• Por Lic. Miguel Ángel Verón*

“Mba’éicha rupi oúta pytaguakuéra omboaparypy tetã guaraníme, oikuaa’ỹre iñe’ẽ ha imba’embyasy”. “Cómo van a venir los extranjeros a esclavizar a la nación guaraní, sin conocer su lengua y sus sentimientos”. Cacique Lambaré

En el 2011 celebraremos en Paraguay –así como lo festejó Argentina en el 2010- doscientos años de independencia patria. Este hecho de suma trascendencia para la vida nacional debe ser, además de los festejos, un momento de reflexión, de autoanálisis y de rectificaciones, con relación a lo que hicimos y dejamos de hacer a lo largo de los doscientos años de vida independiente. Una de las rectificaciones que urgentemente debemos encarar en Paraguay es lo referente a la soberanía cultural y lingüística.

En toda la historia paraguaya, y hasta el presente, el guaraní fue la lengua más hablada. Se cree que en 1811 cerca de 99% de la población hablaba esta lengua y no más del 10% la lengua de Castilla; pese a ello, la lengua de los colonizadores –ahí la paradoja- fue casi siempre la oficial y normal a lo largo de estos convulsionados doscientos años. La primavera de la lengua guaraní fue durante el Gobierno del Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia, pero los posteriores gobiernos abierta o encubiertamente han asumido una posición adversa contra el guaraní y pretendieron imponer el monolingüismo castellano.

 

A modo de introducción

En Paraguay siempre hubo una desidia cómplice y silenciosa de las autoridades con respecto a la situación lingüística. Desde que llegaron los españoles a estas tierras hasta el presente el guaraní es la lengua más hablada. Según el último Censo Nacional de Población y Viviendas, realizado en el 2002, el 88% de la población habla guaraní, el 67% habla castellano, el 60% es bilingüe, el 27% es monolingüe guaraní, el 7% monolingüe castellano y 6% habla otras lenguas. Como se notará, la lengua abrumadoramente mayoritaria es el guaraní.

 

Si retrocedemos en el tiempo, este porcentaje es mucho mayor. En 1992, año en que se oficializó el guaraní junto al castellano, el monolingüismo en guaraní ascendía al 37% y más del 90% hablaba el ava ñe’ẽ . Pese a ser la lengua que representa la identidad paraguaya, la lengua mayoritaria e identitaria de la nación, el guaraní fue y es minorizado, discriminado y sus hablantes flagrantemente segregados por razones lingüísticas en casi los doscientos años de vida independiente.

 

Por suerte en Paraguay, y en gran medida en toda Latinoamérica, en los últimos años ha nacido una nueva conciencia lingüística y nos despertamos de un largo letargo; este despertar nos ayudó a tomar conciencia de nuestra centenaria alienación cultural y lingüística. Uno de los más alevosos robos a la nación y a los paraguayos y paraguayas desde la culminación de la Guerra contra la Triple Alianza –hace 140 años- es la negación de la lengua guaraní, puesto que minusvalorando la lengua mayoritaria y de cohesión nacional, nos autonegamos como pueblo, y eso, a la larga, ha mellado en nuestra autoestima y hecho de nosotros un pueblo xenocéntrico y con poca autoestima, situación sociocultural que a la vez incide negativamente en la vida social y económica de la nación.

 

Ahora, ya a puertas de los festejos del Bicentenario de la Independencia Nacional, fundamentalmente a impulso de la sociedad civil, en Paraguay estamos uniendo sinergias para revalorizar y normalizar la lengua Guarani junto al castellano, como lengua oficial y mayoritaria de esta nación sudamericana.

 

En estas breves líneas describiré la gravitante importancia de la lengua guaraní en la historia paraguaya y sudamericana, y la necesidad de su normalización y normativización en el marco del Bicentenario.

 

1. Protagonismo histórico de la lengua guaraní

1.1. El guaraní durante la colonia

 

Durante la colonia en Paraguay la única lengua normal era el guaraní y la lengua de los colonizadores casi nunca tuvo espacio. En un principio los españoles quisieron imponer su lengua, pero luego se dieron cuenta de la inviabilidad de dicha pretensión, puesto que los guaraníes nunca aceptaron otra lengua que no fuera la suya. La idea de Nebrija de que la lengua acompaña al imperio no cuajó en Paraguay y en varios países del continente. En ocasiones los colonos españoles se quejaban de que se llegaba al punto que en Paraguay la lengua de los conquistados era la normal y la de los conquistadores la discriminada.

 

En las iglesias el guaraní era la lengua más utilizada; Roberto A. Romero explica que el Sínodo Diocesano de Asunción del mes de octubre de 1603, reunido bajo la presidencia del Fray Martín Ignacio de Loyola, Obispo del Río de la Plata, resolvió adoptar oficialmente el idioma guaraní para la enseñanza de la doctrina cristiana por ser la lengua más clara y hablarse generalmente en todas estas provincias, siendo su conocimiento obligatorio para los curas encargados de esa enseñanza. En las Reducciones Jesuíticas la única lengua, hasta para los comercios, era el guaraní, y el castellano era una lengua casi desconocida. “Nadie ahí entendía el español, sino que se leía y escribía sólo en guaraní”, aseveró Félix de Azara luego de visitar las reducciones.

 

Lic. Miguel Ángel Verón

Director de la Fundación Yvy Marãe’ỹ.

Director del Ateneo de Lengua y Cultura Guarani de San Lorenzo.

http://www.paraguaymipais.com.ar/opinion/2010/06/el-bicentenario-de-la-independencia-paraguaya-y-la-lengua-guarani/

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