• Eduardo Arce 

Ante la debacle de la izquierda luguista, que entregó sus banderas a la derecha y derechistas de rancio abolengo, el pueblo trabajador de Asunción quedó, aparentemente, sin opciones en estas próximas elecciones municipales.

¿Por quién votar en Asunción? ¿Por Carrizosa? ¿Por Samaniego? Mi posición con respecto a este tema es que las trabajadoras y los trabajadores no debemos creer en las propuestas de la derecha y mucho menos fortalecerla con nuestro voto. Las trabajadoras y los trabajadores asunceños tenemos una opción, que es, en este momento, la única válida: anular la papeleta de voto, en señal de protesta.

Aunque, aparentemente y como diría María de Jesús Caballero, “no están en juego las propuestas de izquierda”, debemos apuntar al rechazo de la derecha y sus propuestas. Pero además, yo creo que en todas las elecciones, siempre están en juego las propuestas de izquierda, de una u otra manera, aunque no estén visibles. La lucha de clases no tiene “momentos”.  La lucha de clases, según yo entiendo, es permanente porque el conflicto entre las clases sociales antagónicas es permanente; sólo que se manifiesta de diferentes formas; algunas veces exacerbada, con luchas, huelgas, ocupaciones de tierra, movilizaciones, manifestaciones de protesta etc., y otras veces en forma distorsionada, como es el caso de las elecciones.

 

Creo que todos quienes seguimos creyendo en el socialismo revolucionario, en la revolución socialista, en todo momento tenemos la obligación de responder con un criterio clasista, con propuestas que eduquen a nuestras compañeras y compañeros de clase y que les orienten hacia el camino de su liberación, como clase. Debemos “formar la conciencia de clase del proletariado, derrocar el régimen de la burguesía, llevar al proletariado a la conquista del Poder”, decía Marx en el “Manifiesto Comunista”. Si les inducimos a compañeras y compañeros al voto por la derecha, no estamos contribuyendo a la formación de la conciencia de clase. Al contrario.

 

Cuando afloran los conflictos sociales, se percibe con mayor facilidad la lucha de clases porque tenemos enfrente a nuestro enemigo de clase. Cuando hay luchas, vemos y sentimos con claridad quiénes son los que quieren seguir explotándonos, expoliándonos, reprimiéndonos, discriminándonos (porque somos pobres, porque somos mujeres, por homosexuales, por discapacitados, etc.). Sin embargo, en época de elecciones, aunque continúa la lucha entre las clases, se diluyen las luchas en la vía electoral, se pierde esa claridad y tendemos a confundirnos, en varios aspectos.

 

Quien crea que en un Estado burgués, con las elecciones se puede cambiar alguna cosa, está profundamente equivocado. “Si las elecciones produjeran cambios, ya habrían sido ilegales”, decía un grafiti en una calle de Asunción. Nada más cierto. En un Estado burgués, las reglas de juego las impone la burguesía y ésta no es suicida. Para reforzar esas reglas y meternos a sangre y fuego en la cabeza la ideología burguesa, están los medios de comunicación de masas cuyos propietarios son burgueses; están las Iglesias, está la educación formal, la que recibimos desde la escuela, pasando por el colegio y, algunos, la universidad. Nos meten en la cabeza que en la democracia burguesa, tenemos amplios derechos. Y es así, sólo que no podemos ejercerlos. Así de sencillo.

 

 

“El mal menor”

 

Los medios de comunicación de masas fabrican las “polarizaciones” en las campañas electorales y nos meten en la cabeza que tenemos que optar por uno de dos candidatos puestos e impuestos por la burguesía. Podés elegir el “mal menor”. Para estas elecciones municipales, varias compañeras y compañeros, incluso plantean que el “mal menor” es lo opuesto al Partido Colorado y, dejándose llevar por el apoyo a un “proceso de cambio” –inexistente por cierto-, instan a votar por la derecha, en este caso “Michel” Carrizosa “¿o querés que gane el Partido Colorado?”.

 

La verdad es que en esto no hay “mal menor”. El Partido Colorado es un cáncer que tuvo y tiene el Paraguay y que debería ser extirpado. Debería estar proscripto por el genocidio y las barbaridades cometidas durante la dictadura de la trilogía Stroessner-Fuerzas Armadas-Partido Colorado. Tal como lo está el Partido Nazi en Alemania. Pero también es una verdad que, separando las barbaridades cometidas durante la dictadura por lo cual hay que proscribirlo, tanto el Partido Colorado como el Patria Querida y el Liberal Radical Auténtico proponen la misma cosa porque son cuero de la misma correa, porque fueron creados para defender los intereses de la burguesía, no de la clase trabajadora. “No son lo mismo pero son iguales”, parafraseando a Silvio Rodríguez.

 

Por eso es bueno preguntarnos: ¿Por qué votar por Carrizosa para que no gane Samaniego sería mejor que anular mi voto? ¿Cuál es la diferencia entre que gane Carrizosa o Samaniego? ¿Qué me puede hacer pensar que con Carrizosa estaremos mejor las trabajadoras y los trabajadores asunceños? ¿O qué me puede hacer pensar que Samaniego sería mejor? ¿No son iguales ANR, el PPQ y el PLRA?  ¿Hay diferencia entre ellos? ¿No son, los tres, representantes políticos de la burguesía? ¿Hay, acaso, algún sector de la burguesía bueno y otro malo? ¿Hay algún sector “progresista” entre ellos? ¿No defienden acaso, los tres, las políticas económicas neoliberales para beneficiar a la burguesía?

 

Repito, la verdad es que en esto, no hay “mal menor”. La verdad es que instando a las y los trabajadores a votar por la derecha les estamos maleducando a esas compañeras y a esos compañeros; les estamos metiendo en la cabeza que podemos confiar y tener esperanzas en propuestas burguesas que representarían “el mal menor”. Les estamos diciendo que con la burguesía en el poder, podríamos mejorar nuestra calidad de vida. En aras del “mal menor”, les estamos mintiendo.

 

En las próximas elecciones, la clase trabajadora no tiene opción en cuanto a un candidato a quien confiarle su voto. Entonces, ¿para qué vamos a votar por alguno de ellos? Es muy evidente y obvio que si votáramos por alguno de los dos (Samaniego o Carrizosa) estaremos beneficiando a la burguesía porque le estaremos fortaleciendo y, lo que es peor, estaremos maleducando a nuestros hermanos de clase, diciéndoles que se puede confiar en la burguesía y sus candidatos. El voto por alguno de los dos es beneficio para la burguesía y perjuicio para la clase trabajadora.

 

En Asunción, anule su voto

 

En realidad el voto nulo es, en sí mismo, una opción. Anulando la papeleta de voto estaremos expresando nuestro desacuerdo, les estaremos diciendo “ustedes no son opción, sus propuestas no nos sirven ni nos interesan”.

 

Pero además debemos manejar el voto nulo como la expresión de la voluntad de cambio, de un verdadero y real proceso de cambios y de comenzar a trabajar entre todos y todas por ese cambio verdadero, real y no un mentiroso “proceso” como el actual.

 

No importa cuántos votos tenga la propuesta del voto nulo. Va a tener pocos, si compañeras y compañeros hacen campaña por la derecha y piden a la clase que confíe en sus candidatos, en este caso Carrizosa o Samaniego. Pero si llevamos adelante, entre todos y todas, una campaña de concientización con respecto a qué significa el voto nulo y por qué anular la papeleta de voto, habremos ganado no sólo en cantidad de votos, sino en el avance en la conciencia de clase. El voto nulo podría –debería-, ser el inicio de un proceso de unidad en torno a propuestas clasistas.

 

Por eso, en esta ocasión, en Asunción, debemos llamar al VOTO NULO.

 

 

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