mentira, deshonestidad, ocultamiento y toda frivolidad.

Con todo, sigue siendo mi hermano, rezo por él y le deseo un “resucitar” cristiano, ya que todavía tiene una oportunidad como todo pecador.

De esta suerte, lo dicho no es para condenarlo –quién soy yo?- sino para que se salve él, y el pueblo humilde levante cabeza cuanto antes.

Y tal vez así lograría con el apoyo de muchos o casi todos los que le votaron ayudar a este pueblo tan hundido y que tanto esperó de él.

     Y es lo que deseo y pido.                    


DICCIONARIO LUGISTA DE BOLSILLO

  • Dr. César Ismael Zorrilla Alvarenga.*

Desde siempre muchos investigadores o quizás gente común, han intentado crear una forma “inocua” de “leer” la mente de las personas, la idea de saber lo que otros piensan por anticipado podría dar una ventaja inmejorable al que tuviera tal herramienta para, por ejemplo, detectar a tiempo, algún peligro para la democracia y como cosecuencia de aquello realizar las acciones correctivas con el fin de sostenerse en el poder y en el tiempo.

Uno de los adelantados en este tema fué Stroessner, pero, “su metodo”, no tuvo nada de inocuo, no se imaginaran ustedes el ¡cómo¡ el teyu ruguai deletrea cada neurona del cerebro, siendo este por ende uno de los sueros de la verdad más potentes que se conocen desde toda la historia de la humanidad.

En estos tiempos modernos hay quienes proponen que se podría utilizar el lenguaje corporal para interpretar si alguien miente o dice la verdad (lie to me), ahora bien, yo, humildemente quisiera remitirme a algo mas rústico, tradicional y por sobre todo, sustancialmente biblico, “por sus frutos los conocereis” y aplicar ese pasaje bíblico a algunos referentes de este gobierno, y con ello podría virtualmente, leer la mente de cualquier persona por lo que dice, y ver qué es lo que en realidad hace. Fué así como surgió este diccionario de bolsillo (por las dudas aclaro que este no es un manual tipo EPP, eso se lo dejo a otros allegados al gobierno) y hecho así, no resulta muy dificil leerles el pensa-miento a todos ellos, aunque quizás ya no nos sirva para cuidarnos, pero, de todos modos, ahí les va:


  • EL DICCIONARIO DE BOLSILLO LUGISTA:

POBREZA: consiste en vestirse como monje, usar sandalias franciscanas, y realizar comilonas celestiales y manejar autos y motocicletas diabólicamente caras.

HUMILDAD: ver acepción anterior y agregarle que es mejor no mostrar debilidad, o incluso mostrar cierta soberbia y descalificar a los otros por ser ricos.

JUSTICIA: transar con aquellas personas que le demanden por paternidad.

ENFERMEDAD VENEREA: mal infectocontagioso al que no hay que temerle, como sí, se le debe temer a algún golpe de estado.

SEXO SEGURO: consiste en realizar el acto carnal bajo secreto de confesión.

INDIGENA: ser humano al que todavía se le puede engañar con espejitos.

DISCRIMINACIÓN POSITIVA: consiste en que cualquier heterosexual debe concursar para aspirar a algún cargo en la administración pública, pero si usted es gay o lesbiana no necesita concursar, solo debe hablar con Camilo.

SALUD PUBLICA: 1°) acepción, es aquella salud destinada para los otros, acepción 2°) es poder formar fila GRATIS, y si ya no hay números o médicos, ese ya no es su problema.

FUERZAS ARMADAS: grupo militar de élite destinado a cuidar a un motociclista que maneja de contramano, (La oración de Congo no creo que te salve si te agarra la línea 24)

INFLACION: es la consecuencia del acto sexual que hace que el salario le rinda menos por los hijos no reconocidos y que necesitan de ayuda económica,.

PATERNIDAD RESPONSABLE: consiste en otorgarle el apellido a un niño/a previa recepción de una demanda de filiación, no hace falta otorgarle la figura paterna viviendo juntos.

VOTO DE CASTIDAD: es tener relaciones con la mayor “canstidad de munsjeres”.

CONDON: especie de globo de latex que la iglesia prohibe usar, y al no usarlo usted demuestra su devoción por la religión.

SOCIALISMO: es cuando por ej. la salud es para todos, gratis, y por cada 100 pacientes hay 1 médico, pero para quien es el número 1 hay de 7 a 9 médicos en su cabecera.

BIBLIA: Libro de fábulas y parábolas muy útil para manipular a los demás, y ¡ojo¡ que Jesús, parece que no esta a la diestra del señor, porque según el credo de algunos, Jesús esta a la izquierda.

 

*Pediatra.

NOVELA: “LAS MUJERES DEL PRESIDENTE”.

  • Samuel Acosta


Damiana Morán, siguiendo los pasos de Benigna Leguizamon volvió a presentar una demanda contra el presidente por filiación. Ambas sin explicar los motivos habían desistido del caso, lo que desató el fuerte rumor de que hubo alguna negociación con Fernando Lugo, cosa que fue desmentida por todas las partes. Ahora, otra vez sin explicar por qué motivos ambas vuelven a presentarse ante la justicia exigiendo la paternidad del ex obispo. A estas alturas, con este “tire y afloje” ya es difícil tomar con cierta seriedad este tema. Quizás los guionistas de la cadena Televisa deberían fijarse en esta historia para una próxima novela de éxito que modestamente lo título: “Las mujeres del presidente”.

¿Quieren o no quieren que sus hijos tengan el apellido Lugo?; ¿quieren o no quieren demandarlo?; ¿quieren o no quieren la prueba de ADN?; ¿ser o no ser?...he ahí la cuestión decía el filósofo.

Mientras tanto, gran parte de la prensa corre presurosa tras las “despechadas mujeres” y arrecian las verborragias críticas de los opositores contra el “tirano mandatario” que las “abandono”. El público paraguayo por su puesto consume, porque somos un país novelero, sino me cree, vaya y verifique como a las 21:00 horas después de los principales noticieros del país literalmente “explota el raiting” de los canales de televisión con las novelas.

“Las mujeres del presidente”. Así lo denomino a esta historia que, en pocas cuentas, tiene como única ganadora y quién paso hasta a segundo o tercer plano a Viviana Carrillo, esta fue la única que sin necesidad de juicios, pruebas de ADN, ni extorsiones logró que públicamente ante la prensa nacional e internacional haya reconocido el presidente no solo la paternidad, sino también la relación sentimental.

Al principio el caso de las “tres mujeres de Lugo” había causado tamaña polémica que hasta prestigiosas cadenas internacionales se hicieron eco del gigantesco culebrón paraguayo. Ahora, con estas señoras denunciando y retirando denuncias como si deshojaran margaritas ya la gente las toma en burla y hasta han perdido credibilidad.

¿Qué hay detrás de todo esto?, ¿Por qué ninguna de estas mujeres reclamaron absolutamente nada a Lugo antes de que deje la parroquia de San Pedro y vaya al sillón del Palacio de López?, ¿verdaderamente están buscando que el padre se haga cargo de la criatura o son los famosos 500 millones de los que, siempre en base al chusmerío vernáculo, se ofrece por el silencio?

Es difícil saber en qué terminará todo esto. Damiana que en un principio dijo que no denunciaría, denunció, pero posteriormente retiró la denuncia y ahora vuelve a denunciar… ¿se siente mareado no?

Benigna por su parte denunció, exigió la “bicicleta para su hijo”, luego desestimó la denuncia cuando se mudo a una mejor casa y hasta prometió no reiniciar ningún proceso legal hasta que Lugo concluya su mandato, pero ahora vuelve a la demanda. ¿ha upei?

Quizás en breve tendremos más información sobre esta apasionante historia de amor condimentada por su puesto con el plus de: intriga, pasión, poder, política, dinero, sexo y demás condimentos que usted quizás ya conoce en otro capitulo de su novela favorita; “Las mujeres del presidente”.


PD: La novela esta basada en hechos reales.