• Susana Oviedo 

En uno de los documentales de la serie titulada "BRIC", realizados por el periodista Jorge Lanata sobre las superpotencias Brasil, Rusia, India y China, el colega argentino muestra el museo de Planificación Urbana de Shangai, donde a través de una amplia maqueta se puede apreciar cómo, desde hace años, está proyectada esta ciudad china para el 2020.

Cada espacio en esa gran urbe está pensado de una forma integral. Nada se hace al azar.

Tamaña previsión, automáticamente nos remite a situaciones que se dan en el país, y que demuestran todo lo contrario: en el Paraguay no existe una planificación general que sirva de referencia para el desarrollo regional, departamental y municipal.

Y no nos referimos solo a infraestructura, sino a desarrollo socioeconómico y a un relacionamiento amigable con el hábitat, entre otros aspectos.

 

La actual expansión urbana que se cristaliza con la construcción, en la capital y varios departamentos, de centros comerciales, proyectos de viviendas, nuevos hospitales, hoteles se ralentiza y desalienta, al tropezar con inconvenientes como la provisión irregular de cemento por parte de la Industria Nacional de Cemento.

 

Esta empresa pública monopólica arrastra serios problemas de administración, producción y eficiencia, desde tiempos inmemoriales.

 

Para complicar el escenario, se tropieza con la falta de suficientes albañiles, azulejistas, piseros, carpinteros, electricistas y plomeros.

 

Descontando a los trabajadores que se marcharon a España, están en la Argentina y ahora van al Brasil para la construcción de estadios con vistas al Mundial de Fútbol 2014, los que quedan no son suficientes para la demanda local. No olvidemos que el auge de construcciones se está dando en todo el país. En contrapartida, el Paraguay está saturado de abogados, más de 24 mil, según el Colegio de Abogados.

 

Aún así, se multiplican las facultades de Derecho en cualquier punto del país, sin importar que no se cuenta con docentes formados para enseñar en ellas. En lugar de fomentarse la creación de Escuelas Agrícolas, Facultades de Enfermería, institutos de enseñanza técnica -pero de calidad- o ampliarse el número de plazas en la Facultad de Medicina de la UNA, considerando el déficit de personal de blanco.

 

La muestra de que no existe aún una hoja de ruta es que hace dos períodos legislativos y medio que se arrastra la perentoria necesidad de aprobar una nueva ley de educación superior. Entre otros objetivos, para que se defina una política de Estado de educación terciaria, establecer mecanismos de control -que hoy no existen-, sobre la calidad educativa en las universidades e institutos de educación superior que se multiplicaron como copetines, para masificar aún más la mediocridad. O lanzar al mercado profesionales de pésima formación y que, encima, el país no precisa.

 

Si existiera un mínimo de planificación en el Paraguay, no se tropezaría con los inconvenientes como la falta de cemento o de mano de obra calificada, porque a partir del diálogo entre los sectores público y privado, todos estarían sincronizados a los mismos ejes de crecimiento y proyección. Esto promovería, entre otros beneficios, la formación de mano de obra conforme a las ofertas laborales que se proyectan generar a corto y largo plazos.

 

Si existiera una agenda compartida en la que cada actor tenga asignados claramente plazos, tareas y cuotas de responsabilidad, por encima de los gobiernos de turno, hoy estaríamos en condiciones de proyectar, por lo menos, una maqueta imaginaria de lo que será el Paraguay de aquí a 20 años.

 

Sobre el punto | Miércoles, 13 de Octubre de 2010

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Anónimo

Sin un Poder Judicial que le dé prioridad a la ética, van a seguir los jueces coimeros

Uno de los signos más palpables de la corrupción en el Poder Judicial es la venta de sentencias. El dinero sustituye a las leyes. Mientras, los políticos y otros sectores insisten sobre un episodio relacionado a los militares en ausencia del presidente Fernando Lugo. Antes que perder su tiempo en supuestas conspiraciones, la clase política debe tener una agenda país y buscar la solución al grave problema de la deshonestidad de funcionarios judiciales.

Los parlamentarios se van por las ramas. Insisten en un episodio ocurrido en ausencia del presidente de la República, que podría calificarse como una desprolijidad. El hecho tiene explicaciones razonables, pero existe una extraña intencionalidad que raya en lo irracional.

Esta situación muestra que están al margen de los grandes temas que preocupan a la ciudadanía. Uno de ellos es la corrupción en el Poder Judicial. A tanto llega la práctica de la deshonestidad en ese ámbito, que se la considera normal e inevitable.

La constatación de que un juez del Alto Paraná recibió dinero para fallar en favor del que le pagaba expone de nuevo ante la opinión pública una situación gravísima. Un magistrado que vende su decisión carece de ética y no merece estar en el delicado puesto destinado a impartir justicia a los ciudadanos. Ningún país puede desarrollarse sin que los tribunales ofrezcan garantías de equidad a quienes recurren a ellos en demanda de reparación de daños o castigo.

La inseguridad más terrible es la jurídica. Significa que, aun contando con la razón de su parte, una persona puede perder incluso hasta todo lo que con mucho sacrificio pudo alcanzar.

Al aparecer en escena una situación que resulta habitual para los profesionales del Derecho, la sociedad cuenta con una prueba irrefutable de que existen sentencias amañadas en base al dinero. Ningún argumento -por brillante que fuese- sirve delante de lo que ya de antemano la corrupción judicial sentenció.

Los legisladores y dirigentes de los partidos carecen de una agenda país que considere las prioridades de la República. Una de ellas es, sin duda alguna, la Justicia. Hace falta, por lo tanto, que dejen de lado lo superficial e irrelevante, y se dediquen, con el mayor de los ahíncos, a abordar y plantear soluciones al problema del Poder Judicial, contaminado en un alto porcentaje por la corrupción.

Para comenzar, tienen que renovar la Corte Suprema, que a menudo también incursa en las sospechas de prácticas antijurídicas. Es una vergüenza que, hasta ahora, no hayan prosperado los intentos de llenar, por lo menos, los cargos vacantes en la cúpula judicial.

Lo que hace falta son jueces éticos, insobornables. Que no gestionen su propia coima, o se pongan en connivencia con un intermediario. Y den justicia al Paraguay, no dolores de cabeza.

Los políticos son los que -si tienen la voluntad- pueden dar un primer paso para una limpieza a fondo del Poder Judicial.

Fecha: 19/10/2010 09:25.


Anónimo

Crisis del cemento y desempleo

Es indispensable que se diseñe una política de Estado en este tema, abandonando las medidas “parches” o meramente paliativas. En este sentido, el camino estratégico es la estrecha cooperación entre el Estado y el sector privado, favoreciendo las inversiones que permitan una radical ampliación de la capacidad productiva de la INC.

La prolongada escasez de cemento se encamina hacia su punto más crítico, con la inminente posibilidad de cesantía masiva de trabajadores de la construcción. De nada sirvieron los ruegos ni las protestas: el Gobierno no adoptó en tiempo y forma medidas enérgicas para garantizar el suministro del insumo en un momento de extraordinario crecimiento de la economía en general y del sector de la construcción en particular. No hubo reacción ni siquiera con la evidencia de negociados y favoritismos en el expendio de cemento en la INC. La incapacidad de abastecer el mercado local -sobre todo por no haber previsto las medidas de contingencia necesarias para afrontar el habitual periodo del año de mayor requerimiento- era ya una grave falencia de la INC. El sector de la construcción, que recibió un fuerte impulso en virtud del buen momento de la economía, no sacó todo el provecho que hubiera podido de una coyuntura favorable.

El Gobierno prefirió hacer la vista gorda ante las deficiencias y denuncias y, en lugar de intervenir con acciones decisivas, dejó el asunto a la deriva. Las consecuencias están hoy a la vista. Según la Cámara Paraguaya de la Construcción (Capaco), decenas de miles de puestos de trabajo peligran por la desidia de las autoridades. El desabastecimiento de cemento acarrea primero el atraso de las obras y luego su completa paralización. Se calcula que en la actualidad dos de cada diez construcciones están totalmente paralizadas. En este marco prosperan además la especulación y se estimula un intenso comercio ilegal. La escasez tiene también el efecto de elevar sustancialmente los costos, perjudicando en primer lugar a los mismos obreros empleados en las obras y sumando presión inflacionaria. La falta de este elemento crucial no afecta solamente al sector privado.

Las obras que el Gobierno pretende emprender con motivo de las celebraciones del Bicentenario o su programa de viviendas sociales no serán posibles de persistir la actual situación. La INC había hecho la promesa de producir 60.000 bolsas diarias a partir de enero -la demanda es de 80.000 unidades por día- pero el promedio del mes pasado marca apenas 44.000 bolsas. Los responsables de la cementera llegaron incluso a asegurar que para febrero, el nivel de producción treparía ya a 85.000 bolsas, rango que hoy parece muy lejano.

Corresponde que el Gobierno encare medidas de contingencia inmediatas, como la negociación de la importación de cemento de los países vecinos o de extrazona. Pero sobre todo es indispensable que se diseñe una política de Estado en este tema, abandonando las medidas “parches” o meramente paliativas. En este sentido, el camino estratégico que salta a la vista es la estrecha cooperación entre el Estado y el sector privado, favoreciendo las inversiones que permitan una radical ampliación de la capacidad productiva de la INC. La coordinación entre el sector privado y las instituciones públicas, surgida de una visión estratégica compartida, es fundamental tanto para superar definitivamente el recurrente problema de la escasez de cemento.

Agudo desabastecimiento, especulación, indicios de corrupción que deben ser investigados y la amenaza muy cercana de despidos de trabajadores de la construcción, tales son los elementos que configuran el actual escenario de la INC. Ante esto, el Gobierno ya no puede mantenerse indiferente ni pasivo.

Fecha: 05/02/2011 15:25.


Anónimo

AUGE DE LA CONSTRUCCIÓN

Andrés Granje.
La prensa da cuenta de una información positiva, el gran crecimiento de la construcción, se estima dicen los artículos periodísticos, que el auge se da en el orden del ochenta por ciento con relación a años anteriores, lo cual es significativo y altamente beneficioso para el país por la mano de obra que genera esta industria. Dicen con razón, los que saben, que para apreciar como esta la economía, uno debe fijarse en las obras que se realizan, pues la construcción es una de las actividades que mas mano de obra ocupa, ya que en la erección de un edificio se da participación a muchos obreros de diferentes especialidades, desde los albañiles, plomeros, pintores, carpinteros, vidrieros, etc. Una obra mueve un universo de industrias que trabajan en forma indirecta para la construcción.




Sin embargo existe un grave problema para que este crecimiento vaya subiendo de manera progresiva y es la falta de cemento que actúa como un palo en la rueda del progreso, de alguna forma las autoridades nacionales tienen que encontrar la formula para superar esta dificultad, no puede ser que la imprevisión y mediocridad de siempre de los entes públicos, teñido ahora su administración de otro color, con su burocracia pesada y retrograda sea el obstáculo que paralice las ansias de crecimiento de una nación. Ya que no se fue proactivo por lo menos que tengan la suficiente capacidad de gerenciamiento para conseguir cemento de los países vecinos hasta tanto se solucione el tema de fondo, plantas fabriles con mayor capacidad de producción del cemento portland.
Creemos que esta espiral ascendente de la construcción bien orientada por políticas gubernamentales no se detendrá por varios años, pues a la bonanza económica que tiene el país a partir de las exportaciones de materias primas agropecuarias, que según los indicios van a continuar, está la necesidad real de mas vivienda para la gente, principalmente en Asunción, lo que obligará a construir mas edificios, aparte de las viales que son imprescindible para el despegue de la nación, la construcción de ruta con carpeta asfáltica, se torna cada vez mas urgente, debe ser prioridad de cualquier gobierno, estas realizaciones dinamizará las actividades productivas.
Es decir, invertir en insumos para la construcción es aparte de necesario, buen negocio para todos, además, teniendo la cantidad de materia prima con que cuenta el país, parece mentira como a veces la imprevisión nos hace padecer y vivir mal, en el país de la súper abundancia energética por falta de sub estaciones e hilos conductores de electricidad tenemos apagones y bajas tensiones, igualmente, teniendo una de las mayores reservas de Sudamérica del mineral para la confección del cemento portland, pasamos privaciones y necesidades. Mas que nunca debemos alentar que continúe el auge de la construcción y que siga siendo generadora de pan y trabajo digno a tantos compatriotas.

Fecha: 28/03/2011 11:15.


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