Detrás de las grandes plantaciones agrícolas, arroz, soja, etc., se encuentran empresas multinacionales que producen y proveen semillas transgénicas y agroquímicos. No permiten que los productores tengan sus propias semillas, como es una tradición en varios países, incluyendo el Paraguay.
Seis empresas controlan el negocio de las semillas transgénicas: Monsanto, Dupont, Syngenta, Bayer, Dow y Basf. Son también las seis mayores en el mercado mundial de agro tóxicos. Actúan con exclusividad.
En el caso del ARROZ, la intensificación de su producción y el incremento de la demanda, han hecho aumentar el uso de fertilizantes y pesticidas, haciendo del cultivo uno de los principales contaminantes de zonas agrícolas especialmente sensibles. Los humedales del Ñeembucú son una zona extremadamente frágiles y sensibles a cualquier alteración: canalizaciones, drenajes, represamientos, empleo de agro tóxicos que se incorporan rápidamente a los cursos de agua en la capa freática y la superficie.
No se puede discutir la importancia del arroz como alimento básico de más de la mitad de la población mundial. El arroz transgénico descubierto en China, no aprobado para consumo humano, en dos pruebas tomadas contenía un plaguicida biológico causante de reacciones alérgicas en las personas.
Varios agroquímicos empleados en los cultivos de arroz, herbicidas, fertilizantes, pesticidas, están asociados con toxicidad neurológica, respiratoria, gastrointestinal, así como defectos congénitos en seres humanos y mamíferos. Son tóxicos para insectos benéficos y matan plantas.
Filipinas pasó de ser de uno de los principales productores de arroz, a uno de los principales importadores de arroz. La razón: las tierras son prácticamente estériles debido a los químicos aplicados año tras año. Como resultado, los caracoles y los peces que habitaban en esas regiones, han desaparecido. Los agricultores han desarrollado lesiones en la piel y están perdiendo las uñas debido a la larga exposición a los pesticidas. En el valle de Cagayán, los agricultores culpan a los herbicidas de Monsanto de causar erosión de los suelos, así como las crecientes inundaciones que vive la región.
Contaminación en Corrientes (Argentina)
Estudios realizados por el Instituto Correntino del Agua y el Ambiente y por la Asociación Correntina de Plantadores de arroz, detectaron contaminación del agua por glifosato.
Las autoridades sanitarias indicaron que desde 2005, época en que recomenzaron los sobrevuelos con agroquímicos en las plantaciones, y hasta la fecha, aumentaron entre un 25 y 50 por ciento las enfermedades alérgicas y respiratorias sobre todo en los niños.
El intendente de la localidad correntina Carlos Pellegrini, denunció a la empresa arrocera Rogelio Zampedrini S.A., por extraer en forma ilegal agua de la laguna Yberá y arrojar pesticidas sobre la población en forma irracional atentando contra la salud y el ambiente. En el departamento Mercedes se resolvió que la arrocera Rincón de Uguay cese de inmediato la toma de agua de la laguna Fernández para el riego, sentando así un precedente importante para la preservación del medio ambiente.
EFECTO INVERNADERO
Se ha comprobado que después de la aplicación de la UREA como fertilizante en las plantaciones de arroz, en Corrientes, aparecen animales silvestres y aves muertos por doquier. Lo que no se informa a la población es que los cultivos de arroz generan gases de efecto invernadero debido a que las zonas donde se siembran se inundan constantemente, favoreciendo la descomposición de materia orgánica, de la cual se desprende metano, uno de los principales gases de invernadero.
En la provincia de Misiones, existe una campaña con el lema PAREN DE FUMIGAR. Instan a evitar el uso de agro tóxicos en la región. Proponen la producción orgánica.
Un equipo de médicos, científicos y trabajadores sociales de la provincia está trabajando en una investigación sobre los efectos sanitarios y ambientales que produce el uso de herbicidas y pesticidas en la producción agrícola misionera.
En el estudio, pudieron determinar que esta práctica produce numerosas e irreversibles enfermedades congénitas en los niños, quienes nacen – según estimaron – con un 30 por ciento de químicos en su cuerpo. “Paren de fumigar”, ese es el lema y la consigna que defienden para proteger a la población de estas agresiones químicas a su salud. Los investigadores se ratifican en que los agroquímicos son VENENOS que también afectan a los seres humanos, lo que se demuestran con números.
Aseguran que los agro tóxicos causan daños ambientales(al agua, suelos, flora y fauna) y a la salud humana. Muchos producen desequilibrio hormonal con disminución de la fertilidad o infertilidad, afectan el sistema nervioso e inmunológico, entre otros graves problemas sanitarios.
También advirtieron que los alimentos elaborados con transgénicos contienen residuos agro tóxicos debido a la gran cantidad de agro tóxicos empleados en la siembra. También requieren mayor cantidad de agua para el riego.
EN ESPAÑA
Se toman medidas contra el uso irracional de agroquímicos en las plantaciones de arroz, promoviéndose el cultivo ecológico sin contaminantes. Los datos demuestran que la concentración de los pesticidas en el aire alcanza su nivel máximo entre las ocho a 24 horas después de iniciarse la aplicación.
Por ése motivo Andalucía limitó la aplicación de herbicidas en el cultivo de arroz de la provincia de Sevilla, España, con el objetivo de evitar daños en los cultivos sensibles colindantes con los arrozales”.
Cuando los experimentos no son permitidos en los países industrializados por sus efectos en la salud, estos se transfieren a las naciones del tercer mundo donde hay menos control. Por ejemplo, la Asociación médica de Perú denunció el experimento con niños lactantes de 3 a 36 meses para evaluar la efectividad de un arroz transgénico, con fines de investigación sobre medicamentos. Una denuncia similar se hizo en Chile, contra los denominados “cultivos farmacéuticos”.
EN EL URUGUAY
Se ha comprobado el uso indiscriminado de químicos, con el consecuente deterioro ambiental y el riesgo de contaminación de alimentos y agua.
Pobladores de la zona de Melo, informaron del hallazgo de grandes cantidades de mulitas(Armadillo – tatú bolita), tortugas, pájaros y peces muertos.
La causa es explicada por un especialista en gestión ambiental, Juan Carlos Corona. Atribuye esta situación al uso sin control de los agro tóxicos. En Uruguay se ha habilitado el uso de unos trescientos herbicidas, muchos de ellos cancerígenos. El especialista no descartó igualmente la vinculación con los altos índices de mortalidad por cáncer que presenta dicho país, la segunda causa después de las enfermedades cardíacas, con la aplicación de productos químicos. Mencionó el glifosato, el herbicida más usado, y varios fungicidas, con características cancerígenas.
El glifosato es el principio activo del herbicida ROUNDUP, fabricado por la corporación estadounidense MONSANTO. Corona recuerda un hecho ocurrido tiempo atrás en la región oeste del Uruguay. Un avión fumigador cayó sobre un campo ganadero dispersándose su carga de veneno. La consecuencia fue que a raíz de la contaminación de las aguas y el suelo del establecimiento ganadero, en un día murieron CINCUENTA terneros
Por otra parte, Sergio Koiffman, investigador de la fundación brasileña OSWALDO CRUZ, sostiene que entre las consecuencias generadas para la salud humana por los agro tóxicos, se encuentran la infertilidad y el cáncer.
En el Uruguay, el uso indiscriminado de los agro tóxicos en las plantaciones agrícolas, estaría poniendo en peligro su gran “industria del turismo” que atrae a millones de turistas cada año y es una de las principales fuentes de ingreso de su economía.
Para lograr la máxima rentabilidad en sus emprendimientos agrícolas, los nuevos ocupantes de las fértiles tierras uruguayas, principalmente procedentes del Brasil, parecen no medir las consecuencias ambientales.
En los últimos años se han presentado múltiples denuncias y testimonios sobre la muerte de peces, aves y otra amplia gama de la fauna autóctona, por la aplicación de agro tóxicos y productos químicos en los diversos cultivos. No respetan la tierra que trabajan, ni a los productores vecinos dedicados a otras faenas: ganadería, lechería, poniendo igualmente en peligro sus explotaciones.
Envío de MAURICIO ACOSTA